Consulta a la psicóloga Mónica Serrano

Primero que todo les agradezco mucho por abrir este espacio pues ahora debemos aprovechar estas excelentes herramientas para ser mejores padres y darles una educación a nuestros hijos que realmente son hijos del mundo.
Te comento tengo a Gabriel tiene 2 años y 10 meses casi 3 años, acaba de nacer Mariana que tiene 2 meses yo estoy cuidando de los dos tiempo completo  antes trabajaba y Gabriel lo cuidaba su abuela ahí el era el centro de atención y todo lo que quería se lo daban la duda que tengo es sobre el comportamiento de Gabriel le doy ordenes por ejemplo de que me entregue algo que tiene en las manos le digo por favor y el me responde gritado un No entonces yo me altero pues esto se repite con cualquier orden que he doy se hace el sordo solo me ignora, hemos recurrido a asustarlo con algo por ejemplo que viene un loco y se lo lleva o la Araña si no hace lo que decimos y creo que no esta bien hacerlo. Necesito que guíes de como ponerle límites y que él obedezca las órdenes que le damos sin llegar a gritarle o asustarle y hasta a veces de la desesperación que no hace caso pegarle.
Me estoy sincerando pues deseo poder   Educar a nuestros hijos de la mejor manera.
Gracias muchos  abrazos


Respuesta:


Estimada amiga. Te agradezco la confianza depositada en nosotras al hacer tu consulta.

Por lo que cuentas, tu hijo de casi 3 años acaba de tener una hermana y ha pasado de estar a cargo de la abuela a estar a tu cargo junto con el bebé.

Como comentas en tu consulta, tu hijo está manifestando una conducta oposicionista, con dificultad para respetar límites.
En primer lugar, para poder establecer unos límites adecuados para tu hijo debemos observar, de manera empática, por qué puede estar manifestando la conducta oposicionista y desafiante.

Obviamente, tu hijo está experimentando muchos cambios en su vida: ya no le cuida la abuela que le permitía todo y ha tenido una hermana que, probablemente, le quita protagonismo. Así, es lógico pensar que el niño está experimentando celos de su hermana o, al menos, reaccionando ante el cambio de situación (de estar con la abuela a estar contigo).



Probablemente, el niño ha pasado de un ambiente muy permisivo con su abuela a un ambiente en el que se le tratan de imponer muchos límites. Es lógico que si tienes que atender a la bebé y al niño, trates de que éste último respete muchos límites para poder atender mejor a la pequeña.

Así pues, si nos ponemos en el lugar de tu hijo comprenderemos que las emociones que acompañan a sus reacciones negativas son, probablemente, celos, frustración y tristeza por la pérdida (de protagonismo, de exclusividad, de permisividad…). De esta manera, es comprensible su manera de comportarse.

Por lo tanto, te recomiendo reflexionar de una manera crítica sobre los límites que le pones a tu hijo. Es fundamental que valores cuáles son necesarios y cuáles pueden prescindirse.

Para ello, un criterio a seguir es designar como necesarios los límites relacionados con la seguridad personal y el respeto a los demás.

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Si eliminamos los límites detectados como prescindibles, quedaría un número mucho menor de límites para establecer en el día a día de tu familia. Al estar en un entorno con un margen de acción más amplio, para el niño será más fácil respetar los límites que se establezcan.

De esta manera, debes establecer los pocos límites que consideres importantes y ser flexible en cuanto al resto. Esto relajará mucho el ambiente y tu hijo no necesitará oponerse constantemente, pues se le están dando alternativas de actuación.

Además, también es importante que permitas y ofrezcas cabida a la expresión de emociones negativas de tu hijo: el enfado, la rabia o la frustración no deben negársele. Es fundamental que lo acompañes en la expresión de estos procesos, que se sienta comprendido y contenido por ti.

Es esencial que, como adulta, trates de no alterarte ante la conducta de tu hijo. Debes intentar comprenderle, ponerte en su lugar y acompañarlo. Para hacer que tu hijo respete un límite, debes pedírselo y explicarle de manera breve y sencilla por qué ha de respetarlo y si no lo hace, vuelves a repetírselo. Si el ambiente está relajado y no está extralimitado, esto debe ser suficiente.

Puesto que los límites que se van a establecer están relacionados con la seguridad personal y el respeto a los demás, en ocasiones no podrás esperar a que el niño cambie su comportamiento y deberás hacer tú que cese la conducta (por ejemplo, arrebatarle un objeto punzante de sus manos). Después, debes ofrecerle la explicación breve y sencilla.

Es muy importante que evites “tentaciones” o posibilidades de que el niño emita una conducta peligrosa. Así, estarás evitando, al mismo tiempo, situaciones potencialmente conflictivas (por ejemplo, si no dejamos ningún objeto punzante a su alcance, no podrá agarrarlo y no tendremos que arrebatárselo).

Por lo tanto, debes evitar situaciones potencialmente conflictivas con tu hijo. Esto ayudará también a relajar el ambiente y a que se produzcan interacciones más positivas entre vosotros.


Jamás debes asustar, gritar o pegar a tu hijo para que respete un límite. Esto no es respetuoso con el pequeño, sólo consigues que te obedezca de una manera sumisa y no participativa, motivado por el miedo. Estarías basando tu relación con él en la autoridad a base de infundir miedo a tu hijo. Esto genera una tremenda sensación de inseguridad al niño, lo cual puede afectar negativamente en su autoestima y en la confianza en sí mismo. Es muy importante que elimines estas estrategias de tu repertorio.

Es imprescindible ofrecer alternativas positivas al niño; es decir, que no sólo debe decírsele lo que no debe hacer, si no también explicarle qué puede hacer en su lugar (por ejemplo, no puedes saltar ahí, pero sí puedes hacerlo en ese otro lugar).


Asimismo, es esencial felicitar y alabar al niño cuando respeta un límite para reforzar positivamente este comportamiento.

Por otra parte, es muy importante que ofrezcas a tu hijo espacios de atención exclusiva para él, de comunicación y expresión verbal de sentimientos. Dedica un ratito cada día a estar sólo con él, a jugar con él, a hacer alguna actividad placentera juntos. Puedes aprovechar cuando la bebé duerma para ello, propiciando así el protagonismo del mayor.

Con todo esto, espero haberte ayudado y deseo que puedas ir resolviendo tu problema. Para solicitar asesoramiento psicológico, puedes consultar aquí las modalidades que ofrezco http://psicologiaycrianza.blogspot.com.es/2013/02/asesoramiento-psicologico.html

Para ampliar el contenido sobre el establecimiento de límites de manera respetuosa, recomiendo la lectura del artículo “¿Dónde está el límite del límite?”, publicado en mi Blog, Psicología Infantil y Crianza con Apego. Puede consultarse en el siguiente enlace http://psicologiaycrianza.blogspot.com.es/2013/02/donde-esta-el-limite-del-limite.html

Asimismo, te recomiendo mi artículo “Rabietas respetadas”. Puedes consultarlo en el siguiente enlace: http://psicologiaycrianza.blogspot.com.es/2013/02/las-rabietas-tambien-pueden-tratarse-de.html

Un fuerte abrazo.

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