A lo largo de toda la lactancia, el papel del padre es muy importante. El padre puede ser un apoyo fundamental para la madre que da el pecho. Un padre con una actitud positiva hacia la lactancia favorece mucho el desarrollo de la misma.
El hecho de que la pareja reconoce la importancia de la lactancia, alenta a la madre a superar las dificultades que le puedan surgir en el amamantamiento y valora los beneficios que suponen dar el pecho, es reafirmante y reconfortante para la madre durante toda la lactancia.
Sin embargo, durante el inicio de la lactancia esto cobra especial relevancia. Cuando se está iniciando la lactancia, la madre que acaba de dar a luz está experimentando muchos cambios físicos y emocionales asociados al parto. Probablemente se siente cansada y está sufriendo las alteraciones hormonales que provoca el haber dado a luz.
En estos momentos, el papel del padre es esencial. La madre va a necesitar apoyo a nivel afectivo y mucha comprensión. Su pareja debe ser consciente de ello y responder a las necesidades emocionales de la reciente madre.
Sin embargo, hay algo que sólo ella puede hacer: amamantar a su bebé. Para ello es insustituible. El bebé recién nacido reclamará el pecho casi constantemente, para alimentarse, para recibir afecto, para relajarse, para encontrar el gran bienestar que succionar el pecho de su madre le aporta.
Las primeras semanas, amamantar al bebé puede llegar a ser muy cansado para la madre. Además del cansancio producido por el trabajo de parto, la revolución hormonal que está experimentando y la necesidad de adaptarse a la nueva situación, la madre tiene que cuidar a su bebé y estar disponible para darle el pecho siempre que éste lo reclame, durante las 24 horas del día.
Obviamente, el padre no puede dar el pecho por ella. Pero sí puede participar en muchas otras actividades que ayuden a la madre a estar un poco más descansada. El baño, el cambio de pañal o dar un pequeño paseo entre toma y toma pueden ser actividades que el padre puede compartir con el bebé mientras la madre descansa.
Del mismo modo, el padre estará favoreciendo la recuperación de la madre tras el parto y facilitando la instauración de la lactancia si se encarga él solo de otras tareas durante las primeras semanas tras el nacimiento del bebé. Así, las tareas del hogar o atender a las visitas pueden ser asumidas solo por el padre durante esta temporada, puesto que la madre necesita dedicarse en exclusiva al bebé y a su propio descanso.
Por lo tanto, el papel del padre es muy importante durante los comienzos de la lactancia. Psicológicamente, puede suponer un apoyo grande para la madre. Asimismo, readaptando el reparto de tareas para que la madre pueda dedicarse casi exclusivamente al bebé, el padre tiene una función esencial.