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Tengo una niña de 17 meses que toma pecho a demanda, además come de todo, y está perfecta, nunca se ha enfermado mas allá de un poquito de mocos…La verdad es que estoy muy contenta y segura de mi decisión de amamantarla mientras ambas queramos, sé que es lo mejor y lo disfrutamos muchísimo!!! Pero hay momentos en que no sé si sería mejor dejar la teta para la intimidad de casa…
Con mi marido tenemos un negocio y precisamente hoy estábamos trabajando. Como mi niña no va a la guarde, me acompaña los ratitos que yo estoy en el negocio, pero no le gusta que la gente que no conoce la toque, así que cuando una clienta la tocó, ella, que encima tenía sueño, se enfadó y vino a pedirme teta…
Yo por supuesto le di y la clienta empezó a preguntar que cuánto tiempo tenía y que cómo le daba teta, todavía que tenía que darle biberón, y lo que más me molestó es que le dijo a mi hija que era una vergüenza que tomara teta…
Yo, sonriendo, como pude, le dije que a mí y a mi hija nos gustaba la teta y que iba a tomar todo lo quisiera y, por suerte, mi marido que vio la situación se puso a hablar de otra cosa…
El tema es que en otro lugar yo hubiera respondido de otra manera, porque mi primer instinto fue decirle que yo con mis tetas hago lo que quiero, pero como estábamos trabajando y ella era una clienta no puedo pelearme…al fin y al cabo vivimos del negocio…y mi gran duda entonces es: cómo responder a esas invasiones a nuestra vida sin ofender al otro (que para colmo suelen ser muy susceptibles) pero dejando claro, sobre todo a mi hija, que no estamos haciendo nada malo??? En fin… ¡qué difícil es hacer las cosas diferente!!

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Respuesta:

Estimada amiga. Te agradezco que hayas compartido tu caso en el blog.
En primer lugar, felicitarte por esos 17 meses de lactancia. Según los datos publicados en el resumen de la Encuesta Nacional de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría publicado en el año 2013, en España, el 38% de las mujeres da el pecho de continúa amamantando a los seis meses de vida del bebé y la prevalencia de la lactancia a los dos años de vida del bebé se sitúa en torno al 18%.
Así, el 82 % (aproximadamente) de las mujeres en España no están amamantando a los bebés de dos años de edad.
Con esto podemos observar que amamantar a bebés de en torno a dos años de edad sería la excepción, no la norma, en nuestra sociedad.
Esta tendencia social esconde tras de sí numerosas ideas, prejuicios y creencias sobre la lactancia de bebés mayores.

Cuando algunas personas ven mamar a un bebé mayor, todas esas creencias socialmente transmitidas y prejuicios se activan de manera automática, generando en ellas una respuesta de rechazo que, en muchas ocasiones, expresan abiertamente en forma de comentarios, gestos o expresiones faciales.

Desgraciadamente, ésta es una realidad a la que nos enfrentamos las mujeres que no interrumpimos precozmente la lactancia de nuestros hijos y también es una realidad a la que se enfrentan nuestros hijos.
Verdaderamente, es muy importante manejar esta situación para minimizar los efectos de la misma tanto para nosotras, las madres, como para nuestros hijos.
Muchas veces, estar informada y convencidade lo que se está haciendo es suficiente para neutralizar el impacto de las críticas y el rechazo de la sociedad al amamantamiento no interrumpido precozmente.
Sin embargo, hay ocasiones en las que los condicionamientos sociolaborales dificultan nuestra gestión a estas críticas. El caso que planteas es uno de ellos.
Cuando estas situaciones se producen en interacciones sociales asimétricas (como las que se producen en el entorno laboral), el manejo de las mismas puede complicarse, pues nos vemos condicionadas a respetar ciertos límites de comunicación asociados al objetivo último de la situación (en tu caso, atraer y fidelizar a la clientela de tu negocio).
Así, en estas ocasiones, la gestión de críticas y expresiones de rechazo es menos espontánea que en otras situaciones.
Si el hecho de no poder responder espontáneamente a esas críticas en tu negocio te resulta desagradable y frustrante, te recomiendo que evites exponerte a ese tipo de situaciones.
Puedes buscar un espacio que te ofrezca intimidad en el local para amamantar a tu bebé sin estar expuestas a la vista de los clientes si así lo deseas.
Si no dispones de un espacio que te ofrezca intimidad, puedes optar por no dar el pecho a tu bebé en el local donde tienes tu negocio. También puedes optar por continuar amamantándolo a la vista de los clientes y gestionar sus comentarios con asertividad.
Muchas veces, una sonrisa o una frase breve es suficiente. Cuando una persona expresa rechazo ante una situación pero recibe una respuesta firme, sencilla y respetuosa, no encuentra espacio para el conflicto y desiste en su expresión.
Por ejemplo, si ante el comentario “Con lo mayor que eres y aún tomas teta” la respuesta es una sonrisa acompañada de “Sí, es que nos encanta a las dos”, cierras la opción a una réplica extensa, puesto que la expresión de vuestra emoción (nos encanta) no puede ser contrariada.
Si respondes ofreciendo una información basada en un razonamiento cognitivo o científico (la lactancia es muy beneficiosa para el bebé, el destete natural se sitúa entre los los 2 años y medio y los 7 años de edad, etc.), tu interlocutor puede entrar a debate expresando una opinión contraria u ofreciéndote razonamientos opuestos a los tuyos.

Sin embargo, cuando verbalizamos una emoción, un sentimiento, nuestro interlocutor no tiene potestad de negar o contrariar lo que nosotros sentimos o las emociones que experimentamos.

Por ello, ante este tipo de críticas, responder expresando nuestras emociones al respecto es una estrategia eficaz para manejar la situación, evitando la prolongación de la conversación y neutralizando el conflicto de una manera asertiva.
En cualquier caso, lo más importante es que busques la manera de manejar este tipo de situaciones más adecuada para ti y para tu hija, que encuentres la forma de hacerlo con la que tú te sientas cómoda y satisfecha.
Es esencial que tengas presente la idea de que la lactancia de tu hija es una parte de vuestras vidas en la que sois libres de decidir y optar por lo que ambas deseéis.

Si tú gestionas estas situaciones con naturalidad y asertividad, estarás transmitiéndole a tu hija que lo que hacéis es positivo. Cuando respondes con seguridad y sin dar lugar a conflictos a estas críticas, tu hija experimenta y recibe esta seguridad y confianza.

Con todo esto, espero haberte ayudado con la gestión de este tipo de situaciones de una manera asertiva. Como profesional, conozco las técnicas más eficaces; como madre, las he puesto en práctica.
Un fuerte abrazo y os deseo a ti y a tu hija una lactancia libre y feliz.
Mónica

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