La crianza del primer hijo es una situación nueva y desconocida para los padres. Esto, muchas veces, hace que los padres se sientan inseguros ante cómo criar a su bebé.
La inseguridad de no saber qué hacer, cómo se deben hacer las cosas, si está bien o mal el modo en que lo están haciendo, si están acertando o, por el contrario, se están equivocando, puede generar miedo a los padres ante la crianza de su bebé.
Es muy normal tener miedo cuando se trata de la crianza de los hijos. Nuestro deseo de protección, de hacer lo mejor para nuestro hijo nos lleva a poder sentir miedo de no hacerlo bien.
Cuando unos padres tienen miedo ante la crianza de su hijo, actúan motivados por ese sentimiento. De esta manera, los padres adoptarán posturas inflexibles, actuarán con poca naturalidad, se dejarán llevar por consejos contrarios a lo que a ellos les gustaría, etc.

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El miedo abre la puerta a dejarse contaminar por ideas, consejos u opiniones con las que los padres, en realidad, no están de acuerdo. Temas como el sueño del bebé, la alimentación, si debe cogérsele en brazos o no… se convierten en aspectos controvertidos y sobre los que todo el mundo opina (desde la suegra hasta el pediatra), confundiendo aun más a los padres.
El resultado de esta situación es que los padres acaban actuando en base a ideas y recomendaciones de una manera rígida. Siguen al pie de la letra ciertas pautas, sin adaptarse a las necesidades de su hijo. A veces, incluso, prueban a seguir unas recomendaciones y, acto seguido, las contrarias (por ejemplo, practicar colecho con el bebé y, después, aplicar el método Estivill).
Así pues, el miedo en la crianza no es un buen compañero. Confunde a los padres y no les permite disfrutar de esta bonita etapa de su vida.
Pero esto no es todo: el miedo de los padres en la crianza también afecta al bebé.

Crianza miedosa, crianza inflexible

Los padres que crían con miedo pueden estar transmitiendo (involuntariamente) ese miedo a sus bebés. El bebé capta que el mundo es un lugar potencialmente peligroso, puesto que sus padres (sus modelos a seguir) actúan con miedo en él. Por tanto, el bebé no se siente completamente seguro en el mundo que le rodea.
El bebé aprende y capta las actitudes de sus padres. Si los padres están inseguros e intranquilos, están transmitiendo esas emociones a su bebé.
Así pues, es importante aprender a detectar y controlar el miedo en la crianza.