En toda relación interpersonal se producen procesos de conflicto. Cuando se trata de crianza de los hijos, estos conflictos pueden suceder a menudo.

 

Partiendo de la idea de que los conflictos surgen a partir de una o varias emociones desbordadas y teniendo en cuenta que la relación con los hijos es eminentemente emocional, es comprensible que los conflictos en la crianza puedan ser muy frecuentes.

 

El conflicto no tiene por qué ser negativo por sí mismo. Lo que negativiza a las situaciones de conflicto es su gestión con agresividad.

 

Sin embargo, si gestionamos los conflictos desde el respeto, con asertividad, éstos constituyen un aspecto potenciador del desarrollo de habilidades de personalidadmuy importantes. 

 

Las experiencias que obtienen los niños de sus interacciones sociales durante la primera infancia, entre ellas, las conflictivas, son un ente socializador de máxima importancia para el niño.

 

Estas interacciones sociales, en diferentes grupos o contextos, ofrecen oportunidades esenciales para aprender, practicar y desarrollar actitudes y comportamientos tanto agonísticos (que no sólo agresivos) como prosociales.

 

Cualquier conflicto puede adoptar un curso constructivo o destructivo. Lo importante es asumir las situaciones conflictivas y enfrentarse a ellas con los recursos suficientes para que potencien el desarrollo personal adecuado, que fomenten la adaptación personal y social del niño.

 

Cuando se trata de niños pequeños (0-3 años),la adaptación personal prima sobre la social, pues es el desarrollo personal del niño el que está en pleno proceso evolutivo. El desarrollo social cobrará importancia un poco más tarde.

 

Los conflictos tienen muchas funciones y valores positivos: estimulan y la curiosidad natural del niño, son un motor del cambio personal y social, contribuyen establecer identidades personales y grupales y ayudan a aprender diferentes modos de responder a los problemas…, lo cual, a su vez, favorece el desarrollo de nuevas soluciones para conflictos futuros.

 

Así, los conflictos durante la primera infancia están relacionados con el desarrollo de ciertas características de la personalidad, pues la manera en que los padres gestionen los mismos, favorecerá el desarrollo (o no) de ciertas habilidades.

 

Cuando los padres resuelven los conflicto con respeto y empatía, como cuando se permite y respeta la elección del niño, se le ofrecen alternativas, se le consuela cuando no puede conseguir lo que quiere, ect., se está fomentando en el niño el desarrollo de aptitudes asertivas, de una autoestima positiva, de la percepción de autoeficacia y de la motivación de logro.

 

Sin embargo, cuando los conflictos con los hijos se gestionan con agresividad, con autoritarismo e infundiendo miedoen los niños, todas las aptitudes descritas anteriormente ven obstaculizado su adecuado desarrollo.

 

Así pues, la forma en que los padres gestionan los conflictos con sus hijos es esencial en el desarrollo personal del niño, pues fomenta el desarrollo de importantes componentes de la personalidad y condiciona cómo resolverá el niño sus propios conflictos en el futuro. 

Formación online: Resolución de conflictos con los hijos

Mónica Serrano Muñoz

Psicóloga especializada en Maternidad y Crianza Respetuosa

Col. Núm. M26931

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