Nadie duda sobre la importancia que tiene el poseer una autoestimapositiva. La autoestima es la valoración que cada uno hace de sí mismo, en base a las percepciones, sensaciones, creencias y experiencias que cada uno construye sobre sí.

Durante mucho tiempo se ha estudiado cómo favorecer la autoestima de los niños, basándose en el concepto de sensación de bienestar con uno mismo con uno mismo en las diferentes circunstancias, unido al sentido de competencia personal, entendido en términos de capacidad y superación de retos. 

Algunos psicólogos han definido la autoestima uniendo ambos conceptos, de esta manera:

Confianza en nuestra capacidad para pensar y hacer frente a los desafíos básicos de la vida (sentido de competencia personal).

Confianza en nuestro derecho a ser felices, al sentimiento de ser alguien digno y respetable, con derecho a afirmar nuestros deseos y necesidades y con derecho a disfrutar del fruto de nuestros esfuerzos (sensación de bienestar con uno mismo).

Dos aspectos que deben ir de la mano


Muchas veces se ha inclinado el concepto de autoestima sólo hacia la vertiente de la sensación de bienestar con uno mismo, olvidando el aspecto relacionado con el sentido de competencia personal.

Cuando esto sucede, el acompañamiento a la construcción de la autoestima de los niños queda incompleta, pues resulta muy complicado fomentar la sensación de bienestar con uno mismo sin potenciar el sentido de competencia personal, la sensación de que se es capaz de asumir retos y lograr experiencias de éxito.

El sentimiento asociado a la autoestima es, en esencia, producto del logro, de la sensación de competencia personal.

Los sentimientos asociados a la autoestima, así como los asociados a la felicidad, se desarrollan como consecuencia de acciones relacionadas con superar los problemas, tener experiencias de éxito o sobreponerse a la frustración.

Una vez que la autoestima, construida de manera íntegra, se ha consolidado en el niño, ella misma propiciará nuevos éxitos que, a su vez, la reforzarán.

De esto se deduce que la manera más eficaz de promover el desarrollo de la autoestima en los niños es proporcionarles experiencias de éxito, proponiéndoles retos que, con cierto esfuerzo, puedan superar.

Si sólo fomentamos la sensación de bienestar consigo mismo del niño, estaremos fomentando la construcción de una autoestima frágil, que puede romperse en cualquier momento. Por ello, hemos de ofrecerle al niño la capacidad de logro que le permitirá conseguir, por sí mismo, la sensación de bienestar consigo mismo.

Autoestima positiva: ¿causa o consecuencia del éxito?

En muchas ocasiones se ha establecido que la autoestima positiva es la causa de diferentes tipos de éxito (escolar, profesional, social…).

Sin embargo, basándonos en un concepto unitario de autoestima, en el que se atiende tanto a la sensación de bienestar como al sentido de competencia personal, autoestima positiva y éxito forman parte de un continuum en el que es difícil de diferenciar la causa de la consecuencia.
Ambos conceptos se retroalimentan mutuamente. Las experiencias de éxito afectan positivamente al sentido de competencia personal y éste, a su vez, a la sensación de bienestar con uno mismo. Del mismo modo, el sentido de competencia propicia que se tenga éxito de nuevo, pues nos motiva intrínsecamente a continuar persiguiendo metas, asumiendo retos.

Mónica Serrano Muñoz

Psicóloga especializada en Maternidad y Crianza Respetuosa

Col. Núm. M26931

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