¿Sueles pararte a escuchar tu discurso interno? ¿Tratas de ponerle consciencia a lo que te dices, cómo te hablas qué tipo de mensajes te das?


Nuestro discurso interior siempre nos acompaña. La mayor parte de las veces no nos damos cuenta de que está ahí y, simplemente, lo escuchamos de forma automática.

Nos hablamos mentalmente todo el tiempo. Mantenemos conversaciones internas contantes. Nos cuestionamos, nos explicamos, nos justificamos, nos reprochamos, nos advertimos, nos criticamos, nos alabamos, etc.

Toda esta comunicación interior con nosotras mismas es la manifestación de un trabajo de elaboración cognitiva y emocional que nos permite integrar la experiencia.

Habitualmente, no nos paramos a prestar atención a nuestro discurso interno, no cuidamos la manera en que nos hablamos ni analizamos los mensajes que nos damos. Lo emitimos de forma espontánea, automática, sin ponerte energía.

Naturalmente, este proceso ha de hacerse de manera automática, pues sería muy costoso tenerle que prestar atención todo el tiempo.

Sin embargo, este discurso conforma, en gran parte, la relación que tenemos con nosotras mismas, influye en nuestra autoestima, en nuestra manera de cuidarnos y respetarnos y en cómo nos sentimos respecto al mundo que nos rodea.

De esta manera, es evidente que ponerle atención al discurso interno y cuidar los mensajes que nos damos, tanto en su contenido como en su forma, es un trabajo personal que ayuda a mejorar la relación con una misma y la expresión de amor por una misma, así como la forma que tenemos de interpretar el mundo que nos rodea.

Gran parte del trabajo que se hace en terapia se basa en poner atención al discurso interno de manera acompañada, escucharlo, cuidarlo, y transformarlo si se desea.

Dedicar ratos a escuchar de manera intencionada la voz interior de cada una puede tener consecuencias positivas en la relación con una misma, pues la toma de conciencia que ello produce nos ayudará a cuidar ese discurso para cuidarnos nosotras.

¿Te imaginas amarte siempre, sin condiciones?

Te imaginas…

  • Apagar esa voz interna que te machaca
  • Dejar de juzgarte, de criticarte y de sentir que no vales nada
  • Terminar con la sensación continua de enfado y de mal humor

Sí, existe otra forma de relacionarte contigo misma.

Y si lo deseas, puedes:

  • Elegir amarte, independientemente del momento de tu vida que atravieses
  • Aceptarte tal y como eres

Te acompaño a descubrir la autoestima incondicional, ¿te atreves?

Bienvenida a la revolución del autoamor

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