Consulta:

 
Muchas gracias por ayudarme con mi problema. Estoy agobiada porque mi hijo de 3 años a veces me pega.
Hace dos meses que he tenido un bebé y aunque no parece que tenga celos, sí hace poco que ha empezado a enfadarse mucho, por muchas cosas y a veces se enfada tanto que me pega.
A su padre no se lo hace y claro me dice que es porque yo lo malcrío y que debería darle un cachete para que sepa que eso no se hace.
Yo no quiero pegarle, nunca lo he hecho y no voy a empezar ahora.
Lo he intentado todo, enfadarme con él, decirle que me hace daño, irme de la habitación…una vez le grité mucho y luego me sentí fatal ¿qué puedo hacer?
 

Respuesta:

 
 
Estimada amiga. Te agradezco la confianza depositada en nosotras al hacernos tu consulta.
Lo que comentas de tu hijo (los enfados, pegar…) son señales externas de un problema interno. Estos comportamientos de tu hijo están expresando que tiene malestar a nivel emocional. Puede deberse al nacimiento de su hermano o a otro motivo.
 
Lo que está claro es que tu hijo está experimentando una serie de emociones que exterioriza relacionadas con la ira.
 
 
 
Verdaderamente, como padres, debemos ofrecer un espacio y permitir la expresión de emociones no hedónicas (tristeza, rabia, celos, miedo, frustración…) de nuestros hijos. Muchas veces, los adultos desvalorizamos las emociones de los niños y tratamos de negar o impedir que tengan emociones displacenteras.
 
Como toda persona, los niños experimentan emociones displacenterasy los adultos debemos adoptar una mirada empática y comprensiva hacia estas emociones de nuestros hijos.
 
De esta manera, cuando comprendemos el malestar emocional de los niños, somos más capaces de acompañarles en su proceso, darles apoyo y contención, permitirles expresarse y canalizar este tipo de emociones.
 
No obstante, los padres tenemos que enseñar a nuestros hijos a expresar sus emociones negativas de una manera adecuada.
 
Es obvio que las conductas agresivas (pegar, insultar…) o potencialmente peligrosas no pueden permitirse.
Cuando tu hijo te pegue, debes darle una explicación breve y sencilla de que no debe hacer eso. Por ejemplo, decirle: eso no me gusta, me haces daño. Además de esta explicación, es muy importante que le enseñes una alternativa a este comportamiento. Cuando el niño esté ya más tranquilo, puedes decirle que cuando se enfade te diga: estoy muy enfadado, o estoy triste, por ejemplo. Así le estás enseñando una alternativa a pegar.
 
De esta manera, además, le estarás enseñando a verbalizar sus emociones, a ponerle palabras a lo que siente. Es importante que crees espacios de diálogo en el que el niño pueda contar con palabras lo que le sucede. Puedes inventar cuentos en los que el protagonista habla de sus emociones. Esto le ayudará a desarrollar su expresión verbal.
 
Por otra parte, es esencial tener en cuenta que los niños aprenden observando e imitando principalmente. Por ello es muy importante que no vea comportamientos agresivos en las personas de su entorno.
 
No debéis responder nunca con un cachete, ya que si vosotros pegáis, estaréis legitimando con vuestros actos esta conducta.
 
Del mismo modo, debe evitarse la exposición del niño a otro tipo de conductas agresivas, como tonos de voz amenazantes, gritos o insultos, en la medida de lo posible. Por ejemplo, en la televisión es muy común que aparezcan estas actitudes. Sería positivo evitar que el niño viese contenidos televisivos de esta índole.
 
Por último, para evitar el comportamiento agresivo de tu hijo en el momento en el que éste se produce, es eficaz la distracción: tratar de distraer su atención a otro estímulo para que la conducta cese, siempre después de haberle dado la explicación (no me gusta, por ejemplo), que te comentaba anteriormente.
 
Los castigos y las reprimendas no tienen mucho sentido para resolver este tipo de conflictos, Es más beneficioso el acompañamiento y la comprensión, junto con la breve explicación y el trabajo de expresión verbal de las emociones.
 
Asimismo, es esencial reflexionar sobre qué necesidad emocional no cubierta está provocando el malestar (y su exteriorización a través de la ira y la agresividad) para poder dar respuesta a dicha necesidad una vez que se haya detectado.
 
En fin, espero que mi respuesta te haya sido de utilidad y si necesitas más información o alguna aclaración, no dudes en contactar conmigo en la dirección de correo psicologa@bambulah.es.
Un abrazo,

Mónica.

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Consulta publicada en la web www.maternidadcontunuum.com