Consulta:

Hola Mónica, soy una madre que te sigo fielmente por Facebook, ya que todos tus temas me interesan muchísimo.
Mira, tengo una niña de casi 7 meses, hace un par de semanas empecé con la alimentación complementaria, esta con Lactancia Materna. Desde el principio creí q la mejor forma de introducirle los alimentos era dándoselos a probar, sin purés, hasta que pasé un miedo horrible al atragantarse con un trozo de manzana.
La fruta se la fui dando una a una con el chupe de red, hasta que acabé con el puré, con la verdura igual. No dejo de escuchar a Carlos González y pienso que algo se me queda atrás y no comprendo, porque esa es la mejor forma de introducción de sólidos, a través de exploración, manipulación,  …pero ¿cómo hacerlo sin correr riesgos de atragantamiento??? ¡Muchísimas gracias!

Respuesta:

Estimada amiga. Gracias por compartir en el blog tu consulta. Seguro que la respuesta va a ser de utilidad para muchas madres, pues el miedo al atragantamiento es uno de los miedos más frecuentes cuando comienzan a introducirse los alimentos complementarios en la dieta del bebé (incluso, para algunas personas, este miedo permanece a lo largo del tiempo).
Comprendo perfectamente que tras haber experimentado un episodio de atragantamiento con tu hija, te sientas insegura para ofrecerle los alimentos complementarios sin triturar. Es normal que sientas miedo a que esto pudiese repetirse.
Creo que es muy importante partir de esta emoción de temor antes de recomendarte la manera de hacerlo reduciendo el riesgo de atragantamiento.
Debemos partir de la idea de que la alimentación humana tiene un componente social y emocional asociado muy intenso. Alimentarse no sólo es importante a nivel nutricional, si no también lo es a nivel afectivo. Así, la alimentación del bebé debe ser una situación agradable de interacción para el bebé, pero también para la persona que lo acompaña mientras come.
De este modo, si tú estás angustiada mientras tu bebé come, la hora de comer te genera malestar emocional, tienes miedo…, el componente socio-afectivo de la alimentación de tu bebé estará perdiendo mucha calidad, volviéndose negativo.
Esto no es beneficioso para el bebé, pues se le está transmitiendo que alimentarse es un acontecimiento estresante, angustioso y potencialmente peligroso, lo cual sienta la base para una relación conflictiva con la propia alimentación en el futuro.
Por ello, es esencial que reflexiones de qué manera te vas a sentir segura y cómoda con la alimentación de tu hija, puesto que tu propio bienestar emocional frente a la comida es esencial para que la niña se enfrente a la misma con emociones positivas. Esto es fundamental para el establecimiento de hábitos de alimentación equilibrados y saludables.
Con esto quiero transmitirte que es muy importante que alimentes a tu hija de la manera con la que tú te sientas confiada, sin miedo. Probablemente, esto no lo vas a conseguir súbitamente, necesitarás tu propio proceso.
En este caso, tan importante es respetar el ritmo de la niña como tu propio ritmo y, cuando consigáis ajustar ambos ritmos, te sentirás con la confianza que necesitas para alimentar a tu hija de la manera que deseas.
Como comentas en tu consulta, la teoría sobre los beneficios de la alimentación complementaria autorregulada ya la conoces, así que no voy a basar en ello el apoyo que quiero ofrecerte para que trabajes sobre tu miedo.
Simplemente, creo que es necesario recordar que no es lo mismo un atragantamiento (el trozo de comida obstruye la garganta) que un ahogamiento (el trozo de comida obstruye el pulmón). Cuando se produce un atragantamiento, el niño puede encontrar la manera de gestionarlo y resolver la situación (con o sin ayuda). Con un ahogamiento, la gravedad es tal, que se necesita asistencia profesional.
Generalmente, los niños, cuando comienzan a probar los alimentos complementarios, se atragantan. Aprender a gestionar un atragantamiento es muy importante cuando se está aprendiendo a comer.
El ahogamiento puede producirse cuando se le ofrecen al bebé alimentos inadecuados para su edad (texturas duras, formas redondeadas, tipo frutos secos; verduras duras cortadas en rodajas, como la zanahoria o alimentos redondeados resbaladizos, como una rodaja de salchicha). Si se evitan este tipo de alimentos, el riesgo de que se produzca un ahogamiento es muy reducido.
Así, si evitas ofrecer estos tipos de alimentos, puede que tu bebé se atragante, pero lo resolverá.
Sin embargo, entiendo que un atragantamiento asusta y que, aunque se resuelva por sí solo, no es un acontecimiento al que queramos exponer a nuestro bebé.
De esta manera, lo que yo te recomiendo es que comiences de una manera gradual para ir venciendo tu miedo. Puedes comenzar a ofrecerle a tu hija alimentos machacados con el tenedor (plátano, patata/zanahoria hervida, judías verdes, carne muy picada, arroz blanco muy cocido…).
Cuando vayas adquiriendo seguridad con este modo, puedes probar a darle un trozo de alimento blandito sin machacar y, cuando esto esté superado, continuar con alimentos menos blandos (aunque nunca duros, obviamente).
Es importante tener en cuenta que tu bebé gestionará mejor trozos grandes de alimento, que puede agarrar, chupar, succionar, morder… Si le ofreces trocitos pequeños que se mete enteros en la boca, puede encontrar más dificultad para controlarlos.
Este proceso gradual puede demorarse meses, no es necesario tratar de acelerarlo. Debéis respetar un ritmo en el que tanto la niña como tú os sintáis cómodas.
Además, es importante tener presente que el alimento básico en la dieta del bebé durante el primer año de vida es la leche. Por lo tanto, los meses que transcurren desde el inicio de al introducción de los alimentos complementarios hasta el año (aproximadamente) tienen una función más de aproximación, experimentación y habituación a los nuevos alimentos (sabores, texturas, olores…).
Realmente, a partir de los seis meses (aproximadamente), las necesidades nutricionales de los bebés estarían cubiertas con la leche y un aporte adicional de hierro que se obtiene con la ingesta de carne de ternera o pollo. Sin embargo, se comienzan a introducir el resto de alimentos para habituar al niño a los mismos.
Con esto quiero transmitirte que en estos meses encontramos una gran oportunidad para sentar las bases de unos hábitos de alimentación adecuados y de una relación emocionalmente sana con la propia alimentación.
Es fundamental darle a este aspecto la importancia que merece. De esta manera, la cantidad de alimento que ingiera el bebé pierde importancia, pues se trata de fomentar la calidad de la relación con la comida más que la cantidad de alimento ingerido.
Por otra parte, la alimentación complementaria autorregulada no se basa únicamente en evitar triturados. Sobre todo se basa en permitir al bebé la exploración de los alimentos, tomar la decisión por sí mismo de llevárselos a la boca, establecer el ritmo y la cantidad de ingesta… Estos aspectos los puedes llevar a cabo a lo largo de todo el proceso paulatino hasta que te sientas segura para ofrecerle los alimentos enteros.
Por último, recordarte de nuevo la importancia de que el momento de la comida de tu bebé lleve asociado un estado emocional positivo por tu parte, pues tu bebé experimentará tus estados emocionales y los asociará a su propia alimentación.
Con esto, espero que mi respuesta te haya sido de ayuda y que no dudes en contactar conmigo si necesitas cualquier otra consulta o acompañamiento emocional a lo largo de la crianza de tu bebé.
Un fuerte abrazo,
Mónica
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