Actualmente, en nuestra cultura, las madres que abordamos por primera vez la lactancia de nuestro bebé nos encontramos ante una situación completamente nueva para nosotras porque no sabemos dar el pecho.
Esto es así no sólo porque se trate de nuestro primer hijo y sea la primera vez que vamos a dar de mamar. Esto es así, también, porque no tenemos modelos culturales de lactancia de referencia.
¿Qué significa esto? Pues que no hemos visto a otras madres dar el pecho. Es decir, no hemos visto a nuestras madres amamantar a hermanos pequeños porque ya hace varias generaciones que se tienen sólo 2 ó 3 hijos y bastante seguidos entre sí.
Tampoco hemos visto cómo amamantaban a sus bebés nuestras tías, vecinas o hermanas porque, generalmente, no disponemos de demasiado tiempo para compartir con otras mujeres y, menos, con lactantes. Es más, nuestro ritmo de vida y nuestras condiciones laborales reducen el tiempo que compartimos con amigas y familiares al mínimo. Por tanto, tampoco es fácil que podamos observar y compartir la lactancia de familiares y amigas.

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Además, en nuestra cultura, muchas veces se concibe la lactancia materna como algo pudoroso, por lo que muchas madres buscan intimidad para dar de mamar a sus bebés, evitando que otras personas puedan participar de ese momento.
Esta falta de modelos culturales de lactancia hace que nos encontremos ante algo totalmente desconocido y, como todo lo que no se conoce, genera inseguridad y cierto miedo. Muchas veces pensamos que no vamos a ser capaces de amamantar a nuestro bebé.
De este modo, muchas madres no sabemos cómo se da el pecho a nuestro primer hijo. Por ejemplo, es muy común tener dudas sobre con qué frecuencia deben producirse las tomas y cuánto deben durar. No hemos visto dar el pecho a demanda, por eso nos surgen estas dudas.
Otra dificultad asociada a la ausencia de modelos culturales es la posición que hay que adoptar para dar de mamar. Muchas ponemos al bebé en una posición parecida a la que se adopta cuando se le va a dar el biberón, lo cual es inadecuado. La posición inadecuada para el amamantamiento puede generar problemas en los pechos a la madre y dificultades al bebé para alimentarse.
Así pues, es una realidad que al no haber tenido contacto previo, continuado y directo, con mujeres que dan el pecho, nos encontramos muy perdidas en los inicios de la lactancia.
Pero estas dificultades pueden resolverse. Una forma de adquirir información es leer algún libro sobre lactancia materna (recomiendo “Un regalo para toda la vida” de Carlos González).
También disponemos de Grupos de Apoyo a la Lactancia y Asesoras de Lactancia. Las matronas pueden informar de cuál es el más cercano de la zona en la que vive la mujer que requiere el servicio.
Pero lo más importante es recurrir a mujeres de nuestro entorno que hayan dado o estén dando el pecho. Compartir con ellas nuestras dudas y experiencias, escuchar sus consejos y opiniones y aportarles nuestra vivencia personal es la mejor forma de compensar la falta de modelos ante la que nos encontramos en nuestra sociedad.