Consulta:

Tengo una consulta respecto a mi bebé. Tiene 3 meses, desde el principio duerme conmigo (su padre se mueve mucho así que nos fuimos a otra cama) lactancia a demanda y por el día está prácticamente siempre en brazos, salvo algún rato tumbadito o en la hamaca que jugamos.
A mediados de Junio empiezo a trabajar y lo tengo que llevar a la guardería y estoy preocupada por dos cosas: no consigo echarlo en la minicuna sin que se despierte, así que acaba durmiendo en brazos y en la hamaca no se duerme. En la guardería no lo van a poder tener en brazos y tendrá que dormir en cuna o hamaca. ¿Cómo puedo hacer para que se acostumbre?
Por otro lado tendría que conseguir una rutina para que me cuadre. Le tendría que dar el pecho a las 7 para que aguante hasta las 11 que me acercaré a la guardería, pero como por las noches se duerme en el pecho, nunca se toma los dos y se despierta sobre las 2 ó 3 desde las 10, y luego a las 5 ó 6 y a las 7 y sí algún día le he intentado dar los dos a esa hora, lo ha querido, pero luego ha vomitado, imagino que porque ha comido mucho… ¿Qué puedo hacer?
Cuando me saco leche para congelar y llevar a la guarde me saco unos 100 o 120 ml por pecho.
Gracias por tu atención. Espero que puedas darme algún consejo.
Gracias.

Respuesta:

Estimada amiga. Comprendo perfectamente tu preocupación y he de comentarte que lo que planteas es una fuente de angustia muy frecuente (por desgracia) en las madres. La brevedad de los permisos por maternidad y la falta total de respeto a las necesidades afectivas del bebé y su madre por parte del sistema laboral fuerzan la separación temprana entre ambos, para la cual ni el bebé y su madre están preparados.
Al igual que te va a suceder a ti, muchas mujeres han de reincorporarse a su trabajo cuando su bebé cuenta con tan sólo 4 meses. Realmente, a esta edad, los bebés no están preparados para separarse de sus madres (ni las madres de sus bebés), pues se encuentran en un estado puerperal de fusión emocional que los hace mutuamente dependientes (especialmente en lo que al plano afectivo se refiere).
Sin embargo, la realidad es que nuestra sociedad no facilita en absoluto el desarrollo del puerperio de una manera natural atendiendo a las necesidades físicas y afectivas de la madre y el bebé, si no que prioriza las necesidades sociolaborales del grupo, obligando a la madre a dejar a su bebé al cuidado de otras personas.
De esta manera, al estar provocando una situación para la que el bebé y su madre no están preparados, es normal que se produzcan situaciones (emocionales) complicadas y que ambos requieran de un período de adaptación.
La cuestión que me planteas en tu consulta se centra en cómo puedes ayudar tú a tu bebé a que se adapte a las condiciones de la guardería (a no estar en brazos, a dormirse solo…). Pues bien, en realidad, la situación que se te plantea es cómo ayudar a tu hijo a adaptarse a una situación en la que va a recibir mucho menos afecto del que recibe en su hogar, pues va a perder la atención exclusiva por parte de su cuidador, el contacto físico casi permanente y el apoyo para dormirse, ya que en la guardería esto no lo pueden ofrecer.
A simple vista, podría parecer que la manera de facilitar desde el hogar la adaptación a la guardería del bebé sería reproduciendo las condiciones (físicas y afectivas) que el bebé va a encontrar en la guardería para que pueda irse habituando a ellas. Así, en el hogar se le restringiría el tiempo que pasa en brazos, se reduciría la atención que se le ofrece y se le eliminaría la ayuda para quedar dormido. Esto es un completo ERROR.
La realidad es que para favorecer la adaptación del bebé a la guardería y a cualquier situación nueva es importante que el vínculo afectivo se construya adecuadamente. Esto es así porque un vínculo afectivo adecuado va a otorgar al bebé seguridad y confianza en el ambiente que le rodea y en sí mismo.
De este modo, si el bebé tiene un vínculo afectivo seguro con su madre, esto le va a permitir integrar emocionalmente las nuevas situaciones de una manera más completa, menos traumática.
En un principio, puede parecer que estos niños se adaptan con mayor dificultad a contextos menos afectuosos, pues les cuesta más dormirse solos o no estar en brazos y sus reacciones pueden ser más intensas que las de los bebés que ya estaban acostumbrados en sus casas a estar en la cuna solos o a no pasar mucho tiempo en brazos.
Sin embargo, aunque las reacciones iniciales hagan pensar al adulto que la adaptación es “peor”, la realidad es que, a largo plazo, el bebé criado de una manera respetuosa consigue integrar emocionalmente este tipo de experiencias con seguridad y confianza, una vez superado el llamado “período de adaptación”.
Esto es así porque el bebé comprende que su madre va a responder a sus necesidades afectivas, no le va a dejar, va a estar emocionalmente disponible y esto le permitirá al bebé sentirse seguro en otros ambientes, pues la confianza en su figura de apego fomenta esta sensación de seguridad.

 

Por todo esto, mi recomendación es que continúes estando disponible para tu bebé como hasta ahora, que no restrinjas en absoluto las muestras de afecto ni el tiempo en brazos y que sigas ayudándole a dormir. Así estarás reforzando el vínculo afectivo y la sensación de seguridad y confianza de tu bebé. Además, no le estarás privando de todo el afecto que puedes transmitirle antes de tiempo.

 

 

Es posible que en la guardería te den otro tipo de recomendaciones para facilitar el “período de adaptación”, más encaminadas a reproducir en casa las condiciones de la guardería. Como ya te he comentado antes, considero que esto generaría mucha inseguridad y desconcierto a tu bebé, pues no comprendería por qué de pronto su madre ya no está tan disponible, por qué se le ha reducido el afecto y por qué ya no se le acompaña cuando lo necesita.
Por desgracia, es una realidad que tu bebé va a experimentar todas esas pérdidas (de disponibilidad materna, de afecto y de acompañamiento) cuando se incorpore a la guardería. Sin embargo, ¿por qué forzar la pérdida antes de tiempo, cuando no es necesario?
Para el bebé será menos desconcertante e inseguro experimentar la pérdida en un ambiente en el que su madre no está, pues asociará dicha pérdida al nuevo entorno y conseguirá (después de un tiempo) asociar dichas pérdidas al ambiente, entendiendo que cuando vuelve a su hogar recupera todo lo que transitoriamente ha perdido.
La esencia de la “adaptación a la guardería” a largo plazo es que el bebé perciba como transitoria la pérdida de afecto y disponibilidad materna y que se le permita recuperar el afecto perdido cuando, diariamente, se produzca el reencuentro con su madre.
De esta manera, es esencial que tras la jornada de guardería, el resto del tiempo que paséis juntos el bebé y tú, tu disponibilidad emocional para él sea absoluta. Así, el tiempo en brazos, el amamantamiento a demanda y el colecho son acontecimientos que ayudarán al bebé a compensar el tiempo de separación, por lo que no debes restringirlos, si no todo lo contrario.
Del mismo modo, en el caso de la lactancia, mi recomendación es que continúes respetando la demanda de tu bebé, sin tratar de ajustar la frecuencia de las tomas ni la cantidad de ingesta. El bebé se autorregulará de manera natural cuando comience a asistir a la guardería. Probablemente le costará una o dos semanas, pero se regulará él solo sin necesidad de que tú trates de modificar el tiempo entre tomas ni la cantidad.
Con esto, una vez más, refuerzas la sensación de seguridad en el hogar, le transmites la confianza de que en casa no va a perder nada, que el afecto y la respuesta a su demanda permanecen en el hogar.
Con todo esto, espero haberte ayudado y clarificado tus dudas. No obstante, quedo a tu disposición para cualquier consulta que quieras realizarme o duda que te pueda surgir a lo largo del proceso al que tu bebé y tú os vais a enfrentar.
Desde aquí te deseo que el proceso de reincorporación laboral e inicio de la escolarización de tu bebé se desarrollen lo más positivamente posible.
Un fuerte abrazo,
Mónica
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