Cuando nos enfrentamos profesionalmente a una relación de ayuda tenemos que tener la visión muy enfocada en que no hay nada que arreglar en la persona a la que voy a ayudar, no está rota, no está estropeada, yo no estoy aquí para arreglar algo que no funciona. Esta persona ha solicitado mi acompañamiento o mis conocimientos para hacer un trabajo personal suyo, pero no porque esté rota, estropeada, en falta, no porque haya que repararla… Yo voy a acompañarla, simplemente, yo voy a establecer una relación de ayuda con una persona que está en su momento, el que sea, y es completa en sí misma, y ha decidido que quiere hacer un trabajo, el que sea, y me ha elegido a mí para que la acompañe.

Desde aquí, la confianza en la persona que vamos a acompañar nos lleva a reconocer que esta persona tiene criterio propio, tiene unos conocimientos sobre sí misma y desea hacer un trabajo: mejorar en lo que sea, o crecer, en el aspecto que sea. Y para eso nos ha llamado. Entonces, vamos a confiar plenamente en lo que la persona quiere hacer y hace.

Esta persona quiere hacer esto o trabajar sobre esto, y es perfecto así, nos está solicitando esto y, de esta manera, la vamos a acompañar, la vamos a asesorar, vamos a hacer lo que nos pida en ese camino que nos marca la persona. Y no entraremos a juzgarla: si tiene razón, si no tiene razón, si hay cosas más importantes, si no se está dando cuenta, si es que está confundida, si es que está perdidísima, …

Yo te voy a acompañar desde una posición horizontal y compasiva, en el sentido de comprender, comprender a esta persona en el momento en el que está y ser capaz de conectar emocionalmente con ella y desde ella, sin ir más allá, o sea, sin ir más allá en nuestras interpretaciones, nuestros descubrimientos, etc.

 

La que más sabe sobre sí misma es ella, es cada persona, la máxima experta sobre su vida es cada persona. Yo no sé más aunque yo sea en este caso la profesional, yo no sé más que ella sobre su vida, por muchos títulos, estudios y diplomas que tenga. Sobre su vida, la máxima experta es ella y yo la acompaño en su recorrido en el camino que ella va haciendo y llegando hasta donde ella quiera llegar. No tengo que tirar del hilo para generar un esfuerzo en esta persona. NO. Vamos a acompañarla al ritmo que ella quiera, por donde ella quiera, hasta donde ella quiera, porque ella es la máxima experta de su vida.

Entonces, esta es la visión que yo tengo y comparto en esta formación y es la que yo utilizo en mi desempeño profesional y creo que es la más humanizada y respetuosa con la persona que solicita la ayuda y confío completamente en ello. Cada persona es la máxima experta de su vida y teniendo eso en el centro de mi acompañamiento es como yo puedo perder de vista el paradigma de la falta o enfermedad, y puedo hacer un acompañamiento va a permitir un crecimiento real de la persona desde sí, sin debilitarla. Es esta la percepción respetuosa de la persona a la que acompaño.

Extracto de la Formación Online: Técnicas y recursos de acompañamiento humanizado para profesionales del ámbito materno infantil. Desarrollo de proyectos y crecimiento profesional

Abierto plazo de inscripción. Toda la info aquí: https://www.psicologiaycrianza.com/formacion-online-tecnicas-y-recursos-de-acompanamiento-humanizado-para-profesionales-del-ambito-materno-infantil-desarrollo-de-proyectos-y-crecimiento-profesional/