La construcción social de la autoestima: un canon inalcanzable que hay que romper

Es importante trabajar la autoestima porque la hemos construido desde un lugar equivocado, debido a que la sociedad nos ha enseñado a construirla desde el éxito, desde el ajuste a lo social, desde la ética y la moral.

Hemos condicionado el valor y el amor a nosotras mismas a algo externo e inalcanzable casi siempre.

Las mujeres tenemos muchísima frustración, tristeza, culpa y rabia, por haber construido desde ahí, desde un lugar enfocado en la presión, la exigencia.

Empezamos la base desde un lugar imposible, es una construcción muy violenta.

El amor que me doy a mí misma depende de si me va bien, y si me va mal me machaco.

He revisado formaciones, bibliografía y divulgación y me encuentro lo mismo, la autoestima cómo se trabaja es intentando potenciar las experiencias de éxito de la persona, minimizando el fracaso, muchas veces reajustando expectativas, trabajando sobre objetivos y metas, cómo las vive la persona y cómo se las plantea.

Reajustando expectativas vamos potenciando la experiencia de éxito y ahí mi autoestima se eleva, no me frustro tanto. Eso está bien momentáneamente. Si voy organizando mis expectativas y metas como algo realista, puede que me sienta mejor, pero no como algo genuino, auténtico, realmente verdadero. En el momento en el que no consiga estructurar bien mis metas y mis expectativas, ahí mi autoestima se cae, es algo muy frágil.

El enfoque tradicional se basa en potenciar las fortalezas, minimizar las debilidades… Está orientado a logros, a éxito. No es incondicional.

Yo deseo que nos queramos a nosotras mismas independientemente de todo: del éxito, del fracaso, de si estamos socialmente valoradas o no.

Ya tenemos el handycap social de ser mujeres, gracias al patriarcado, a que se nos considere personas de segunda, a lo que luego, además, se suma la belleza, la gordofobia hacia las mujeres y la hipersexualización.

Empezamos desde el físico y ahí ya se va rompiendo todo lo demás, por los cánones de belleza inalcanzables. Empezamos por el cuerpo, el machaque hacia nuestros cuerpos es brutal, desde todos los ámbitos, sin ninguna vergüenza ver cómo nos atacan a las mujeres desde lo físico, que es lo más expuesto. No nos podemos esconder. En lo emocional podemos ocultarlo, pero físicamente no es posible esconderlo.

Podemos ponernos fajas, ropa, taparnos, reducir, apretar…de manera muy salvaje, para esconder la barriga y lo que se considera que sobra… pero al final hay que mostrarse, porque existimos, básicamente.

El cuerpo no se puede esconder. Sí que podemos disimular partes de él que nos den más vergüenza, pero no se puede esconder, como se esconde un pensamiento o emoción.

Entonces, desde el cuerpo, ya recibimos un ataque salvaje a las mujeres, y estamos muy desprotegidas ya que no podemos esconderlo.

Empezando por el cuerpo, que es lo más visible, seguimos con la forma de ser, si eres simpática o no, cómo te relacionas, el éxito profesional, el éxito económico, si eres buena madre, si eres buena compañera…la sociedad nos va a juzgar por todo.

Me llegaban muchos comentarios de mujeres, que perciben que lo que no les permite quererse a sí mismas son los juicios, que continuamente las están poniendo en examen y evaluación, muy duramente. Se juzgan por el cuerpo, por su ética, si son buenas personas, si son buenas madres…

También se juzgan por su adaptación social, que cumple esos criterios sociales que la sociedad impone. Si eres rara, parece que no encajas, estas fuera de onda…

Todas nos sentimos poco adaptadas socialmente de forma habitual. Es un sentir general.

La sociedad en general, nos hace sentirnos raras, desarraigadas, rechazadas, inadaptadas, no integradas… y biológicamente el ser humano necesita sentir que pertenece al grupo, y no sentirse distinto, no quiere sentirse como la oveja negra.

Todas nos sentimos diferentes, fuera del grupo, de un modo como marginales.

¿Y por qué? No vamos a ser todas así, ¿no?

Esto sucede porque estamos en una sociedad muy excluyente, que impone un cánon, unas expectativas, un listón tan inalcanzable que todas sentimos que no llegamos y no pertenecemos.

Desde ese sentir, de que no cumples, no llegas y no pintas nada en la sociedad porque eres un ser rechazado, viene el autojuicio: “no valgo, no lo hago bien, no soy suficiente,” todo lo basamos en la carencia.

¿Esto es lo que pasa, pero cómo resolverlo?

Lo trabajo en consulta y en algunos cursos que imparto, de forma profunda y con contenidos de reflexión.

Pero para empezar, darnos cuenta de todo esto es muy importante. A veces sólo con darnos cuenta podemos comenzar un proceso de transformación profundo y largo. Analizar por qué no nos queremos, por qué nos juzgamos, qué es lo que nos está impidiendo querernos incondicionalmente.

Autoestima para todas, la revolución del autoamor.

Al final, la autoestima es algo que se construye, analizando qué limitaciones tenemos a la hora de querernos incondicionalmente, qué nos pasa, qué hemos ido interiorizando.

Desde dónde y cómo hemos lo construido, para poder derribar muchas cosas y reconstruir, desde la incondicionalidad, desde quererme, aceptarme, serme fiel y ponerme de mi parte.

Sabéis lo que es ponerse de parte de alguien, de una amiga, de las hijas…sabéis lo que es ser fiel.

Darle la vuelta y poneros de vuestra propia parte, con una fuerte lealtad.

Cómo yo siempre me pongo de parte de mi hija, pase lo que pase le creo, le afirmo lealtad y fidelidad. Puedes trasladar lo mismo hacia ti. Ser tu apoyo, tu sostén de una manera intensa y leal, eso mismo, darle la vuelta hacia vosotras.

Trasladad a vosotras mismas lo que ya hacéis hacia vuestra amiga, vuestra madre o hija. Analizad cómo os sentís y qué sucede si eso mismo lo volcáis en vosotras mismas.

Os animo que visitéis  mi curso Autoestima para Todas aquí: 

https://www.psicologiaycrianza.com/autoestima-para-todas/

Mónica Serrano

Psicóloga Humanista

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