La lactancia materna y el colecho son dos prácticas que suelen estar relacionadas.

Loa lactantes suelen despertarse varias veces durante la noche para mamar. Esto obliga a la madre a levantarse, tomar a su bebé en brazos y darle el pecho.

Pero muchas madres dan de mamar a sus bebés en su cama durante la noche y , en muchas ocasiones, los bebés se quedan dormidos en el pecho de su madre. Muchas veces la madre se queda dormida mientras está amamantando al bebé. De esta manera, madre e hijo duermen juntos en la cama durante varias horas. Es decir, están practicando el colecho de una forma natural, no premeditada.

Obviamente, aunque sólo compartan cama unas horas y de una manera no premeditada, la madre que sabe que suele dormirse mientras amamanta debe tener en cuenta los requisitos de seguridad necesarios para que esto no entrañe ningún riesgo para el bebé.

El colecho permite que la madre supervise a su bebé mientras duerme. Cuando los recién nacidos pasan varias horas seguidas dormidos, sin demandar el pecho, no debe despertárseles para amamantarlos (en condiciones normales). Sin embargo, es muy bueno que la madre aproveche los momentos de sueño más ligero o breves despertares del bebé para ofrecerle el pecho y motivarle a que mame. Durante la noche, esto es posible únicamente si el bebé y la madre duermen juntos. Si están separados, la madre no puede percatarse fácilmente de esas ocasiones de sueño ligero o breve despertar en las que ha de ofrecerle el pecho al bebé.

La madre que duerme junto a su bebé es consciente, a pesar de estar dormida, de la presencia de su hijo, de sus movimientos y se sincroniza con él para responder a sus necesidades. Así, la madre que colecha con su bebé responde más deprisa a los reclamos del bebé durante la noche, reduciendo sensiblemente los períodos de llanto del bebé.

De hecho, el bebé que duerme con su madre apenas llora porque no necesita avisar a ésta mediante el llanto de lo que necesita. El llanto es un indicador tardío de hambre, por ello el bebé transmite que tiene hambre de muchas otras maneras, sólo llora cuando éstas no son atendidas. A través de movimientos o gemidos, la madre sabe que el bebé está despertándose para mamar y le ofrece el pecho antes de que éste necesite llorar para avisar. Los bebés que no necesitan llorar para ver satisfechas sus necesidades, se mantienen más tranquilos y contentos.

Asimismo, el bebé que se despierta de noche y reclama el pecho no hace esto sólo porque tenga hambre. El pecho es seguridad, afecto y contacto con la madre para el bebé. Durante la noche, el bebé se despierta también porque necesita saber que está protegido, que su madre está con él.

En algunos estudios controlados se ha detectado que los bebés que duermen en la cama con sus madres se despiertan más veces para mamar y que sus tomas son más largas que las de los que duermen separados. Esto es beneficioso para aumento de peso del bebé e incrementa la protección inmunológica que el bebé recibe a través de la leche materna. Cuanta más leche materna toman, más anticuerpos reciben.

También se ha encontrado que las madres y sus recién nacidos descansan más y mejor cuando duermen en la misma cama. Así, el colecho facilita mucho el descanso materno, lo cual hace más sencillo continuar con la lactancia durante más tiempo, lo cual es muy beneficioso para la salud de madres e hijos.