Consulta:

Infórmate: Taller online Control de Esfínteres

Hola. Me encanta tu blog, lo sigo asiduamente y me ayuda un montón en la crianza de mi hijo.

Te cuento: mi hijo (2 años) se niega a que le cambie el pañal. Cuando tengo que cambiárselo, le aviso, voy a cogerlo y se va corriendo. Si le alcanzo y le cojo en brazos para llevarlo al cambiador se retuerce y llora. Quiere evitar a toda costa que le cambie.

Así que cada cambio de pañal se convierte en una pelea. El niño acaba llorando y yo perdiendo los nervios, cambiándole casi por la fuerza.

Me gustaría que me dieses algún consejo para que esta situación fuese un poco más fácil.

Muchas gracias por tu respuesta.

 

Respuesta:


Estimada amiga. Gracias por dirigirte a mí para plantear tu consulta.

La situación que planteas es más frecuente de lo que, a veces, imaginamos. Recibo muchas consultas en mi gabinete sobre esta cuestión.

Muchos niños, cuando alcanzan cierto grado de desarrollo y de madurez, expresan rechazo al cambio de pañal.

El cambio de pañal es algo que realizamos desde que el niño nace. Cuando el bebé es pequeño, lo cogemos, lo tumbamos en el cambiador y lo cambiamos, siendo nosotros (los adultos) los que tenemos el control absoluto de la situación.

El bebé pequeño, debido a su nivel de desarrollo evolutivo, tiene una participación mínima en el cambio de pañal. Por ello, su función en esta tarea es pasiva.

Sin embargo, a medida que el niño va creciendo y desarrollando sus habilidades, sus posibilidades de participación en las distintas rutinas y actividades se incrementan. De este modo, aquella actitud pasiva del bebé pequeño va evolucionando hacia una participación activa del niño.

Así, vemos como los niños comienzan a querer participar o colaborar en distintas tareas como vestirse, asearse, colocar sus juguetes o poner la mesa, por ejemplo.

Todo esto está relacionado con el proceso del niño de toma de conciencia de sí mismo como un ser único, individual. El niño va adquiriendo conciencia de su propio yo de manera gradual, comenzando este proceso con el inicio de la deambulación independiente (gateo).

Este proceso de toma de conciencia del yo culmina alrededor de los dos años de edad, momento en el que los niños ya son capaces de percibirse a sí mismos como personas diferenciadas.

Pareja a esta toma de conciencia, el niño necesita autoafirmar su propia identidad e ir desarrollando las habilidades que le permiten ser autónomo. Por ello, en esta etapa, los niños comienzan a desear hacer muchas cosas ellos solos, a participar activamente en actividades y rutinas, a decidir lo que quieren y lo que no…

El cambio de pañal como actividad en la que el niño adopta un papel pasivo


Sin embargo, en la rutina asociada al cambio de pañal, muchas veces, por las características de la misma, el adulto sigue tomando todo el control de la situación como cuando el niño era un bebé pequeño. Esto limita las posibilidades de participación y colaboración del niño en esta tarea.

Muchas veces, es el adulto el que decide cuándo hay que realizar el cambio de pañal, el que prepara los utensilios necesarios para el mismo y el que realiza la tarea, negando cualquier intento de participación por parte del niño más que la de tumbarse sobre el cambiador y esperar.

Esto disgusta y frustra al niño, que necesita investigar, participar, experimentar e incrementar sus habilidades y su autonomía.

Por ello, muchos niños se revelan ante esta situación y tratan de negarse a que les cambien el pañal, pues, en realidad, se están revelando contra la pasividad que la rutina les impone, contra la ausencia de control de esa situación por su parte.

Acción y participación como motor de la mejora de la situación


Para que la situación del cambio de pañal deje de ser aversiva para el niño, habrá que transformar las condiciones que la convierten en ello: la pasividad y la imposibilidad de participación en la misma por su parte.

Así, es recomendable, en primer lugar, permitir al niño decidir (al menos, en parte) cuándo se va a realizar el cambio de pañal.

Cuando nos percatemos de que necesita que le cambien, debemos preguntarle “¿Tienes el pañal mojado?”, “¿Quieres que cambiemos el pañal?”, dándole la opción de aceptar o negarse.

Si se niega, debemos darle, entonces, un tiempo para que se prepare para la situación. Le ayudaremos diciéndole: “De acuerdo, dentro de un poco, cuando termines lo que estás haciendo, vamos a cambiarte”.

Es importante permitir que el niño desconecte emocionalmente con la actividad que está llevando a cabo para que pueda enfrentarse a una nueva tarea (en este caso, el cambio de pañal).

En segundo lugar, después de haber respetado el tiempo que el niño necesita, le proponemos que participe activamente en la tarea asociada al cambio de pañal.

Así, le podemos sugerir que coja él el pañal limpio y las toallitas, que saque él la toallita del paquete, que se despegue o desabroche él su pañal…

De este modo, le estaremos convirtiendo en protagonista de la actividad, otorgándole un papel activo y participativo en la misma y cediéndole parte del control.

Con todo esto estamos permitiendo que el niño desarrolle habilidades relacionadas con su autonomía durante el cambio de pañal, promoviendo la satisfacción y sensación de autoeficacia que esto le produce.

Asimismo, estamos posibilitando la autoafirmación de su individualidad, permitiéndole tomar decisiones y ser partícipe de su higiene personal.

Espero que estos consejos te sean de utilidad y el cambio de pañal de tu hijo se convierta en una posibilidad más de favorecer su desarrollo personal.

Si necesitas alguna aclaración, contacta conmigo en psicologa@bambulah.es.

Un fuerte abrazo,

Mónica Serrano

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