¿CÓMO OBTENER UN EQUILIBRIO ENTRE MIS NECESIDADES, DESEOS Y LAS DE MIS HIJOS?

Conectar con el propio cuerpo para conectar con la crianza respetuosa

En la maternidad, muchas veces sentimos que estamos cediendo y negando nuestras necesidades o nuestra voluntad por complacer a nuestros hijos o por satisfacer sus necesidades.

Y otras veces sentimos que estamos negando la voluntad o la satisfacción de la necesidad de nuestros hijos por satisfacer las nuestras.

Entonces, siempre estamos sintiendo ese desequilibrio. O bien me someto yo o bien someto al otro. Pero no hay un equilibrio.

Nos cuesta mucho llegar o sentir que estamos en una postura equilibrada.

Muchas mujeres me consultan cómo lograr ese equilibrio, como lograr esa relación más balanceada entre la satisfacción de las necesidades y los deseos propios y la satisfacción de las necesidades y deseos de los hijos.

Muchas veces es complicado porque, en general, tenemos bastantes pocos apoyos y el equilibrio es más difícil de conseguir, porque no hay otras personas adultas disponibles para apoyar en la satisfacción de las necesidades de los niños.

Vamos oscilando entre sentir que nos sometemos y sentir que sometemos. Tenemos que tener en cuenta que la falta de apoyos es un factor que está incidiendo en esto.

Normalmente criamos bastante solas y bastante faltas de apoyo y sostén. Entonces esto dificulta ese equilibrio porque suele ser siempre la misma persona la que tiene que cuidar y satisfacer las necesidades y demandas del niño o la niña.

Además, tenemos modelos de crianza autoritarias que han estado muy centradas en las necesidades del adulto y poco en las necesidades de niños y niñas. Y no tenemos un modelo de referencia equilibrado para nada.

Aparte, tenemos la sobrecarga de otras tareas. Las mujeres además de criar, educar y acompañar a los hijos, muchas tienen trabajos remunerados y la carga de la tarea doméstica, la carga mental y otras responsabilidades.

Entonces, esto hace que aparte de la propias necesidades, deseos y voluntades personales, está la necesidad de respuesta a servicios laborales, a tareas domésticas y a la carga mental.

Al final nos encontramos con mujeres muy atareadas, poco apoyadas en general y para las que criar con cierto equilibrio entre satisfacer las necesidades propias y las del niño es todo un malabarismo cada día.

Es esencial pararnos a reflexionar sobre cuales son las necesidades propias:

qué necesito y quiero yo, y darle espacio, cabida, por lo menos en cuanto a reconocimiento.

Muchas veces ni siquiera nos paramos a pensar qué queremos nosotras, qué necesitamos, qué nos gustaría. Ni siquiera nos lo permitimos o nos damos tiempo para ello.

Así que lo primero sería empezar a reconocer, identificar con las propias necesidades y la propia voluntad.

Muchas mujeres comentan estar muy desconectadas de sus sensaciones, de su cuerpo. Es la desconexión más básica.

Empezar a conectar con las sensaciones corporales sería la base para ir después construyendo.

Por ejemplo, conectar con la postura que estamos adoptando, la postura corporal. Chequear si estamos adoptando una postura cómoda o queremos modificarla.

Muchas veces estamos en posturas y no nos damos cuenta de si son cómodas o no lo son.

Observar las sensaciones corporales, si tenemos alguna tensión que identifiquemos, si nos duele algo. Dónde sentimos más relajación o más comodidad y conectar con ello.

También es básico prestar atención al hambre, la sed y la necesidad de descanso.

Se trata de volver a todas esas sensaciones que son físicas, corporales, para ir conectando con ellas, reconociéndolas y dándoles espacio y tiempo para, primero, ser conscientes de ellas, conocerlas, conectar con ellas, dejar de negarlas, silenciarlas o desatenderlas, para luego ir viendo cómo podríamos satisfacerlas como descansar más, cuidar la postura, alimentarnos de una determinada manera o lo que cada una vaya viendo.

Pero a veces ni siquiera las detectamos, ni siquiera las identificamos, porque estamos muy desconectadas, enfocadas en responder a las necesidades, demandas y voluntad de todos los demás, menos a las nuestras.

Vamos a darle peso a las nuestras. Vamos a darle importancia.

Vamos a empezar por lo corporal, si tengo calor, si hace frío, si estoy cómoda con la postura, si necesito ir al baño, si necesito parar un poco, si necesito dormir un poco más o darme más tiempo para preparar mi comida y comer…estas sensaciones que se manifiestan en lo físico.

Es lo más básico ahora mismo para empezar a lograr esa crianza en equilibrio.

Para poder equilibrar necesito saber, conocer e identificar qué necesito.

Propongo fijar la atención en las sensaciones corporales, en lo que el cuerpo va pidiendo, si pide descanso, si pide comer, si pide moverse, si pide pasear, si pide cuidar la postura… Vayamos poniendo la atención en lo corporal para poder saber qué necesitamos y poder, luego, equilibrar desde ahí.

Equilibrar en la crianza es tenernos en cuenta a todos: tener en cuenta a los niños y las niñas y tenernos en cuenta a nosotras mismas, como parte de la crianza y de la relación.

La crianza es una relación interpersonal y es indispensable que todas las personas implicadas en esta relación sean tenidas en cuenta. Yo, que soy la adulta de la relación he de tener en cuenta a la persona con quien me estoy relacionando, la niña o el niño, pero también me he de tener en cuenta a mí. Y, desde ahí, se va equilibrando.

¿Por qué es tan importante esto? Porque cuando en una relación solo se tiene en cuenta al otro y no se tiene en cuenta a una misma , se va a establecer un desequilibrio, en cuanto a disponibilidad, entrega, cuidados…

Si sólo me enfoco en la otra persona y me olvido de mí, esto va a promover relaciones desequilibradas, desiguales, que pueden llevarnos a situaciones abusivas, a situaciones poco empáticas o a situaciones de autoexplotación.

Todas estas situaciones nos llevan a permitir determinados abusos o dinámicas tóxicas, nos llevan a relaciones con tendencia a violentarse y a la incomodidad. Es muy difícil, así, conseguir una relación verdaderamente respetuosa.

Lo que pasa en la crianza respetuosa es que nos hemos enfocado en tener en cuenta a la niña o al niño, responder a sus deseos y necesidades y conectar con ellos, que es maravilloso, pero nos hemos olvidado de la mujer, de nosotras mismas, de nuestras necesidades.

Entonces ha habido mucha abnegación, autoexplotación, una crianza que se ha vuelto muy agotadora y muy desagradable para las mujeres, porque no se han tenido en cuenta a sí mismas. Porque la sociedad tampoco las tiene en cuenta y eso se refleja, al final, en lo individual.

Se produce una crianza con un intento de conexión muy fuerte con el niño, pero una desconexión muy fuerte con una misma.

Conectar con otro ante la desconexión con una misma es imposible, se genera una conexión muy poco auténtica, muy poco real, muy poco humanizada, porque la persona desconectada de sí misma que niega sus necesidades, su voluntad, sus deseos y su persona, va a conectar con el otro desde ese lugar, desde la sumisión, desde la abnegación y desde el poco conocimiento de sí misma.

Por lo tanto, ¿qué puede mostrar? ¿Qué parte de sí misma conecta ahí, si está desconectada?

Por eso es tan importante cuando queremos relacionarnos con respeto con nuestras hijas, el trabajo interior, la introspección, el trabajo personal.

Porque tendemos a desconectarnos de nosotras, a negarnos a nosotras y es fundamental reconectar con nosotras mismas, con nuestras necesidades y nuestra persona para poder conectar con la otra persona y tenernos en cuenta todos.

Y por eso propongo empezar por el cuerpo.

Observar, atender, focalizar en nuestras sensaciones, en lo que nuestro cuerpo nos va indicando. Descanso, comer de otra manera, revisar la postura, ir al baño, hidratarme, cambiarme, utilizar una ropa con la que yo me sienta cómoda, si mi piel necesita algún tipo de cuidados, etc.

Empezar por el cuerpo, poco a poco. Porque muchas veces es simplemente ir conectando desde lo mas superficial a lo más profundo. Lo mas superficial pero a la vez lo más básico es el cuerpo.

Mónica Serrano

Psicóloga Humanista

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