Consulta:

Mi pequeño de 19 meses muerde desde hace un par ¡pero sólo a mamá y a papá! ¿Paciencia o hay alguna pauta para que disminuyan los mordiscos? ¿Qué los produce? ¿Ansiedad, estrés, juego?….
En un principio mordía cuando estaba cansado pero, últimamente, las situaciones son variadas…por ejemplo, ayer mismo se lanzó en una carrera a la carretera y al agarrarlo para frenar ¡ñam! y el pasado fin de semana en la playa…yo estaba tumbada y, de pronto, ¡mordisco en la espalda!

Además, no te creas que son suaves, no, no, que el esfuerzo que hago para no gritar sólo lo sé yo y papá no soporta que sólo le diga que «eso no, cariño, que a mamá le duele». Piensa que debemos ser más tajantes (ese es uno de los puntos conflictivos en la crianza).

Tengo presente que estamos en período de vuelta a la escuela infantil y le noto la tensión, pero como te dije ya mordía hará un par de meses y la escuela empezó hace 2 semanas.
Ya tiene una buena dentadura, pocas piezas faltan y no las veo asomar aun… No se ha dado ninguna otra situación en casa no habitual ni cambios. Son situaciones en las que igual estamos con otra actividad y él nos reclama (igual leyendo y él de pronto quiere la música y si a la primera no se le atiende).

 

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Respuesta:

Estimada amiga. Gracias por recurrir a mí para realizar tu consulta.
La situación que describes responde a una fase evolutiva de tu hijo marcada, en primer lugar, por las habilidades comunicativas del mismo.
Los niños pequeños, que todavía no tienen las habilidades de lenguaje expresivo lo suficientemente desarrolladas como para comunicarse verbalmente de una manera sofisticada, utilizan otras estrategias de comunicación no verbal para expresarse.
Señalar, emitir gestos o las expresiones faciales son algunas de las formas de comunicación no verbal que los niños utilizan para comunicarse. Los mordiscos, en niños de la edad de tu hijo, también los son.
Tal como describes en tu consulta, tu hijo os muerde sólo a vosotros. Esto indica que utiliza esta manera de excesivo contacto para comunicarse solamente con las personas con quien más seguro se siente.
Además, como indicas, suele morder en situaciones en las que estáis centrados en otra actividad, lo cual podría significar que utiliza esta forma de comunicarse para conseguir una respuesta inmediata a sus reclamos.
Por ello, parece que tu hijo está utilizando el mordisco como estrategia de comunicación. Por lo que comentas, no parece que esté mostrando agresividad ni que lo utilice como manera de liberar tensión.
Generalmente, los mordiscos tienen la función para el niño de provocar reacciones en los demás, y en vuestro caso se puede observar que esto es así.
Evidentemente, ésta no es una manera adecuada de comunicarse, por lo que es importante que le transmitáis al niño que no debe expresarse de esta manera porque hace daño.
En este caso, nos encontramos ante una clara situación en la que hay que establecer un límite al niño. Con este límite, le estamos permitiendo un aprendizaje esencial para su desarrollo personal: el respetar la integridad física y personal de los demás.
Este importante valor, el respeto a los demás, debe trasmitirse desde la primera infancia, facilitando al niño que se desarrolle con libertad pero entendiendo las necesidades de los demás. El niño necesita ser acompañado emocionalmente por el adulto y que se le ofrezca un marco de referencia que le dé seguridad.
Para establecer este límite y transmitir este importante valor, es necesario, en primer lugar, expresarle al niño nuestra desaprobación ante el hecho en cuestión. Así, cuando muerda, hemos de decirle, con afecto y tranquilidad, que lo que ha hecho no nos gusta, que nos hace daño.
Del mismo modo, es importante enseñar al niño a poner límites a los demás. Él no debe morder, pero tampoco debe permitir que lo agredan. Si no le ponemos límites a nuestro propio hijo, probablemente tampoco seremos capaces de poner límites a los demás, y esto deja completamente indefensos a nuestros hijos ante cualquier tipo de interacción inadecuada por parte de otra persona.
Por otra parte, hemos de tener muy presente el poderoso efecto del aprendizaje por observación e imitación para los niños. De este modo, es importante que no vean en nosotros ningún tipo de comportamiento violento, pues la imitación es una estrategia básica de aprendizaje en la primera infancia.
Tenemos que ser conscientes de que nosotros somos sus modelos a seguir y nuestras acciones ejercen de marco de referencia para nuestros hijos.
Además, es fundamental que se le enseñen alternativas de comportamiento más positivas. Una vez que hemos comprendido que el niño está mordiendo para conseguir una respuesta inmediata por parte de sus padres cuando éstos están ocupados, es muy positivo ofrecer al niño otras estrategias para conseguir dicho objetivo.
Así, es recomendable que se le explique al niño que no es necesario que muerda, que si os llama con palabras le vais a atender. Es imprescindible que le atendáis de manera inmediata (siempre que sea posible) cuando utilice estas estrategias positivas.
Asimismo, puesto que ya habéis identificado las situaciones de riesgo potencial, es importante que os anticipéis a las mismas. De este modo, cuando estéis ocupados en alguna tarea, tratad de estar atentos, en lo posible, a las demandas de vuestro hijo. Así podréis evitar los mordiscos, pues dejará de tener una función para el logro de la satisfacción de necesidades del niño.
Con todo esto, espero haberte ayudado y quedo a tu disposición en psicologa@bambulah.es.
Un fuerte abrazo,
Mónica.

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