Aunque es inevitable sentir miedo en ocasiones, los padres primerizos pueden prevenir la aparición del miedo en la crianza de su bebé y aprender a controlarlo en caso de que aparezca.
Los padres deben conseguir sentirse seguros para poder criar sin miedo. Para ello es esencial tener un marco social de referencia, estar informados y tener un grupo de apoyo que sostenga a los padres en su crianza, les ofrezca soporte emocional y les aporte un espacio de contención en el que los padres se sientan confiados.

 

Manejando el miedo en la crianza…

Para minimizar los efectos del miedo es importante estar informados. Leer sobre crianza, preguntar a otros padres sobre su experiencia o consultar a expertos en maternidad y crianza ofrecen una valiosa información a los padres. Esta información guía a los padres en la crianza de sus hijos, lo cual les tranquiliza y les permite relacionarse con sus hijos de una manera más natural y relajada.
Compartir las experiencias relacionadas con la crianza de los hijos con otros padres también es importante para que los padres se sientan más seguros. El hecho de comprobar que a otros padres están pasando algo parecido, que no son los únicos, y conocer cómo se enfrentan otros a la crianza es positivo para los padres. Comentar con otros sus experiencias y emociones desahoga a los padres, les tranquiliza. Para ello, acudir a un grupo de crianza puede ser muy positivo para los padres.
También es esencial que los padres reflexionen sobre crianza. Es importante que se paren a pensar, que reflexionen sobre qué quieren transmitir a sus hijos, sobre cómo quieren criarlos. Una vez que se tiene claro esto, es más sencillo comenzar a actuar con seguridad. 
Del mismo modo, es importante tener un modelo de crianza a seguir. Este modelo debe haberse elegido concienzudamente, de manera razonada. Puede ser un familiar, amigo o profesional cuyo estilo de crianza guste a los padres y no tiene por qué ser un modelo único, pueden ser varias personas. Evidentemente, este modelo es una guía, una fuente de conocimientos y de resolución de dudas. No debe pretenderse repetir exactamente lo que hace el modelo, pero puede dar mucha seguridad el poder consultarle ante las dudas sobre crianza.
Igualmente, es importante que los padres se permitan ir  construyendo su identidad como padre o madre de una manera consciente, paulatina y progresiva, sin pretender convertirse en un «padre experimentado» de la noche a la mañana. Esto les posibilitará ir adaptándose a su maternidad/paternidad poco a poco, respetando sus propios tiempos y necesidades emocionales, lo cual es positivo para una crianza consciente y feliz.
Asimismo, es muy positivo que los padres aprendan a aceptar que se pueden equivocar en la crianza, que aprenderán a rectificar y que necesitarán ir variando o moldeando sus actitudes en función de las necesidades de su hijo. Es importante que los padres tengan presente que, en la crianza de los hijos, la flexibilidad paterna es una cualidad esencial.

Por último, los padres que tienen miedo durante la crianza de sus hijos han de aprender a pedir ayuda. A veces es suficiente con la ayuda de familiares o amigos. Sin embargo, en ocasiones es muy positivo consultar a un especialista en asesoramiento sobre maternidad y crianza. Muchas veces, una consulta a tiempo resuelve con facilidad cuestiones que, de otra manera, se convierten en una fuente de problemas que se dilata en el tiempo.