22 de octubre de 2014

Cinco acciones que ayudarán a tu hijo a aprender a defenderse






Cuando los niños están en pleno proceso de desarrollo de sus habilidades sociales necesitan referentes en los que basar aprendizajes que apoyarán dicho desarrollo.


Al igual que en el resto de ámbitos evolutivos, el primer referente de los niños en el desarrollo de sus diferentes habilidades son sus padres.


El adecuado desarrollo de las habilidades sociales permitirá a los niños establecer y mantener relaciones positivas con otras personas.


Cuando los niños pequeños comienzan a interactuar con otros niños, necesitan el referente parental para la gestión de diversas situaciones que pueden producirse en dichas interacciones.


Una de ellas es la propia defensa ante cuando otro niño les agrede. Cuando otro niño les pega, empuja o grita, por ejemplo, es necesaria la orientación del adulto para la gestión por parte del niño agredido.


En este artículo voy a comentar 5 cosas que pueden hacer los padres para fomentar el desarrollo de habilidades de propia defensa en las interacciones entre iguales:

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1. Intervenir cuando otro niño le agrede.


Cuando nuestro hijo recibe una agresión por parte de otro niño es necesario que nosotros intervengamos.


Nuestra intervención sirve de modelo de gestión al niño agredido.

Tenemos que analizar cómo nos gustaría que nuestro hijo se defendiese y actuar de esa manera.

Si no intervenimos, estamos permitiendo la agresión y, con ello, transmitiendo a nuestro hijo que recibir agresiones por parte de otros es algo que debe aceptar.


2. Intervenir cuando nuestro hijo agreda a otro niño.


En el caso de que sea nuestro hijo el que agrede a otro niño, también es absolutamente necesaria nuestra intervención.


Cuando no permitimos que nuestro hijo agreda a otro niño, una vez más estamos transmitiéndole que las agresiones a otros no son permisibles y, por tanto, tampoco sobre sí mismo.


3. Responder de manera asertiva a agresiones sobre nosotros mismos.


A veces nos encontramos antes situaciones en las que otras personas nos tratan de manera agresiva o violenta y nuestros hijos observan cómo lo gestionamos.


La observación de nuestra gestión forma parte del aprendizaje de nuestros hijos.


Cuando nosotros nos defendeos de manera asertiva de las agresiones por parte de otras personas, les estamos ofreciendo un referente asertivo para la propia gestión.


4. Permitir el NO infantil.
Esta etapa constituye una gran oportunidad para permitir al niño el desarrollo de una poderosa habilidad de autodefensa: negarse a aceptar lo que no le gusta o no quiere.


Esto es fundamental para ser capaz de no permitir agresiones hacia sí por parte de otros niños.


5. No obligarles (ni convencerles) a compartir sus pertenencias.


Cuando un niño no quiere compartir sus pertenencias, está defendiendo, protegiendo, lo que considera parte de sí mismo.


El impulso natural del niño a conservar y proteger sus pertenencias debe respetarse, pues está protegiendo algo percibe como parte de su ser.


Esto está relacionado con la capacidad de defenderse, pues la defensa de lo propio forma parte de la defensa de uno mismo.


Lógicamente, debemos, a su vez, enseñar a nuestros hijos a respetar las pertenencias de los demás y su derecho a no compartir si no quieren.

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