Consulta:

Hola Mónica.

Mi hijo de dos años y medio tiene un carácter muy intenso. Desde bebé siempre me ha parecido de alta demanda, con mucha necesidad de contacto, siempre conmigo, muy, muy demandante del pecho, y aún seguimos así.

Yo he practicado desde siempre una crianza lo más respetuosa que he podido, poniéndole solamente los límites que consideraba que eran necesarios referentes a su salud y su seguridad, pero también creo ahora que quizás he sido demasiado flexible en cuanto a rutinas por ejemplo, porque él está muy descontrolado y me cuesta mucho cualquier actividad que suponga algún esfuerzo por su parte: estar comiendo un rato sentado, que coma él sólo alguna cosa, que se deje vestir o cambiar el pañal, poner el abrigo para salir, montar en la silla del coche…cualquier cosa resulta agotadora.

Yo ya me encuentro sin fuerzas y aguanto, aguanto, aguanto con paciencia hasta que exploto y le grito. Siento muchas ganas de pegarle. A veces he tenido que darme yo misma un tortazo para evitar dárselo a él, porque sé perfectamente que no se lo merece y no es lo adecuado.

Me encuentro en una situación muy difícil. Su padre me maltrataba psicológicamente y a él le llegó a pegar en alguna ocasión y hace dos meses me fui de casa. Yo he intentado siempre protegerle y respetarle pero me ha sido imposible que no le afectaran mis sentimientos de angustia y depresión. Pero al estar prácticamente sola con su cuidado, y pasar tantas horas juntos se me ha hecho muy duro.

Mi familia está más conforme con los métodos «supernanny» que a mí me parecen inadecuados y bastante crueles.

Pega a los niños, incluso mayores y mucho….siempre le decimos que hay que cuidarlos mucho, pero me está siendo especialmente difícil ver cómo se comporta.

Mi duda es saber si ¿es una etapa pasajera?,  ¿lo estoy haciendo bien?, ¿debo ser más firme o seguir como hasta ahora?….y lo más importante, ¿cómo puedo hacer para no perder jamás los nervios con él?

Un abrazo, y mil gracias de antemano. Tu página me ha ayudado muchísimo en éste camino tan desconocido para mí aún como lo es la maternidad.

Respuesta:

Estimada amiga. Muchas gracias por confiar en mí para realizar tu consulta.

Lo que me cuentas en ella me resulta conmovedor y te comprendo perfectamente. Has atravesado una situación emocionalmente muy dura con tu expareja y entiendo que te sientas desbordada.

La maternidad en sí misma es un proceso emocionalmente muy intenso, que puede llegar a ser agotador en ocasiones, más aún cuando tenemos otras circunstancias en nuestra vida que nos están estresando.

Así que, en primer lugar, me gustaría transmitirte que no debes juzgarte tan duramente, que estás tratando de hacerlo lo mejor posible con tu hijo, pero que las dificultades con las que te estás encontrando te están haciendo perder el control en algunas situaciones.

Es evidente que debes intentar de manejar mejor dichas situaciones, que debes esforzarte por gestionarlas de una manera más adecuada, pero que castigarte a ti misma por lo que ha sucedido no te hace ningún bien, ni a ti ni a tu hijo.

Todas necesitamos apoyo emocional en la maternidad, por parte de la pareja, la familia, amigos o profesionales. Toda madre necesita alguien que la sostenga emocionalmente, la escuche, la apoye, la ayude… Esto es básico para no desbordarnos emocionalmente.

En tu caso, parece que no tienes muchos apoyos en tu maternidad. Sería importante que los buscases. Un grupo de crianza o de lactancia en tu zona, un grupo de madres que críen de manera similar a la que tú lo haces, un profesional que respete tu estilo de crianza… No sé si donde vives esto es posible, pero si lo fuese, sería muy conveniente que participases.

Necesitas un referente que apoye tu forma de criar, que te libere de esos miedos y esas dudas sobre si lo estás haciendo bien.

No creo que debas ser más inflexible o autoritaria, no creo que sea un problema de ausencia de límites. Creo que estás desbordada emocionalmente y que la crianza de los niños de 2 años requiere un acompañamiento emocional intenso por parte de la madre.

De este modo, estoy respondiéndote a dos de las dudas que planteas: las referentes a si es una etapa pasajera y a si lo estás haciendo bien. Sí, es una etapa pasajera y lo estás haciendo bien, aunque necesitas apoyo para poder gestionar mejor tus emociones y no perder los nervios con tu hijo.

En tu caso, responder a la demanda emocional de tu hijo se convierte en algo agotador, en un complicado reto que se te presenta a lo largo de todo el día. Por ello reitero en la importancia de buscar un apoyo, un referente que te libere a ti emocionalmente para que puedas acompañar a tu hijo de una manera más beneficiosa.

Esto respondería a la pregunta sobre qué puedes hacer para no perder los nervios con él: busca apoyo emocional en alguien que comparta tu estilo de crianza.

Respecto al tema de pegar a otros niños, podría estar relacionado el entorno hostil en el que ha vivido cuando estabais con su padre. No obstante, también es una fase evolutiva que atraviesan muchos niños de esta edad. Es importante liberarle de toda tensión, en la medida de lo posible.

Creo que, en vuestro caso, resulta esencial liberar tensión. Esto facilitaría la gestión emocional de ambos. Sé que, a priori, puede parecer un imposible y, de hecho, tal vez, sin ayuda, lo sea. Pero estoy segura de que con ayuda lo puedes conseguir, que todo puede mejorar mucho para ti y para tu hijo.