¿Te sientes estancada en tu proyecto profesional porque crees que lo que haces nunca está “suficientemente perfecto? En proyectos de acompañamiento a la maternidad, la perfección no existe.
 
Cuando vamos a iniciar proyectos profesionales (sobre todo propios, aunque también nos pasa cuando trabajamos para otras organizaciones, colectivos, empresas), tendemos mucho a aspirar a que todas nuestras acciones sean perfectas: prepararlo todo muy bien, hasta el último detalle, empaparnos de todos los temas, saber todo sobre todo y estar completamente preparadas de una manera absoluta.
Hay proyectos que nunca salen a la luz porque se quedaron en un primer paso que se quiso perfeccionar tantísimo que nunca se llegó a valorar como suficientemente perfecto como para darlo a conocer.
 
Yo quiero hablaros de la humanización de la proyección profesional: yo voy a ofrecer un proyecto profesional, yo voy a ofrecer un servicio o varios servicios para otras personas, para madres, relacionado con su maternidad o su crianza, pero yo ofrezco un servicio o desarrollo un proyecto profesional humanizado, de persona a persona, de ser humano a ser humano.
 
Por tanto, en un proyecto humano, lo perfecto no existe. Cuando vamos a iniciar un proyecto profesional propio es muy importante atreverse y decidirse a iniciar, a ofrecer y difundir acciones imperfectas, porque lo imperfecto no quiere decir que no tenga valor, que sea malo, inadecuado o que no sirva para nada, porque hay acciones imperfectas de alto valor y servicios ofrecidos a través de acciones imperfectas que tienen un alto valor para la persona que los recibe.
 
 
Tenemos que permitirnos desarrollarnos profesionalmente a través de acciones imperfectas. Los seres humanos no somos perfectos, nos equivocamos, cometemos errores, … y si nos ponemos también en la humanización de nosotras mismas, no solo en el servicio que estoy dando, sino en la humanización mía como profesional: yo también soy humana, yo también tengo limitaciones, yo también tengo imperfecciones y me las permito, y desde ahí puedo establecer relaciones profesionales humanizadas, humanizando tanto la figura del cliente como la de la profesional que soy yo.
 
De este modo, voy a establecer, tanto en grupo como individualmente, relaciones mucho más auténticas, cercanas, sinceras y genuinas. Entonces, si yo consigo esa relación genuina y auténtica con el grupo que me estoy desenvolviendo o con la persona, el trabajo de acompañamiento y asesoramiento es mucho más humanizado, que es lo que queremos, y va a promover desarrollos tanto personales como profesionales, muchos más reales.
 
Porque si yo me relaciono con mis clientes o las personas que solicitan mi ayuda desde el pedestal: yo estoy aquí, yo soy ideal, yo soy una diosa, yo todo lo hago bien y tú, vengo aquí porque te voy a ayudar, porque me pides ayuda porque no sabes tanto como yo, estoy incapacitando a la persona de una manera indirecta.
 
Porque si yo soy la figura perfecta y me relaciono con ese ser imperfecto que es mi cliente, le estoy debilitando desde esa pose.
 
Es esencial permitirnos ser imperfectas, y entender que tanto en lo personal como en lo profesional lo imperfecto no significa inválido, ilegítimo, farsa o engaño sino que son acciones o características valiosas pero que no son perfectas. Todo esto nos va a permitir seguir avanzando y aportar, porque si yo quiero aportarle al mundo algo perfecto, probablemente eso nunca va a salir a la luz. Pero si yo me permito aportar algo imperfecto voy a poder aportar algo de valor que no es perfecto porque lo perfecto es inalcanzable y entonces nunca llegaría a salir a la luz.

Extracto de la Formación Online: Técnicas y recursos de acompañamiento humanizado para profesionales del ámbito materno infantil. Desarrollo de proyectos y crecimiento profesional

Abierto plazo de inscripción. Toda la info aquí: https://www.psicologiaycrianza.com/formacion-online-tecnicas-y-recursos-de-acompanamiento-humanizado-para-profesionales-del-ambito-materno-infantil-desarrollo-de-proyectos-y-crecimiento-profesional/