En toda relación humana, la empatía es un aspecto fundamental. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Es la capacidad para comprender a la otra persona, para entender sus expectativas, deseos e intereses, para darle un sentido a la manera en la que actúa.
Asimismo, la empatía es esencial para detectar las necesidades (especialmente las emocionales) del otro.
Así pues, en una relación de pareja, esta capacidad humana tiene un papel protagonista. Para que la pareja se comunique, dialogue, llegue a acuerdos, resuelva conflictos, se ofrezca apoyo emocional mutuo, etc., es imprescindible que ambos miembros sean empáticos recíprocamente.
No obstante, para poder adoptar una actitud empática con otra persona es necesario que podamos identificarnos con sus sentimientos, con sus deseos y necesidades. Para ello es muy facilitador el haber vivido experiencias similares.
Por ejemplo, es fácil empatizar con un amigo al que han despedido de su trabajo si se ha experimentado esta experiencia en primera persona. Sin embargo, es más complicado adoptar una actitud empática hacia una persona que está atravesando una situación que no se ha vivido personalmente (por ejemplo, será más difícil empatizar con una persona que se está divorciando si nunca hemos vivido un divorcio de cerca).
Cuando en una pareja confluyen dos personas de diferentes culturas, de distintos idiomas, países e, incluso, creencias religiosas, las experiencias previas de cada miembro de la pareja son muy diferentes entre sí.
Por ejemplo, no es lo mismo nacer en un pueblo de Tombouctou (Malí) que en Madrid (España); crecer en un ambiente rural que en un ambiente urbano; tener siete hermanos a tener sólo uno, haber viajado por distintos países buscando un futuro a haber estado siempre en tu ciudad, etc.
Esta diversidad de experiencias previas de las personas que componen una pareja intercultural hace que, en ocasiones, sea difícil ponerse en el lugar del otro, pues las experiencias vividas son tan diferentes que hacen que la forma de ver el mundo y enfrentarse a la vida de uno y otro miembrotambién lo sean.

Facilitando la empatía en parejas interculturales

Cuando dos personas de diferentes culturas comienzan una relación, la comunicación entre ambos es (como en toda relación) fundamental. Asimismo, la escucha activa a la pareja es muy importante.

Observar, atender, escuchar, preguntar… son acciones imprescindibles para conocer a una persona con un pasado tan distinto al propio. El paso del tiempo y las vivencias comunes facilitarán este diálogo, esta puesta en común, esta búsqueda del equilibrio de dos personas con orígenes muy lejanos entre sí.

Sin embargo, en mi opinión hay un acontecimiento vital para poder comprender y empatizar adecuadamente con una persona de otra cultura…
Viajar al país de origen del miembro emigrado de la pareja
Cuando la pareja intercultural reside en el país de uno de los dos, el miembro que está fuera de su tierra conoce y se desenvuelve en la cultura, la familia y la realidad social del miembro de la pareja autóctono del país de residencia.
En este caso, la persona emigrante puede comprender mejor a su pareja, pues conoce su cultura, a su familia, su educación…
Sin embargo, la persona que reside en su país de origen y tiene una pareja extranjera puede encontrar dificultades para comprender algunas emociones, creencias, expectativas o deseos de su pareja por la falta de conocimiento de su cultura.

Viajar al país de origen de la propia pareja, conocer a su familia, sus condiciones de vida, su cultura, su forma de relacionarse resulta esencial para facilitar la empatía.

Conocer el lugar de origen del otro es un elemento facilitador para obtener respuesta de la procedencia de sus creencias, hábitos, ideas y actitudes. De esta manera, resulta más sencillo adoptar una actitud empática con la pareja, lo cual hace que la comunicación mejore, el apoyo emocional se ofrezca de una manera más adecuada y puedan establecerse expectativas y metas comunes más fácilmente.
Por todo ello, como miembro de una pareja multicultural que ha viajado varias veces al país de origen del otro, recomiendo a todas las personas que tengan una relación de pareja sólida con un extranjero/a que viajen al país de origen de su pareja, conozcan a su familia, sus orígenes, su cultura y su forma de vida.
Además de una experiencia muy enriquecedora a nivel personal, obtendrán una valiosa vivencia que promoverá el buen funcionamiento de su relación de pareja.
No obstante, he de puntualizar que hay países que, por su situación política y social, no deben visitarse. En estos casos, la experiencia con los orígenes de la pareja puede obtenerse a base de lecturas, documentales, películas, fotografías

Si necesitas asesoramiento profesional sobre cuestiones relacionadas con interculturalidad, parejas mixtas o crianza de niños «mestizos», contacta conmigo en psicologa@bambulah.es