Vivimos en una sociedad enfocada al logro de objetivos. Aprendemos desde pequeñas a identificar objetivos y desarrollar acciones para lograrlos. Nuestro éxito en la vida se mide, también, en función del logro de objetivos.

Esto se ve fuertemente en el mundo académico y profesional. Desde el colegio hasta el desarrollo laboral de la persona, todo está enfocado en los objetivos. Y es esa vida académica y laboral la que consume un gran porcentaje de nuestro tiempo y nuestra energía.

Se resta importancia al desarrollo de la acción, a la actitud, a los sentimientos. La persona queda detrás del objetivo, perdiendo foco.

Y esto se traslada muchas veces a nuestras relaciones. Nos enfocamos en el logro de objetivos en la relación. Conseguir algo del otro, conseguir algo de la relación, dejando en un segundo plano la importancia de las personas como tales.

Por ejemplo, en la crianza, la relación puede enfocarse en el objetivo de educar a una persona íntegra, y la persecución de ese objetivo descentrarnos de la importancia natural de la relación, de las personas implicadas simplemente.

Cuando esto sucede, la relación se empobrece, las personas encuentran dificultades para acercarse o comprenderse, pues la mirada en el objetivo nos pierde.

Lo mismo pasa con la relación con una misma. Cuando enfoco mi discurso interno en mis metas, en lo que quiero lograr en cuanto a mi persona, puedo llegar a desconectarme de mi misma y confundirme con mis objetivos.

Devolver la mirada a la persona en esencia, por encima de los objetivos o logros a conseguir es lo que nos permitirá relacionarnos comprensiva y compasivamente con una misma y con los demás.

Mónica Serrano Muñoz

Psicóloga especializada en Maternidad y Crianza Respetuosa. Crecimiento personal

Formación online de expertas en acompañamiento a la maternidad consciente y la crianza respetuosa. Asesoras de maternidad.

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