Consulta:

Hola. Tengo un hijo de dos años y medio. Quería consultarte algo: cuando se pone malo y hay que darle algún medicamento se niega, lo pasa muy mal porque no quiere tomarse el jarabe. Llora, cierra la boca con fuerza, da manotazos…

Yo acabo poniéndome nerviosa, a veces grito, y termino dándoselo por la fuerza. Esto hace que él llore todavía más y, algunas veces, hasta lo vomita, con lo que hay que volver a empezar.

Me gustaría saber si hay alguna manera de facilitar esta situación, de darle las medicinas sin forzarle, sin que esto se convierta en una lucha.
Muchas gracias.

Respuesta:


Estimada amiga. El tema que planteas es muy interesante, porque seguro que todos nos hemos encontrado en esta situación más de una vez.


Voy a explicar cómo dar medicamentos a los niños respetando sus necesidades emocionales. Quiero aclarar que sólo voy a centrarme en cómo facilitar la situación al niño y a los padres. En ningún caso estoy dando pautas sobre horarios, cantidades o instrucciones médicas sobre la toma del medicamento.  

Muchos niños rechazan tomar medicamentos. El sabor, el olor y la textura de los mismos suele resultarles desagradables. Además, los medicamentos se tienen que tomar cuando se está enfermo, y esta condición en sí misma hace que el niño pueda estar más sensible o irritable y que la manifestación del rechazo sea mayor.

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Actitud empática con el niño 

El primer paso para dar un medicamento a un niño respetando su estado emocional es ponernos en su lugar. Nosotros, los adultos, sabemos que tomar medicinas es, en algunas ocasiones, necesario. Conocemos los beneficios que la toma de los mismos nos va a aportar. Pero los niños no son conscientes de todo esto. El niño no comprende por qué tiene que tomar algo que le sabe tan mal.

Por ello, cuando le vayamos a dar un medicamento a un niño debemos adoptar la perspectiva de que éste no tiene ni comprende tanta información como nosotrossobre la toma del mismo, por lo que su rechazo es comprensible.

Por otra parte, el niño que tiene que tomar un medicamento es porque está enfermo. Esto le hace sentirse incómodo, irritable, dolorido… lo cual no le facilita en absoluto para enfrentarse a una situación desagradable, si no todo lo contrario.

Permitir que el niño conecte emocionalmente con la situación a la que se va a enfrentar después 

Una vez que nos hemos puesto en el lugar del niño, debemos tener en cuenta que es muy importante permitir al niño que se prepare para enfrentarse a la situación aversiva. Es muy facilitador que el niño pueda anticipar lo que va a suceder, que pueda preparase emocionalmente para ello. Así, es muy positivo avisar al niñode que va a llegar e momento de la toma del medicamento un ratito antes de que vayamos a ofrecérselo.

Por lo tanto, no prepararemos el medicamento sin que el niño se dé cuenta y apareceremos súbitamente con el mismo como para “pillarle desprevenido”. Por el contrario, avisaremos al niño de que en un ratito tiene que tomar el jarabe para que el niño pueda conectar emocionalmente con esa situación que rechaza y enfrentarse a la misma en un estado emocional acorde a lo que va a experimentar.

Para explicarlo mejor, veamos un ejemplo: el niño que está jugando tranquilo, contento, emocionalmente relajado, no está preparado para enfrentarse a una situación desagradable. Si a este niño se le intenta dar un medicamento de forma repentina, es probable que tenga una reacción emocional explosiva asociada a la ira que le incita la situación aversiva.

El niño, que rechaza la situación, tendrá las reacciones típicas de la ira: autodefensa (cerrar la boca, girar la cabeza…) o ataque (gritar, dar manotazos…), que son las reacciones normales ante una situación percibida como potencialmente peligrosa o desagradable (ingerir una sustancia desconocida que sabe muy mal).

Sin embargo, cuando avisamos al niño de lo que va a suceder un ratito después (te voy a dar el jarabe), le estamos permitiendo prepararse de manera paulatina a la situación que rechaza y estamos posibilitando que sus reacciones se produzcan de una manera menos explosiva, pues la exposición a la situación percibida como potencialmente peligrosa o desagradable se está realizando de manera progresiva.
Acompañar emocionalmente al niño en su expresión de malestar emocional 
Primero se le avisa de lo que sucederá y se permite su reacción. El niño puede llorar, decir que no quiere, irse corriendo a otra habitación, enfadarse… Debemos permitir estas reacciones, entenderlas como normales y acompañar emocionalmente al niño durante las mismas. Así, permaneceremos junto a él y le explicaremos que comprendemos que no le guste tomar jarabe, pero que es necesario hacerlo para sentirse mejor.
Esta información anticipada permite al niño conectar emocionalmente con la situación aversiva de una manera progresiva, pues en principio sólo conecta con la idea de lo que va a suceder. El medicamento no está presente, no lo ha visto, ni lo ha olido. Por lo tanto, la emoción negativa es menos intensa que si le exponemos directamente al medicamento.
Fomentar la participación activa del niño en la gestión de la situación 
Después, para facilitarle la situación, es positivo implicarle de manera activa en la misma. Podemos sugerirle que nos ayude a coger el jarabe, a sacarlo de su caja, a prepararlo para su aplicación… De esta manera, le estaremos posibilitando cierto control sobre la situación, lo cual le proporciona una mayor seguridad, pues su participación activa en la preparación de la misma le permite conectar emocionalmente con la misma desde una perspectiva experiencial real y progresiva.
Posibilitar un «ensayo» previo de la situación
Una vez preparado el medicamento, podemos ayudarle a enfrentarse a la situación planteándole que primero se lo vamos a dar a un muñeco (por ejemplo). Esta acción, al igual que las anteriores, es un paso aproximativo más, que facilitará el contacto posterior con el medicamento. Se puede repetir cuantas veces el niño lo desee.
Ofrecer un ambiente especialmente agradable 
Tras haber realizado las diferentes acciones facilitadoras, es muy beneficioso ofrecer al niño un ambiente muy agradable. Le informaremos de que ya ha llegado el momento de que se tome la medicina y le ofreceremos una situación agradable.
Por ejemplo, si el niño toma pecho, le ofreceremos mamar antes de tomar el medicamento. También pondremos a su lado su juguete favorito o le cantaremos una canción que le guste mucho, le enseñaremos un cuento que le encante o le pondremos los dibujos que más le gusten.

Con este ambiente relajante y agradable y habiendo permitido al niño prepararse paulatinamente para la situación, llega el momento de ofrecerle el medicamento.

Para realizar la toma del medicamento de esta manera tenemos que contar con una inversión de tiempo mucho mayor que si lo ofrecemos sin anticipación. No obstante, de esta manera, la situación es mucho más agradable y emocionalmente respetuosa para el niño.

Con todo esto, espero haberte ayudado a que la toma de medicamentos de tu hijo deje de ser un conflicto para vosotros.

Si necesitas alguna aclaración, contacta conmigo en psicologa@bambulah.es.

Un fuerte abrazo,

Mónica Serrano

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