Muchas más veces de las que pensamos, el lenguaje no respetuoso viene escondido tras palabras dulces y cariñosas. Para casi todo el mundo es obvio que comportamientos como gritar o amenazar a los hijos son dañinos, o al menos la mayoría de nosotros percibe que son incorrectos, pero hay muchos otros hábitos que faltan también al respeto de una forma tan sutil que no siempre los reconocemos. 

 

Esta por mamá”, “si no te pones el abrigo mamá se pone triste”…, hay muchas frases que usamos habitualmente con nuestros hijos y no son respetuosas con ellos y con sus necesidades, además de sentar las bases para una comunicación nada respetuosa con sus iguales cuando sean adultos.

 

El chantaje emocional a los niños es tan común que muchas veces pasa desapercibido y no se detecta como violento, por la sencilla razón de que detrás de frases como “ésta por mamáno hay emociones como la ira o el enfado que aparecen detrás de comportamientos como los gritos o las amenazas. 

No, detrás de “ésta por mamá” hay casi siempre una verdadera preocupación y un montón de cariño. “Por favor, hijo, come algo, venga, ésta por mamá”, muchas de estas técnicas de comunicación son totalmente bienintencionadas, lo que no quita que sean incorrectas.

 

Apelar a la culpa, a la pena, a la empatía y al amor para conseguir que nuestros hijos hagan lo que nosotros queremos que hagan no es respetuoso ni positivo, aunque a veces incluso funcione.

 

Y no está bien porque nuestros hijos nos quieren y, como casi todas las personas cuando quieren a alguien, serán capaces de olvidar sus necesidades para complacer las del ser querido, si ese ser querido les pide que lo hagan. 

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Evitar este tipo de comportamientos no es sencillo, sobre todo porque casi todos nos hemos criado oyendo frases del tipo “si te comes otra croqueta mami se pone muy contenta” y a veces hasta nos hemos comido la croqueta aunque supiera a rayos o estuviéramos a punto de reventar. Detectarlos y hacernos conscientes es el primer paso. 

 

Es obvio, si detrás de este tipo de frases no existe ninguna intención de dañar es difícil verlas como “abusivas” o incorrectas, pero lo son, porque apelan a las emociones para modificar comportamientos de una forma manipulativa y poco directa, nada asertiva y por tanto poco respetuosa y honesta.

 

“Tengo miedo de que si no te comes la croqueta te quedes desnutrido y te mueras de hambre” es una frase mucho más cercana a la realidad de lo que estamos sintiendo y por tanto de lo que deberíamos expresar y a veces basta con decirlo en alto para darnos cuenta de que además de ser poco respetuoso es una enorme tontería. Ningún niño se muere de hambre por no comerse otra, ni por mamá ni por nadie. El peligro es ficticio, ya podemos hablar de verdad

 

En cualquier caso, transmitir lo que nos gustaría que sucediese, como “me gustaría que comieses un poco más”, de una manera más neutra, sin apelar a la responsabilidad del niño de nuestra emoción, sin juzgar al niño y admitiendo que es posible recibir un no por respuesta, es una manera de evitar el caer en chantajes emocionales y otro tipo de amenazas desde el cariño.

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