Tengo un niño de 17 meses. Lo hemos criado con actitud respetuosa, pecho a demanda, colecho y muchos brazos.
Nos sentimos diferentes porque no hay manera de que vaya en el cochecito. Nunca le gustó y lo cogíamos bastante cuando se quejaba, pero ahora que anda, sólo quiere correr o ir en brazos y si lo ponemos en le cochecito llora con todas sus fuerzas y no para, por lo que muchas veces va en brazos (nos lo vamos turnado con su padre).
¿Deberíamos obligarlo y hacerle entender que debe ir en el cochecito? Todos los niños de su edad van muy contentos en su cochecito. En la silla del coche, igual, sólo conseguimos que vaya dormido. ¿Lo estamos malcriando?
El curso que viene irá a la guardería y ya nos imaginamos que no será fácil, sólo espero que lo entienda y se adapte y no sea el único inadaptado…
A parte de esto pequeños «problemillas», es un niño muy alegre y vivaz, con ganas de socializar, que le encanta estar rodeado de la familia y muy cariñoso.
Muchas gracias y felicidades por tu blog, que ayuda muchísimo.
Estimada amiga, la cuestión que planteas sobre la oposición de tu hijo a desplazarse en el cochecito es muy interesante.
Como comentas, tú ves a la mayoría de los niños de su edad tranquilos y felices en su cochecito y tu hijo no quiere estar allí bajo ningún concepto.
Sin embargo, la realidad es que muchos niños aceptan de buen grado estar en el cochecito y muchos otros no. Se trata de una cuestión de gustos y preferencias personales.
Cuando permitimos al niño decidir qué es lo que prefiere, elegir cómo quiere actuar y le acompañamos en su autodeterminación, estamos posibilitando el adecuado desarrollo de su identidad personal, de la confianza en sí mismo, de la capacidad de tomar decisiones, de una buena autoestima y de la adopción de un papel activo en su propia vida.
Los niños aprenden a través de la observación, la imitación y la experimentació. Por ello, cuando se permite al niño decidir y elegir entre varias opciones, se le está posibilitando poner en marcha una serie de habilidades sociales, emocionales y cognitivas que son las que, en el futuro, le permitirán ser capaz de tomar decisiones de manera autodeterminada.
Esto no es malcriar, si no todo lo contrario, es posibilitar su desarrollo personal de manera íntegra y facilitar su capacidad de autodeterminación.
Es recomendable permitir a los niños tomar sus propias decisiones y realizar elecciones siempre que sea posible. Así estaremos criando futuros adultos asertivos y seguros de sí mismos.
Así pues, en el caso del cochecito, no debes obligar a tu hijo a quedarse en él. En realidad, no es necesario ni aporta ningún beneficio real al niño el hecho de estar en el cochecito.
Es verdad que para los padres puede ser más cómodo llevar al niño en el cochecito, pero esto es una “falsa necesidad” creada por tendencias sociales o modas.
Este tipo de objetos comenzaron a existir hacia mediados del s:XX, coincidiendo con el desarrollo de la cultura de consumo y la incorporación de la mujer al mercado laboral.
La sociedad industrializada comienza a apartar a las madres de la manera natural de llevar a sus bebés (junto a ellas, en brazos o amarrados a su cuerpo) y en cuestión de unas pocas décadas hemos interiorizado que lo normal y correcto es que los niños vayan en el cochecito, cuando siempre se había hecho de otra manera.
No obstante, hay situaciones en las que no se puede permitir a los niños su elección. Estas situaciones son las que ponen en peligro su salud o integridad personal y/o la de otra persona. En estos casos, es importante establecer el límite de manera clara.
Por ejemplo, en el caso de la sillita protectora del automóvil no hay cabida para la toma de decisión ni para la negociación.
Es en estos casos cuando la función de los límites cobra importancia. Son límites que protegen al niñoy, además, le enseñan a relacionarse adecuadamente con otros, lo cual les ofrece una gran seguridad y confianza.
Así, sin caer en el exceso, en determinadas situaciones, los límites son necesarios y positivos. En muchas otras, permitir la autodeterminación del niño es posible y muy beneficioso.
A efectos prácticos, para niños que rechazan estar en el cochecito, puede ser muy cómodo el uso de portabebés. Así, en vez de cargarlo en brazos, lo podréis llevar de manera más confortable y que os permita más movilidad a los adultos portadores.
El portabebés te permitirá llevar a tu hijo los ratos que desee ir en brazos y, cuando vaya caminando, no te supondrá un obstáculo con el que acarrear (como el cochecito).
Te recomiendo que te informes sobre cuál es el portabebés más adecuado para vuestro caso concreto y lo pruebes. Podrá resultarte muy liberador.
Respecto a la cuestión de la guardería, recomendarte que continúes ofreciéndole tu afecto y disponibilidad emocional como vienes haciendo hasta ahora. Consulta este artículo en el que explico cómo pueden favorecer los padres la adaptación de sus hijos a la guardería: https://www.psicologiaycrianza.com/2013/05/desmontando-falsas-creencias-sobre-como.html
Con todo esto, espero haberte resuelto tus dudas. No obstante, quedo a tu disposición en psicologa@bambulah.es para cualquier aclaración, acompañamiento o asesoramiento que necesites.
Un fuerte abrazo,
Mónica Serrano

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