Por Irene G. Perulero.

En el mundo en el que vivimos la sexualidad femenina ha sido y sigue siendo invisibilizada e incluso despreciada constantemente. Un ejemplo muy típico de menosprecio al cuerpo femenino es el tratamiento que se le da a la menstruación. 

La menstruación es un signo claro de que tu cuerpo está funcionando correctamente y sin embargo ¿cuántas de vosotras decís “estoy mala” cuando os viene la regla? “Esos días del mes”, “mi prima la roja”…seguramente haya tantas maneras de nombrar al periodo como familias. 

La menstruación se esconde, se oculta, se pinta de azul o se la compara con el olor de las nubes. La regla es tabú, lo ha sido siempre y probablemente lo seguirá siendo mucho tiempo más. Para desdicha de nuestras hijas.


En el tema de la educación sexual, igual por otra parte que en el resto de temas, existen dos pilares sobre los que se asienta el aprendizaje de nuestros hijos: el ejemplo y la comunicación.

Cuando decimos “estoy mala” en lugar de “estoy menstruando” delante de nuestras hijas estamos dinamitando ambos pilares. Que no nombrar la menstruación es signo de una mala comunicación es obvio, pero además es que es muy mal ejemplo. 

Cuando ocultas tus reglas, tanto a niñas como a niños, ya sea mediante el lenguaje o con los gestos, escondiéndote, hablando con eufemismos, etc. les estás diciendo precisamente eso: que los ciclos femeninos son algo a ocultar, feo, prohibido, sucio y de lo que no se habla, que el cuerpo de las mujeres hace “cosas” raras sobre las que es mejor no hablar. 

Cuando además dices “estoy mala” estás distorsionando la información de tal forma que equiparas a una enfermedad el funcionamiento normal de cuerpo femenino y por tanto estás plantando la semilla para una mala relación de tus hijas y tus hijos con el cuerpo de la mujer a todos los niveles.


Sin ánimo de hacer aquí una oda a la sangre menstrual – no es necesario bailar en corro alrededor del fuego cada vez que tienes la regla – y ya que las madres somos el primer ejemplo, durante tu próximo periodo tal vez sea hora de que te reconcilies con tu cuerpo. No estás mala, es que tienes la regla, y aunque a veces duele o nos hace sentir mal, no tiene porqué. 

Las personas interesadas en profundizar en el acompañamiento adecuado del desarrollo sexual de las niñas pueden consultar el siguiente enlace, en el que se ofrece una videoconferencia sobre el tema.