¿Debemos portear a nuestros bebés?

La pregunta planteada en este artículo puede responderse de manera sencilla si nos basamos en la trayectoria histórica del porteo.

Los seres humanos se han desplazado desde el comienzo de la especie. Es más, en nuestro origen, éramos una especie nómada; por lo tanto, los desplazamientos eran más frecuentes y más largos.

Sin embargo, los bebés humanos son las crías que nacen más inmaduras de entre todos los mamíferos. Nuestra inmadurez motora al nacer hace que no podamos caminar sin apoyo hasta alrededor del primer año de edad y que no podamos seguir la marcha adulta hasta mucho más tarde.

Así pues, los bebés humanos han necesitado ser llevados por los adultos desde siempre.

Los cochecitos como los actuales comienzan a utilizarse a finales del S: XIX. Sólo son aptos para caminos asfaltados, por tanto, es lógico pensar que sólo se utilizaban (y se utilizan) en sociedades industrializadas. En países preindustriales, los cochecitos no se han usado jamás. Así pues, en esos países, el porteo no se ha visto interrumpido en ningún momento.

Hacia mediados del S: XX, con el comienzo de la cultura del consumo, el Baby boom y la sobrevaloración del individualismo, el uso de los cochecitos se popularizó y se extendió entre la población de los países industrializados. El cochecito “liberaba” a la madre de tener que llevar a su bebé junto a ella todo el tiempo.

Cuando las mujeres acceden al mercado de trabajo, la necesidad de dejar a los niños en cochecitos, cunas o tronas se hace más patente, puesto que muchas veces hay una sola cuidadora para varios bebés.

De esta manera, la sociedad industrializada va apartando a las madres de la forma original y natural de llevara a sus bebés, que es la forma más adecuada para el desarrollo físico y emocional del bebé.

Así pues, el porteo es la forma originaria de llevar a los bebés, y la única manera de hacerlo en muchas sociedades actuales. La especie humana ha porteado a sus bebés desde siempre. El porteo se ha visto interrumpido en algunas partes del planeta hace apenas 2 siglos. El uso del cochecito es relativamente moderno y sólo se ha utilizado en una parte del mundo.

Por lo tanto, si la especie humana ha porteado a sus bebés desde siempre, se infiere que el porteo es un hábito adecuado para los humanos. En realidad, especialmente para bebés muy pequeños, parece ser la forma más apropiada de llevarlos.
 A veces parece que los cochecitos existieron desde siempre y el porteo se hace impensable para algunos, perdiéndose los innumerables beneficios que tiene para los bebés y sus padres.

Los más recomendable es conocer todas las opciones disponibles y elegir las más adecuadas para nuestro bebé y nuestra familia. Para ello hay que tener en cuenta la edad del bebé y sus características personales.

Y, sobre todo, en la crianza en general y en el porteo en particular, lo importante es experimentar, probar, no dar por sentado cómo se deben hacer las cosas, liberarse de prejuicios y escuchar a nuestro instinto.

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