Consulta:

 
¡Hola! Gracias por este espacio de consulta.
 
Mi hijo tiene 3 años, es un niño bastante tímido y retraído (no en el entorno familiar, donde es muy conversador, alegre y divertido) y le cuesta mucho relacionarse con los demás, grupalmente, incluso con otros niños. Siempre prefiere la tranquilidad y cuando algún niño lo empuja o agrede, en lugar de defenderse se angustia y llora. Yo me angustio a la par (aunque la procesión va por dentro).
 
Intento no presionarlo, respetar sus tiempos, acompañarlo a su manera, ya que siempre requiere mi presencia, no quiere quedarse solo ni con un coordinador, maestra o lo que fuere.
 
En los cumpleaños, por ejemplo, siempre quiere que me quede con él, mientras todos juegan, él no me suelta la mano, y si intento animarlo a que se integre, resulta peor y se retrae aún más.
 
Todos me dicen que es por no ir al jardín de infantes y no tener contacto con otros niños. Sin embargo este año, con casi 3 años, intentamos que arrancara en un jardín (esperamos hasta esta edad porque podíamos arreglarnos para estar con él entre su papá, sus abuelos y yo.) Hicimos un intento a principios de marzo y no resultó. Cada día manifestaba no querer ir. Iba a veces llorando, a veces enojado pero siempre en contra de su voluntad.
 
Elegimos un jardín pequeño, de buena reputación, de grupos reducidos, aunque creemos que no tuvo mucha suerte con la maestra que le tocó porque no nos resultó muy afectuosa, más bien seca y algo rígida, y creo que no logró empatía con ella, siendo que era la primera vez que se separaba de su entorno familiar, quizás no logró esa traslación afectiva con la maestra.
 
Cada vez que llegábamos a la puerta, me agarraba fuerte y que entre era torturante para él y para mí, pues no quería soltarme. Cuando preguntábamos cómo estaba adentro, nos decían que se estaba «adaptando muy bien», sin embargo nosotros lo veíamos mal y cambiado. Mucho más sensible y enojado, con pesadillas, etc.
 
Por lo que luego de un mes y medio decidimos sacarlo de ese jardín (con angustia y pesar, ya que teníamos muchas expectativas), porque nos dimos cuenta que estábamos sufriendo todos.
 
Intentamos ir a unas clases de música donde interactúan niños con los padres, para que tome contacto con otros niños pero en compañía nuestra pero no hay caso. Me da la sensación que el hecho de enfrentarse con su timidez lo pone como enojado, como malhumorado.
 
No quiero forzarlo, pero tampoco sé qué hacer. Porque también me doy cuenta que es como que no evoluciona en ese aspecto y antes cuando era un bebé parecía más entendible, pero ahora hasta me siento cuestionada por el entorno. A veces me pregunto si hemos criado a nuestro hijo con «demasiado» apego, si no le hemos dado herramientas para que pueda relacionarse mejor con los demás al estar siempre nosotros con él…
 
Por otra parte, de alguna manera intuyo que extraña el jardín, porque bastante seguido me saca el tema. Cuando le pregunto si le gustaría ir a otro jardín, a veces me dice que sí, pero la mayoría de las veces me dice que no. Pero sin embargo, siento que en parte le gustaba ir, sólo que no logró sentirse seguro y llegar a disfrutarlo.
 
¿Deberíamos intentar con otro jardín? ¿Qué podemos hacer como padres para ayudarlo? ¿En qué aspectos podemos intervenir? Sinceramente no sé a quien recurrir, porque no tengo referencias de terapeutas que trabajen desde la crianza con apego y no quisiera caer en alguien para que sea peor el remedio que la enfermedad.
 
Perdón por explayarme tanto pero si no, no sabía si sería clara la situación.
 
Desde ya, muchísimas gracias.

Respuesta:

Estimada amiga. Gracias por confiar en mí para responder tu consulta y poder compartirla con otras personas en mi blog.
Comprendo perfectamente tu preocupación sobre las relaciones sociales de tu hijo.
Ciertamente, vivimos en un entorno muy poco empático con la infancia y poco respetuoso con los ritmos de desarrollo y maduración de los niños pequeños.
Generalmente, la sociedad nos transmite que los niños deben ser independientes y autónomos desde edades muy tempranas, sin conocer ni atender a las necesidades emocionales y afectivas de éstos.
Sin embargo, si observamos las características generales del desarrollo social en la primera infancia, veremos que el comportamiento de tu hijo es normal para su edad.
Lógicamente, existen diferencias individuales entre un niño y otro, pero voy a explicarte cómo es el desarrollo general de los niños para que comprendas el comportamiento de tu hijo.
Las relaciones sociales de los niños de 0 a 3 años están marcadas por la interacción como búsqueda de cuidado y protección. Así, inicialmente, el bebé se relaciona eminentemente con su madre, para establecer el apego. Después comienza a vincular afectivamente con el padre y, luego, con otros familiares cercanos.
De esta manera, a lo largo de los 3 primeros años de vida (aproximadamente), los niños se relacionan con adultos, que le ofrecen la sensación de seguridad que necesitan para un buen desarrollo emocional.
Obviamente, a lo largo de estos 3 años, los niños interactuarán con otros niños: los observarán, los imitarán, les sonreirán, se arrebatarán juguetes… Pero aún no existe un juego social propiamente, pues evolutivamente no han adquirido las habilidades necesarias para ello.

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A partir de los 3 años (aproximadamente) comienza a aparecer el juego social. Los niños comienzan a interesarse por sus iguales cada vez más y buscan más activamente la interacción con ellos.
Gracias al desarrollo del lenguaje, de la motricidad y del pensamiento, los niños de estas edades (a partir de 3 años) tienen más estrategias para la relación con otros niños.
No obstante, quiero señalar que hacia los 3 años se sitúa el inicio de esta relación social entre iguales. Sin embargo, hay niños que adquieren las habilidades necesarias más temprano y otros que tardan un poco más.

Obviamente, los niños que han acudido a la guardería desde pequeños han tenido que desarrollar estrategias de interacción entre iguales para desenvolverse en ese ambiente. Los niños que no han ido a la guardería, no han necesitado desarrollar dichas estrategias. Esto no quiere decir que no las vayan a desarrollar, simplemente, que no han necesitado hacerlo de forma temprana.
 
Si recordamos las características del desarrollo social infantil que explicaba anteriormente, veremos que si se permite desarrollo natural de los niños, sin someterlos a circunstancias para las que evolutivamente no están preparados (como la interacción en grupos grandes de iguales a edades tempranas), las habilidades sociales necesarias para relacionarse con otros niños se van desarrollando a partir de los 3 años.
 
Por lo tanto, tu hijo, por su edad, está comenzando el proceso de adquisición y desarrollo de habilidades sociales sofisticadas que le permitan la relación con sus iguales. Pero se encuentra todavía en el inicio de este proceso.
 
Tal vez, todavía no se siente seguro para relacionarse con otros niños de manera independiente y necesita la proximidad de sus padres y acompañamiento emocional cuando se enfrenta a este tipo de situaciones para las que aún no se siente preparado.
 
Aunque muchas personas puedan decirte que esto es así porque no ha ido a la guardería, tienes que tener la seguridad de que estás permitiendo que tu hijo se desarrolle a su ritmo y acorde con su temperamento natural

 
Someter al niño a un ambiente para el que no está preparado, como es la guardería, le forzaría a poner en marcha mecanismos de adaptación, pero esto no quiere decir que su desarrollo social se realizase más adecuadamente. Probablemente, podría parecer que se estaba sociabilizando rápidamente, pero dicha rapidez no tiene por qué ser beneficiosa.
 
Realmente, debes continuar respetando el ritmo de desarrollo de tu hijo. No debes tratar de forzarle a relacionarse con otros niños si no quiere. Tu función esencial es posibilitarle la interacción con sus iguales, ofrecerle oportunidades de estar con otros niños, pero nunca tratar de obligarle a que se relacione con ellos de una manera que él no quiere.
 
Así, debes propiciar situaciones en las que tu hijo esté con otros niños y dejar que el determine de qué manera y en qué grado quiere interactuar con ellos. Poco a poco, el niño irá sintiéndose seguro y preparado para interactuar más intensamente.
Siempre debes estar disponible (física y emocionalmente) para tu hijo cuando se enfrente a estas situaciones grupales. Tu presencia y acompañamiento emocional le ofrecerán la seguridad y confianza que necesita.
 
Por el momento, tu presencia es indispensable, pero poco a poco, verás como es el propio niño el que va prescindiendo de esta necesidad.
Sobre la cuestión acerca de si deberíais intentar llevar al niño a otro jardín de infancia, mi consejo es que, si no es necesario, no lo hagas. Permítele desarrollarse en ambientes en los que puedas estar tú junto a él, que es lo que te está demandando.
 
Propicia el desarrollo de este proceso de manera gradual y progresiva. Dejarlo en la guardería impide ese desarrollo paulatino y gradual, forzando al niño a una adaptación brusca a un medio para el que todavía no está preparado.
 
De este modo, a medida que el niño vaya madurando en todos los ámbitos de su desarrollo, irá sintiéndose más capaz de enfrentarse a situaciones grupales con otros niños con seguridad. Por lo tanto, es esencial permitir ese desarrollo y darle el tiempo que necesita.
 
Así pues, posiblemente no se trata de que no le hayáis dado las herramientas necesarias para relacionarse, como planteas en tu consulta, si no que todavía las está adquiriendo.
Por otra parte, es importantísimo que protejas a tu hijo cuando otros niños le agredan (le peguen o le insulten). Aunque la tendencia social es dejar a los niños que resuelvan sus conflictos entre ellos, sin ayuda ni guía del adulto, esto no es adecuado en absoluto.
 
Los niños no poseen las habilidades necesarias para resolver conflictos de manera adecuada y positiva. Necesitan que el adulto les acompañe, les oriente y ejerza de modelo a seguir para aprender a resolver conflictos con otros niños. Por esto, pretender que sean los niños los que resuelvan sus conflictos ellos solos es pedirles que realicen algo que todavía no son capaces.
 
Además, tu hijo necesita que le transmitas que le vas a proteger siempre, que no está desamparado ante las agresiones de otros niños. Tómalo en brazos, dile que les exprese a esos niños que no le gusta que le peguen o insulten, retíralo de allí y consuélalo.
 
Con todo esto, espero haber resuelto tus dudas y quedo a tu disposición para cualquier otra cuestión, en la dirección info@psicologiaycrianza.com
 

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