Consulta a la psicóloga:

Muy buenas Mónica
Primero quiero felicitarte por tu blog, me encanta leerlo. Me he descubierto como madre hace poco, mi hijo tiene cinco meses y, a pesar de mis treinta y nueve años, me siento muy inexperta.
Me encontrado con una madre que ha luchado por la lactancia materna, que le encanta coger en brazos a su bebé, que portea y colecha. Mi lactancia ha sido mixta y ahora le mantengo las tomas nocturnas y por la tarde.
Me incorporo en pocos días. Mi preocupación está relacionada con mi próxima incorporación. Ni bebé nunca quiere estar en la cuna, en la hamaca si le gusta estar pero sólo un ratito. Estoy siendo bombardeada a críticas por parte de mis padres, que se resumen en que estoy malcriado a mi hijo. Cuando empiece a trabajar lo pensaba dejar con los abuelos pero no sé que hacer. La otra opción sería la guardería. Creo que mi bebé es normal, no quiero dejarlo llorando en la cuna. Gracias.

Respuesta:

Estimada amiga. En primer lugar decirte que lo que cuentas en tu consulta es completamente normal. Muchos bebés rechazan estar en la cuna, la hamaca o el cochecito. Esto no es, en absoluto, indicador de que pudiese existir algún problema.
Si tenemos en cuenta las características evolutivas de los bebés de la edad de tu hijo, 5 meses, podremos observar claramente y comprender por qué muchos bebés sólo quieren estar en los brazos de su madre u otro adulto de referencia.
A la edad de 5 meses, los bebés son dependientes del adulto en todos los ámbitos de su desarrollo: motrizmente, necesitan ayuda para desplazarse; en cuanto a la comunicación y el lenguaje, necesitan un adulto que comprenda sus expresiones comunicativas; respecto a la alimentación, todavía continúan con lactancia exclusiva (al menos, esto es lo recomendable) y necesitan de su madre para alimentarse. Es decir, que necesitan un contacto continuado y una atención casi exclusiva por parte del adulto que garantice su supervivencia.
En la esfera afectiva, tanto tu bebé como tú os encontráis plenamente inmersos en la fase puerperal. En cuanto al bebé, se percibe a sí mismo como un ente indisoluble de su madre, como parte de ti. No será hasta lo 8 meses, aproximadamente, cuando el bebé comience el proceso de autoidentificación como un ser separado de su madre. Este proceso, además, se completa hacia los 2 años de edad, momento en el que podría señalarse el fin del puerperio.
Además, en esta etapa puerperal se está construyendo el vínculo afectivo o apego. Éste es un mecanismo de la naturaleza que promueve la reproducción y protección de la especie. Es esencial para el desarrollo del bebé, pues activa las capacidades de atención y cuidado de los padres hacia el hijo, impulsando al bebé a buscar el contacto permanente con su madre para asegurarse de que sus necesidades son satisfechas.
De este modo, es sencillo comprender que tu bebé prefiera estar en tus brazos que en la cuna. Dar respuesta a este reclamo de tu hijo es muy positivo para la construcción de un vínculo afectivo adecuado, pues ofrece al niño seguridad y confianza, al tiempo que satisface sus necesidades afectivas positivamente.
Sin embargo, es una realidad que muchas personas consideran que los niños no deben estar en brazos, que esto los “malcría”, que no es beneficioso para ellos. Parece ser que éste es el caso de los abuelos del bebé.
Las dos opciones de que dispones cuando te reincorpores a tu trabajo tras el permiso por maternidad son, en principio, los abuelos o una guardería.
Supongo que tu reticencia a dejarlo con los abuelos se basa en las ideas de crianza de éstos, que promueven el no coger a los niños en brazos e, incluso, que debe dejárseles llorar para no malcriarlos.
Es comprensible que no quieras dejar a tu hijo al cuidado de personas que, tal vez, no le ofrezcan todo el afecto que él necesita.
Sin embargo, en una guardería, muy probablemente, tampoco van a poder dar respuesta a las necesidades afectivas de tu hijo tal y como a ti te gustaría.
En la escuela infantil, la ratio del aula de bebés es de unos 8 bebés por educadora (más una educadora de apoyo). En este caso, generalmente se estaría contando con una educadora por cada cuatro bebés. Es obvio que esto imposibilita, en gran medida, que los niños puedan estar en brazos cuando lo necesiten, que se les ayude a conciliar el sueño, que se dedique un tiempo de calidad para alimentarlos, etc.
Además, en la guardería es complicado atender a las necesidades personales de cada niño, pues ha de atenderse a un grupo amplio de niños a la vez, por lo que es difícil individualizar.

En la primera infancia es esencial que los niños tengan una relación con sus cuidadores basada en las características personales del pequeño y en sus necesidades individuales. Las interacciones sociales de los niños de la edad de tu hijo se basan, fundamentalmente, en relaciones con los adultos. Primero, la relación con la madre constituye la base para las relaciones futuras del niño. Después, la relación con la figura paterna va cobrando importancia y las relaciones con familiares cercanos.

 

Son interacciones sociales basadas en la búsqueda de protección y seguridad que el adulto aporta al niño, así como en la satisfacción de necesidades primarias.
Por el contrario, con los abuelos, tu hijo tendría una atención exclusiva, que es lo que necesitan los niños de su edad (5 meses). Aunque los abuelos sean reacios a tomar al bebé en brazos, pueden dedicarle una atención permanente e individualizada, a diferencia de la escuela infantil.
Además, siempre será más fácil dialogar con los abuelos sobre su relación con el bebé para conseguir pequeños cambios en la misma. En la escuela infantil es más difícil, pues tienen sus normas establecidas y presentan menos capacidad de cambio, pues han de atender a muchos niños a la vez.
Así pues, en mi opinión, los abuelos van a poder responder afectiva y emocionalmente a tu bebé más adecuadamente que la guardería.
No obstante, te sugiero que te informes sobre la figura de las Madres de Día. Podría ser una alternativa adecuada para ti.
Con todo esto, espero haberte ayudado. Si deseas profundizar más en alguna cuestión relacionada con tu maternidad o la crianza de tu bebé, puedes solicitar una consulta profesional conmigo.

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