30 de junio de 2015

Ejercicio de escucha activa para acompañar los conflictos entre hermanos





La escucha activa es una estrategia positiva y respetuosa imprescindible para que la comunicación entre dos o más personas sea empática, fructífera y satisfactoria.


Cuando dos personas entran en conflicto, la función de la escucha activa es fundamental. Cuando los que entran en conflicto son dos niños (hermanos, compañeros, amigos, primos…), la resolución del conflicto requiere el acompañamiento del adulto de referencia (madre, padre, acompañante, educadora…).

Los niños no tienen suficientemente desarrolladas las habilidades personales y sociales necesarias para gestionar respetuosamente los conflictos. Por ello, la función del adulto acompañante es esencial.


La escucha activa es «un término genérico para definir una serie de comportamientos y actitudes que preparan al receptor a escuchar, a concentrarse en la persona que habla y a proporcionar respuestas (feedback)» (Rost).


Implica asimismo, entre otros aspectos, ofrecer disponibilidad y mostrar interés por la persona que habla.


La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. Se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.


Cuando escuchamos activamente, motivamos a nuestro interlocutor a expresarse, le transmitimos que estamos abiertos a recibir lo que está expresando, desde la aceptación y la entrega a las necesidades que mediante la comunicación quiera expresar.


Ante un conflicto entre iguales (hermanos, compañeros, amigos…), el adulto acompañante ha de ser consciente que la escucha activa es la técnica de intervención más eficaz.


Sin necesidad de emitir un juicio (ni una condena), de cuestionar quién es el culpable, de establecer la solución desde el punto de vista del adulto, la escucha activa es una manera respetuosa, útil y gratificante.

Los niños que acaban de experimentar un conflicto entre ellos, están experimentado malestar. Cuando el adulto de referencia les ofrece un espacio en el que pueden expresarse sin ser juzgados, desde la incondicionalidad, la empatía, la validación de emociones y la comprensión, los niños podrán elaborar ese malestar de una manera positiva y gratificante.


Esto, a su vez, incidirá muy positivamente en la relación entre los niños que entran en conflicto, pues les permitirá solucionar desde el respeto al espacio personal de cada uno y la validación personal de ambos.


Asimismo, el acompañamiento adulto desde la escucha activa potenciará el desarrollo de las habilidades necesarias para gestionar conflictos en los niños.


Para practicar la escucha activa debemos ser muy conscientes y saber estar en el momento presente. Esto requiere de experiencia.


Para empezar, os proponemos un sencillo ejercicio práctico que os permitirá entrenaros en técnicas básicas de escucha activa. A continuación se describe el ejercicio:


Formación online: Conflictos y celos entre hermanos. Gestión respetuosa y eficaz. 

1.    Encuentra un lugar tranquilo


2.    Invita a tu acompañante a compartir lo que pasa por su mente


3.    Mientras lo hace trata de seguir los pasos que se dan a continuación


a)      Parafrasea: “creo que lo que dices es que…”, “si te he entendido bien…”. El parafraseo sirve para asegurarte de que estás entendiendo bien, además muestra que estás prestando atención

b)      Pregunta. Evita saltar a conclusiones acerca de lo que la otra persona quiere decir. En lugar de eso pregúntale “cuando dices…quiere decir…?” Anima a elaborar sus pensamientos o sentimientos

c)      Expresa empatía. “Noto que estás frustrado”. Intenta no contradecir o desautorizar los sentimientos. Intenta no cuestionarlos o defenderte de ellos, aunque pienses que no están justificados o lo que tu harías o sentirías en su posición

d)      Usa lenguaje corporal empatizante. Contacto visual, gestos de asentimiento, postura relajada…Evita distraerte o mirar el móvil. Se consciente de tu lenguaje corporal y de tus expresiones faciales. Intenta no poner cara de disgusto

e)      Evita los juicios. Tu meta es entender la perspectiva del otro aunque no estés de acuerdo con él. Intenta no interrumpir con contra-argumentos ni preparar mentalmente la contra-réplica mientras el otro habla

f)       Evita dar consejos. La conversación para resolver problemas funciona mejor cuando ambas partes han entendido la posición del otro.

g)      Cambia de turno. Pregunta si puedes dar tu visión. Exprésate claramente usando frases nominales. Yo siento, yo pienso…en lugar de “tú me haces sentir…”. Intenta expresar empatía.



Prueba primero con alguien con quien no tengas conflicto.



Estos consejos son sólo el punto de partida para acompañar los conflictos entre iguales de una manera empática y respetuosa. Tratamos de cambiar la perspectiva del juicio y del reproche por una perspectiva integradora, facilitadora de la expresión de emociones y la resolución de conflictos desde la sensación de propia competencia y la valoración personal.

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