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Este relato parte de un acompañamiento a una mujer participante del programa Maternidad Feliz, Crianza Respetada.

En muchas ocasiones hemos visto madres al borde del agotamiento (físico y psicológico). Mujeres que cuentan lo cansadas que se sienten, la sensación de no tener tiempo para ellas jamás, que expresan la falta de autocuidados por no encontrar momento para ello.

Esta situación no es poco común. De hecho, es bastante frecuente. Por eso quiero compartir lo que una de las mujeres a las que acompaño descubrió, pues creo que podría aportar luz a muchas otras.

Esta mujer, madre de dos niños pequeños, se encontraba muy cansada, físicamente descuidada, con una evidente sensación de agotamiento. Se planteaba alimentarse mejor, porque consideraba que la desorganización en cuanto a su alimentación podía tener que ver en su malestar.

Profundizando en esta cuestión, acompañada con escucha activa, esta mujer se dio cuenta de que sólo se permitía cuidarse, descansar y pedir ayuda cuando estaba “al borde del colapso” y que sólo recibía ayuda en esa situación.

Descubrió que sólo cuando llegaba a ese límite se permitía preocuparse por ella, dedicar tiempo a su descanso, sólo ahí recibía ayuda y sentía validada su petición de ayuda.

En resumen, sentía que sólo cuando estaba “al borde del colapso” se permitía pedir ayuda, la recibía sin reparos y lograba descansar.

Al hilo de esto, ella se planteaba si, de alguna manera, estaba traspasando el límite de sus fuerzas y de su salud para poder validar su necesidad de descanso y su petición de ayuda.

Este fue su proceso personal. En su caso, ella vio que una de las causas por las que deja en un segundo plano su descanso y su propio cuidado podría tener que ver con la falta de validación cultural y social de la necesidad de descanso, de autocuidados y de apoyo de las madres, siendo el agotamiento físico y emocional la circunstancia que diese validez a estas necesidades.

Es esencial el hecho de que las mujeres que llegan a estar al borde del agotamiento y sólo desde esa circunstancia se permitan descansar y pedir ayuda se planteen qué hay detrás de este “autodescuido”, para poder decidir de una manera consciente qué desean hacer en lo relativo a su descanso y autocuidado pues, muchas veces, el automatismo de la rutina y la falta de toma de conciencia son nuestros peores enemigo.

Preguntarnos “¿por qué no descanso?”, “¿por qué no pido apoyo?” o “¿por qué no limito la dedicación excesiva al cuidado de los otros por encima de mí?” sería una manera de comenzar a colocar en su lugar a los autocuidados. Algunas mujeres han descrito la cuestión como “¿por qué siempre me dejo para la última?”.

En Maternidad Feliz, Crianza Respetada trabajamos cuestiones relacionadas con la autoestima, la comunicación con una misma, la identificación y validación de las propias emociones y la propia vivencia de los límites, entre otros temas, lo cual está muy relacionado con el proceso que en este post he descrito.

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Mónica Serrano Muñoz
Psicóloga especializada en Mujer, Maternidad y Crianza Respetuosa, Desarrollo Personal

Col. Núm. M26931
Consulta, terapia, grupos de apoyo, asesoramiento
Petición de información en: info@psicologiaycrianza.com 

Formación anual en maternidad consciente y crianza respetuosa: Maternidad Feliz, Crianza Respetada http://www.psicologiaycrianza.com/maternidad-feliz-crianza-respetada/
 
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