En los meses que llevamos en crisis por la pandemia del coronavirus, son muchas las mujeres me han comentado que con el confinamiento se han sentido más acompañadas que antes, menos solas.

El confinamiento devolvió a las personas a casa, paró las actividades que mantenían a muchas personas largos periodos de tiempo fuera de casa y esto hizo que algunas mujeres se sintiesen más apoyadas en sus casas.

El aislamiento social obligado por la pandemia provocó, en algunas personas, sentirse menos aisladas, generalmente, madres con niños pequeños o bebés.

Esto nos lleva a reflexionar sobre el aislamiento general de muchas mujeres y sus bebés. La maternidad nos para, nos saca de la vorágine vital y laboral del capitalismo y nos devuelve a la casa, al hogar, a los cuidados. Pero sólo a nosotras, dejándonos muchas veces muy aisladas, pues el resto del mundo sigue en el mismo ritmo frenético.

La cuarentena ha puesto a muchas personas en la situación que el puerperio pone a las madres, colocándolas al lado de esas madres que ya estaban en casa solas.

El puerperio en solitario o la maternidad en la que la mujer pasa muchas horas cada día sola con su/s hij/@s pone a las mujeres en una situación de vulnerabilidad emocional y social que generalmente no es tenida en cuenta por el resto de la sociedad.

Muchas mujeres buscan apoyo en grupos de crianza y asesoras de maternidad, encontrando un apoyo, una compañía en la distancia que les sostenga de algún modo, especialmente emocional, cuando el resto de la sociedad parece no darse cuenta.

Mónica Serrano Muñoz
Psicóloga especializada en Maternidad y Crianza Respetuosa
Formación online de expertas en acompañamiento a la maternidad consciente y la crianza