Consulta:

Mi hijo de 19 meses se acuesta tarde. Él no va a guardería, está en casa y se levanta cuando quiere por la mañana, es decir, que duerme suficiente. Entonces por la noche no quiere acostarse pronto. Desde pequeño es un niño que se quiere acostar tarde y levantarse tarde.
Si por él fuera, se acostaría todos los días sobre las 23:00 y se levantaría sobre las 10:00. Pero a su padre y a mí nos parece que, con la edad que tiene, debería acostarse sobre las 21:00.
El caso es que intentamos llevarlo a la cama a esa hora y no quiere, se resiste, se enfada, no hay manera.
No sabemos qué hacer, cómo resolver este tema y si lo estamos haciendo bien o no. Necesitamos tu consejo.
Gracias.

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Respuesta:

Estimada amiga. Te agradezco que compartas conmigo tu preocupación.
Tu hijo te está mostrando que tiene claro a qué hora quiere acostarse (sobre las 23:00) y, además, está mostrando un hábito, una regularidad, pues, como expresas en tu consulta, querría acostarse todos los días a esa hora.
De este modo, queda patente que tu hijo está identificando cuándo tiene sueño y tomando la iniciativa de querer irse a la cama en ese momento, no más temprano.
Esto nos indica que tu hijo está autorregulando sus procesos de sueño, pues es capaz de indicar cuándo necesita dormir.
Como no tiene que levantarse a una hora concreta por las mañanas, puede dormir hasta la hora que necesite. Esto le permite poder acostarse cuando necesite también, pues no hay ningún factor externo condicionando sus necesidades de sueño y descanso.
Así, tu hijo puede desarrollar los períodos de sueño y descanso que él necesite y cuando lo necesite.
Por lo tanto, si el niño está durmiendo una cantidad de tiempo que para él es suficiente (en el caso de tu hijo, está durmiendo unas 10 horas cada noche), la hora a la que se acueste no es relevante.
Asimismo, es importante observar la calidad del sueño. El niño debe presentar un sueño tranquilo y confortable.
Si lo analizamos, desde su nacimiento permitimos a los bebés dormir “a demanda”, sin horarios, cuando ellos quieran. Es decir, que asumimos que el bebé es capaz de determinar cuándo necesita dormir y durante cuánto tiempo.
Sin embargo, cuando el niño se hace un poquito más mayor, empezamos a considerar que, como adultos, debemos imponer una pauta de sueño al niño. ¿Significa esto, entonces, que creemos que el niño pierde la capacidad de autorregular su sueño a medida que va creciendo?
En realidad, la confusión viene producida por esquemas sociales. Actualmente, muchos niños pequeños tienen que madrugar para ir a la guardería. Esto les obliga a acostarse muy temprano para poder dormir la cantidad de tiempo que necesitan.
No obstante, esto es una adaptación a las imposiciones horarias de sus circunstancias. Jamás debe considerarse como una norma universal.
Sin embargo, se ha generalizado la idea, durante décadas, de que los niños deben acostarse pronto, sin atender a las circunstancias personales de cada uno.
Es más, casi desde su origen en España, la televisión a retransmitido pequeños fragmentos publicitarios a la misma hora todos los días indicando que ya era la hora de que los niños se fuesen a la cama. Los muñecos de la tele, Casimiro o Los Lunnies son ejemplo de ello.
Así, el medio de comunicación de masas con mayor difusión que existe, establece una hora determinada para recordar a las familias que todos los niños del país deben irse a acostar, independientemente de su edad y de la hora a la que tengan que levantarse al día siguiente.
Esto refleja una errónea idea cultural arraigada: todos los niños, independientemente de sus circunstancias, deben acostarse cuando los adultos establezcan.
Sin embargo, esta idea social y cultural sólo tiene sentido en el caso de los niños que han de madrugar para ir a la guardería o al colegio. En este caso, las condiciones externas marcan la necesidad interna de acostarse pronto.
Pero cuando el niño no tiene que levantarse a una hora determinada, puede regularse internamente y establecer él mismo cuándo necesita descansar.
El papel de los padres en el caso de niños que no tienen condicionantes externos relacionados con su descanso es posibilitar que sus hijos identifiquen cuando están cansados y tomen la decisión de descansar.
Así, los padres han de facilitar un ambiente adecuado, confortable para el descanso del niño. Es decir, los padres han de poder anticipar cuándo su hijo va a empezar a estar cansado para ofrecerle, es ese momento, la posibilidad de acostarse y dormir.
La creencia de que todos los niños, por norma, han de acostarse temprano, no se corresponde con una necesidad real del niño. El niño necesita un ambiente confortable para su descanso y la posibilidad de descansar la cantidad de tiempo que necesite, pero no existe un horario determinado para ello.
Así pues, en tu caso, te recomiendo que permitas a tu hijo acostarse a la hora que él está demandando. Cuando le tratas de obligar a acostarse a la hora que tú deseas, le estás forzando a irse a la cama si estar cansado; a interrumpir su actividad innecesariamente.
Obligar a un niño a que duerma cuando no tiene sueño es tratar de que haga algo imposible. Por lo tanto, vuestro conflicto por la hora de acostarse no es útil, pues si el niño no tiene sueño, no va a lograr dormirse por muy pronto que se acueste.
En tu caso concreto, yo te recomiendo que acompañes a tu hijo en sus procesos de sueño. Si ya sabes que la hora a la comienza a tener sueño es sobre las 23:00h, prepárale para que a esa hora pueda irse a la cama tranquilo y relajado.
Tu función como madre es organizar la situación para que tu hijo, a la hora que él necesita, esté preparado y en condiciones propicias para irse a la cama. Así, debes procurar que, antes de las 23:00, el niño esté bañado, en pijama, haya cenado y realizado actividades tranquilas, para facilitarle un sueño relajado.
No debes tratar de que se acueste a una hora en la que no tiene sueño. Si respetas su autorregulación, estás favoreciendo, además, que tu hijo tome el control de un aspecto importante de su vida: el descanso.
Le estás permitiendo identificar sus necesidades y pasar a la acción para satisfacerlas. Por lo tanto, estás potenciando una actitud muy positiva para su vida: la orientación hacia el autocuidado. Cuidarse uno mismo es esencial para el desarrollo de una autoestima positiva, de la autonomía personal y de la capacidad de tomar decisiones.
En ningún caso se trata de dejar al niño solo, que haga lo que quiera sin más. Se trata de acompañar a tu hijo respetando sus propias decisiones. Es decir, siempre que el niño sea capaz de autodeterminarse, debemos permitirlo.
Con esto, espero que mi respuesta te haya resuelto tus dudas. No obstante, quedo a tu disposición en el correo psicologa@bambulah.es para cualquier aclaración.
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