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Mi hijo nació justo hace dos semanas, con 3 semanas de antelación. Es un niño hiper deseado, y yo he vivido un embarazo muy consciente. He leído muchísimo sobre la crianza con apego y la lactancia… pero ahora mismo no me siento según las expectativas…

El parto mal. Dilaté en casa 6 cm y fenomenal pero llegué al hospital y empezó el infierno porque no me dejaban moverme, me ataron al potro, mi pareja casi se lo pierde… Las primeras horas del niño creo que bien porque desde que nació estuvo conmigo en todo momento e hicimos todo el rato en el hospital piel con piel, también en casa lo hacemos. Parí sin epidural.

La lactancia no está siendo placentera… no me duele ni nada pero me agobia tener que estar tan disponible. Lo estoy viviendo como una obligación tremenda y no disfruto. He de decir que soy propensa a la depresión y tengo siempre una tendencia muy marcada hacia el displacer… de hecho, antes de quedarme embarazada estuve tomando antidepresivos 6 meses…

El caso es que me siento fatal, soy consciente de no estar disfrutando este momento tan grato, mi bebé es un sol y está sano, pero… me agobia la nueva situación. Además cuando mama me produce una sensación física desagradable a veces, como una especie de sobre estimulación.

Hoy he visto a la matrona y me decía que el bebé percibe todo esto…y eso me parte el corazón.

De hecho, estos días por la tarde noche y hoy también al mediodía mamaba de una forma muy agresiva, como sin saciarse y estrujándome el pecho… además se lo ofrecía y no lo quería a la primera…

Nosotros nunca le dejamos llorar y esta siempre en bracitos, sabemos que eso es importantísimo en este periodo.

Yo lo que quiero es saber cómo puedo quitarme esta sensación, qué hacer para encontrarme un poco más animada… además me da miedo salir con el bebé sola y paso muchas horas en casa…

Al principio estaba negada a usar chupete pero, sinceramente, estoy deseando que se establezca la lactancia para ponérselo y liberarme un poquito.

Muchas gracias.


Respuesta:


Estimada amiga, lo que comentas en tu consulta es algo que sucede a las mujeres en el postparto con frecuencia. Las emociones de displacer y rechazo son muy comunes las primeras semanas de vida del bebé.

El nacimiento de un hijo y el comienzo de la lactancia es una etapa vital emocionalmente dura para muchas mujeres. El hecho de tener que estar permanentemente disponible para el bebé puede resultar complicado o, incluso, desbordante.

El nacimiento de un hijo requiere de un proceso de adaptación por parte de la madre a la nueva situación. De pronto, la mujer experimenta intensos cambios en su vida; cambios que, además, son continuos, permanentes y se producen de manera abrupta.

Reconocer el proceso de duelo


Todos estos cambios que se producen a raíz del nacimiento del bebé suponen pérdidas: pérdida de la independencia de la madre, pérdida de tiempo de descanso, pérdida de dedicación a una misma y autocuidados, pérdida de relaciones sociales y de relación exclusiva con la pareja, etc. Así, se observa que la llegada de un bebé aporta mucho a la familia, pero también supone pérdidas.

Cuando se experimentan estas pérdidas, se ha de elaborar un proceso de duelo. Esto requiere un tiempo y durante él, las emociones que pueden surgir son muy diversas, como la negación o el rechazo a la nueva situación, la tristeza, la irritabilidad, etc.

Posiblemente, es la disponibilidad que requiere la lactancia materna uno de los acontecimientos más evidentes como causante de esas pérdidas. La demanda del bebé y la urgencia de respuesta por parte de su madre imposibilitan, en buena medida, que la madre continúe muchas de las actividades, rutinas y hábitos que tenía antes del nacimiento del bebé.

Por esto, es probable que estés centrando tu malestar emocional en la lactancia, aunque en realidad éste se base, entre otros aspectos, en la necesidad de elaborar el duelo por las pérdidas y en adaptarte a la nueva situación.

Cambios en la identidad personal de la mujer


Del mismo modo, la mujer, durante el postparto y el puerperio ha de construir su identidad como madre. Antes era hija, hermana, pareja, amiga, etc, pero ahora es madre y ha de integrar esta nueva faceta en su identidad personal.

Tras el nacimiento del bebé, la condición fundamental de la mujer y su identidad cambian por completo. Empieza a producirse una nueva revaluación en la organización y las prioridades de la mayor parte de las representaciones de sí misma de la mujer.

Algunos de estos cambios pueden haberse anticipado y planificado por la madre antes del nacimiento del bebé, pero otros serán imprevistos y desbordantes. Mientras la madre organiza la relación con el bebé, es decir, sus ciclos de alimentación y sueño, el bebé la ayudará a reorganizar su propio mundo de representaciones. La convierte en madre y la obliga a construir nuevas redes de modelos sobre ella misma.

Asimismo, el hecho de haber tenido un parto distinto al que deseabas y esperabas, la violencia obstétrica experimentada, el cansancio, el malestar físico relacionado con el alumbramiento y los cambios hormonales también deben contemplarse como influyentes en tu estado de ánimo.

Necesidad de legitimar las emociones negativas


Así pues, la esfera emocional de la madre en el postparto atraviesa una etapa complicada, para la que, muchas veces, no estamos preparadas.

Con esto quiero transmitirte que tus sentimientos son legítimos, normales en el momento vital en el que te encuentras, y que no debes reprocharte el sentirte así ni culpabilizarte por ello.

Las expectativas que generamos sobre el postparto durante el embarazo, muchas veces no son realistas. Se nos transmite que debemos estar plenamente felices y radiantes desde el momento que nace nuestro bebé.

Sin embargo, muchas veces no somos conscientes del malestar emocional que puede experimentarse en el postparto y no estamos preparadas para ello. De ahí, que no comprendamos estas emociones, que las tratemos de negar, nos las reprochemos o nos culpabilicemos por ellas. Esto incrementa el malestar y nos obstaculiza el proceso de reorganización personal y emocional que necesitamos.


Por ello, es esencial que comprendas todos los factores que están influyendo en tu afectividad, que legitimes tus emociones negativas, te las permitas y las interpretes como producto de los cambios a los que te estás enfrentando, al duelo por las pérdidas y la las transformaciones en tu identidad personal.


Si legitimas tus emociones y te descargas de la culpa y los autorreproches, reducirás tu malestar emocional, lo cual te permitirá relajarte.

Por otra parte, como te ha comentado tu matrona, el bebé percibe tus emociones, tanto las positivas como las negativas. Si tú te relajas, el bebé experimentará un mayor bienestar. A su vez, este bienestar de tu bebé incidirá positivamente en ti.

Sostén emocional para la madre


Asimismo, la necesidad de disponibilidad (física y emocional) permanente de la madre hacia el bebé es una realidad inevitable que no puede negarse y que puede vivirse de una manera muy positiva.

Es muy frecuente que la madre pasa largos períodos de tiempo sola con el bebé. Durante ellos, la madre ha de atender al bebé, alimentarlo, sostenerlo emocionalmente, calmarlo, ayudarlo a dormir…

Para poder dedicarse completamente a su bebé, la madre necesita un sostén emocional. Esto es, una persona próxima a ella que la acompañe, la anime, la cuide, que confíe en ella y en su capacidad de ser madre y refuerce su confianza en sí misma.

Esta persona puede ser su pareja. Sin embargo, en ocasiones, la pareja no está disponible, preparada o capacitada para ello. En estos casos se necesita otra u otras personas sostenedoras: la madre, la hermana, una amiga, una doulao un grupo de madres…

En todo caso, para que la reciente madre pueda responder a las necesidades físicas y emocionales de su bebé y de sí misma de una manera adecuada, es necesario que disponga de apoyo emocional y acompañamiento.

Tomar conciencia de esta necesidad es fundamental para toda mujer que va a ser madre o que se ha convertido en madre, pues le permitirá desarrollarse en el puerperio sostenida, acompañada, dotada de apoyo. Todas las madres deberían disponer de estas personas sostenedoras junto a ellas durante el postparto y el puerperio.


Cuando la madre se encuentra sola con su bebé, sin este apoyo emocional necesario, la conexión emocional madre e hijo se verá obstaculizada, la lactancia puede verse negativamente afectada y la mujer sentirse desbordada en el cuidado de su hijo.


En estas situaciones, es frecuente que aparezcan sentimientos de rechazo al bebé y deseos de dejarlo al cuidado de otras personas por parte de la madre, como consecuencia del desbordamiento emocional.

Tus sentimientos de displacer hacia la lactancia pueden estar relacionados con la ausencia de sostén emocional. No lo especificas en tu consulta, pero es importante que analices si te sientes adecuadamente sostenida. Si no es así, es fundamental que busques apoyo emocional en las personas de tu entorno, en grupos de apoyo a la lactancia, grupos de crianza, etc.

Consejos prácticos


Además de todo lo anteriormente expuesto, quiero ofrecerte algunos consejos prácticos que pueden aliviar, en cierta medida tu malestar:

          Toma conciencia de que la intensidad de la demanda de tu bebé es transitoria, se irá reduciendo gradualmente. Es una etapa de la vida que dura sólo unos meses.
          Descansa todo lo que puedas. Duerme cuando tu bebé duerma. Estar descansada es muy positivo para el estado de ánimo.
          Aliméntate adecuadamente. Una dieta equilibrada es esencial para el bienestar físico y emocional.
          Prioriza tus tareas. No trates de hacer todo tú. Pide ayuda en las tareas que no están directamente relacionadas con el cuidado de tu bebé, así tú dispondrás de más tiempo y energía para dedicarte a tu hijo.
          Establece cómo quieres que sean los períodos en los que amamantas a tu hijo. Busca el ambiente más placentero para ti y para tu bebé y trata propiciarlo.
          Intenta dar, al menos, un paseo cada día. El ejercicio físico moderado es muy beneficioso para el estado de ánimo. Si no quieres salir sola con tu bebé, pide a alguien que te acompañe.
          Usa unportabebés ergonómico (fular, bandolera…). Te permitirá tener a tu bebé en contacto permanente de una manera cómoda y que te posibilite realizar otras actividades.

Con todo esto, espero haber aclarado tus dudas y que mis consejos te sean de utilidad. No obstante, si en un período de 2-3 semanas tus síntomas no mejoran, ponte en contacto conmigo de nuevo (psicologa@bambulah.es).

Un abrazo fuerte,

Mónica Serrano.

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