Los bebés han sido portados de diferentes maneras a lo largo de la historia en las diferentes culturas.
En la cultura occidental, el uso de portabebés se ha visto disminuido en los últimos tiempos en favor de cochecitos y sillitas de paseo.
Sin embargo, los portabebé (mochilas, fulares, bandoleras, mei tais…) son una forma cómoda y segura de portar a tu bebé.
Esta forma de llevar al bebé es una buena alternativa al cochecito de paseo. Permite al adulto portador llevar a su bebé con los brazos y las manos libres. Además, evita los obstáculos que supone llevar por la calle el cochecito (escalones, pasos estrechos…). El adulto puede realizar sus actividades junto a su bebé.
Pero lo más beneficioso de usar el portabebé es que permite el contacto cuerpo con cuerpo del bebé con el adulto. Ir pegado al cuerpo de su madre o padre aporta seguridad, tranquilidad y bienestar al bebé. Le permite observar el mundo desde una posición en la que se siente protegido, cómodo y feliz.
Para el adulto también resulta muy placentero llevar a su bebé pegado al cuerpo. Esta manera de portar al bebé favorece la comunicación entre el bebé y el adulto, puesto que la proximidad física y el poder mirarse el uno al otro favorecen enormemente la posibilidad de interacción.
De hecho, se ha postulado que los niños que son llevados en portabebés tienen mejores capacidades de comunicación que los niños que son llevados en cochecitos de paseo.
Asimismo, el vaivén que experimenta el bebé en el portabebés favorece el desarrollo del equilibrio y de la coordinación psicomotriz.
Por otra parte, la postura en M o “en ranita” fomenta el buen desarrollo de la cadera, previniendo la aparición de displasia. Es más, en algunos casos leves de displasia de cadera se recomienda el uso de portabebés como parte del tratamiento.
Además, algunos bebés rechazan el cuco o la sillita de paseo. Se sienten incómodos y desprotegidos en ellos. Lloran cuando se les coloca allí y las salidas de casa se convierten en una experiencia muy desagradable tanto para el bebé como para los adultos que le acompañan. En estos casos, el portabebé puede ser la solución.

En conclusión, el uso del portabebé es una opción saludable para los bebés. Especialmente cuando son pequeños, el contacto con el cuerpo de sus padres es fundamental para el buen desarrollo del vínculo afectivo y de la confianza básica del bebé.