15 de diciembre de 2014

4 consejos para reducir el impacto en los niños de la publicidad consumista en Navidad




El público infantil es un nicho selecto para la publicidad orientada al consumo durante todo el año. Sin embargo, cuando se acercan las Navidades, la oferta publicitaria dirigida a los más pequeños se incrementa enormemente.

Es obvio que los niños constituyen un potencial grupo de consumo al que las distintas marcas comerciales necesitan acceder para mantener el nivel de ventas que desean. Esto es así en cualquier temporada, pero en Navidad, las características de la época hacen que el público infantil se conviertan uno de los agentes de consumo más potenciados por las empresas vendedoras.

Grandes almacenes, marcas de productos orientados a la infancia, etc... organizan campañas publicitarias agresivas dirigidas a los niños. Catálogos de juguetes, carteles, anuncios en televisión y prensa... inhundan el espacio por el que transitan nuestros hijos.

Tras el anuncio del producto siempre queda el valor implícito: "el consumo de estos productos es deseable, es positivo y es una fuente de placer para quien lo posee". Las campañas publicitarias más eficaces para personas de todas las edades son las que transmiten que la adquisición del producto en cuestión hará aumentar los niveles de felicidad de la persona que lo adquiere.

Es evidente que nosotros no podemos evitar el acceso de estas campañas publicitarias a nuestros hijos de manera absoluta. Sin embargo, sí que podemos limitarlo y, sobre todo, podemos reducir el impacto de las mismas en nuestros hijos. Como madres y padres, tenemos el poder de ayudar a nuestros hijos aprender a gestionar la publicidad orientada al consumismo con la que se van a encontrar en su día a día y, más intensamente, en Navidad.

Algunos consejos que te ayudarán a reducir el impacto de la publicidad en tus hijos son:

1. Selecciona, limita, gestiona el acceso de tus hijos a la publicidad siempre que sea posible.

La gestión del material publicitario que llega a tus hijos (en forma de anuncios de televisión, catálogos de juguetes, etc) puedes realizarla con relativa facilidad.

Si ofreces películas o vídeos a tus hijos, puedes hacerlo en internet. De esta manera evitarás la exposición a anuncios publicitarios. Si ven tele, intenta ponerles DVD o canales de televisión sin publicidad.

Los catálogos de juguetes, en general, incitan al consumo y suelen ser sexistas. Es importante seleccionar catálogos no sexistas y evitar catálogos de grandes almacenes que transmniten valores sexistas y orientados al consumo indiscriminado.

En mi opinión, evitaría catálogos en general, pues suponen un exceso de información que incita a un consumo indiscriminado. 

2. Explícales la verdad. 

Mediante un discurso adaptado a su edad, puedes explicar a tus hijos cuál es la función de la publicidad y cómo, a través de ella, otras personas nos quieren incitar a consumir. Podemos hablar en térmimos de "engaño" o "interés por obligar al otro", sencillos de comprender por parte de los niños.

Se trata de transmitirles que a través de la publicidad, otras personas nos hacer creer que necesitamos algo que en realidad no necesitamos o que queremos algo que, realmente, no queremos.

3. Fomentar la toma de decisión y el NO.

La capacidad de tomar decisiones propias y decir que NO son habilidades protectoras frente a los efectos de la publicidad de la sociedad de consumo.

Cuando a un niño se le permite tomar decisiones y hacer elecciones, así como expresar lo que no quiere o lo que no le gusta y, también, lo que quiere y lo que le gusta, se está fomentando el desarrollo de un juicio crítico personal que permite a esa persona confiar en su propio criterio, siendo menos vulnerable a la presión social.

Esto, en sí mismo, reduce el impacto de la publicidad en los deseos del niño.

4. Enseñar a detectar manipulaciones emocionales y no caer nosotros en ellas.

 La publicidad navideña es especialmente manipuladora a nivel emocional. La apelación a desear estar juntos, a compartir, a pensar en los más desfavorecidos, a echar en falta a los que no están (que, en principio son valores prosociales, positivos) se convierten en motivadores del consumo.

Si nosotros detectamos y verbalizamos de manera sencilla el mecanismo de manipulación (cuando éste afecte a nuestros hijos), les estaremos enseñando a ellos mismos a hacerlo, lo cual les hace menos vulnerables a la manipulación.

Si analizamos el mensaje publicitario oculto: la posesión de este producto te hará ser más feliz, y hablamos con nuestros hijos sobre lo que nos hace felices, la manipulación emocional a través de la publicidad se irá desmontando.

Un ejemplo claro y sencillo (aunque no tiene que ver directamente con la publicidad) es enseñar a los niños a no coger automáticamente los globlos que les ofrecen por la calle (bueno, que les ponen literalmente en las manos) señores que venden globos, pues es una forma del vendedor de activar su deseo, obligándole a querer tener el globo. Si el niño se para y no agarra automáticamente el globo, será capaz de decidir si realmente lo quiere o no, y no estará siendo manipulado por el vendedor que le pone el globo en sus manos limitando enormemente su libertad para rechazarlo.

Recomiendo Taller Online: Navidad. Consumismo y chantaje emocional. 

Mónica Serrano Muñoz
Psicóloga especializada en Maternidad y Crianza Respetuosa
Col. Núm. M26931
Consulta presencial (en Madrid) y online.
Peticiónn de cita en: psicologa@bambulah.es 

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