Partiendo del concepto inglés baby-led weaning se acuñó en español el término alimentación complementaria autorregulada, que es una manera de introducir los alimentos sólidos en la dieta del bebé, preemitiendo que éste se alimente por sí mismo.

Con este sistema se permite al bebé tomar los alimentos con los dedos y llevárselos a la boca. Así, el bebé sabe y autorregula lo que va a ingerir. Es una forma de introducir los alimentos complementarios sin dar purés a los bebés.

Debe intentarse que el bebé se siente a la mesa con el resto de la familia y coma lo mismo que los demás (adaptado a sus necesidades), primero, con las manos y, después, utilizando cubiertos.



Esta forma de ofrecer los alimentos al bebé le permite observar, tocar y oler los alimentos antes de degustarlos. Asimismo, le permite decidir qué va a ingerir y a qué ritmo lo va a hacer. Esta  presentación de los alimentos permite que éste se familiarice con ellos y facilita la aceptación de nuevos sabores y texturas.

Según los defensores de la alimentación complementaria autorregulada, cualquier bebé sano puede empezar a alimentarse por sí mismo alrededor de los 6 meses de edad. Sólo necesita que se le permita hacerlo.

Es decir, esta forma de alimentar a los bebés se apoya en la teoría de que éstos saben lo que necesitan comer y son capaces de decidir de forma acertada lo que deben ingerir y cuánta cantidad. En 1920 se realizaron una serie de experimentos en los que se demostró que los niños entre 6 y 18 meses pueden elegir una dieta equilibrada por sí mismos. Los resultados de otros estudios más modernos han confirmado las conclusiones de este estudio.


Aspectos emocionales del Baby Led Weaning

 

Es imprescindible tener en cuenta los componentes emocionales de la alimentación humana para poder facilitar hábitos saludables en los niños. La alimentación no sólo es nutrición, es afecto, conlleva muchos sentimientos asociados.

A nivel emocional, la alimentación autorregulada es muy beneficiosa para el bebé. Esta manera de alimentar al bebé le permite decidir qué va a comer (entre diversas opciones), en qué orden y a qué ritmo lo va a ingerir y qué cantidad quiere comer.

De esta manera, se está permitiendo al bebé dirigir su alimentación y decidir sobre ella. Quizás es una de las primeras importantes tomas de decisiones que el bebé va a realizar. Con esto se está promoviendo la confianza en sí mismo del bebé, su sentimiento de autoeficacia y su autoestima.

Al adoptar un papel activo en su propia alimentación, el bebé se siente competente en el mundo que le rodea. Esto facilita el proceso de adquisición de autonomía e independencia del bebé, pues al sentirse competente, adquiere una mayor seguridad para actuar de manera independiente.

Así, puesto que el bebé puede observar, oler y tocar los alimentos, se fomenta su independencia y confianza en sí mismo, ya que se le permite que participe activamente en su alimentación. Este método evita el papel pasivo que se obliga a adoptar a los bebés cuando se les da un puré a cucharadas.

Por otra parte, se evitan los conflictos que puede generar el momento de la comida del bebé (rechazo a algunos alimentos, obsesión de a madre por obligar a su hijo a comer lo que no quiere, lucha por que coma una cantidad que excede a los que necesita, etc.). Así, se consigue que la alimentación del bebé sea un acontecimiento emocionalmente tranquilo y agradable.

Esto, a su vez, es beneficioso para la relación del bebé con sus padres, pues eliminan los conflictos en torno a la comida y comparten un aspecto eminentemente importante (la alimentación) de una manera positiva.

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