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28 de agosto de 2013

La angustia por la separación NO es una tomadura de pelo

Consulta:


Buenas tardes. Desde ya le agradezco por la atención prestada a esta consulta.

Tengo una bebe de 9 meses y medio. Ella ha dormido bien desde que nació, sólo se despertaba 3 veces en la noche. Luego entre los 4 y 6 meses dormía de corrido, salvo raras veces que se despertaba asustada.

Sin embargo, me he dado cuenta que cuando cumplió 8 meses empezó a asustarse de todo: los ruidos en la calle, de que alguien hable fuerte, etc… ¿Será por eso que hay días en que se despierta como 3 veces en la noche y si no lo le cogemos llora como desesperada y asustada? Luego cuando le cargo se va tranquilizando hasta que se duerme otra vez.

Yo empecé a trabajar cuando ella tenía 6 meses, mi esposo como trabaja más tarde, la deja en la casa de mis padres, ahí está todo el día hasta las 7 pm que mi mamá la trae a mi casa y ahí llego yo, y cuando nos quedamos las dos está tranquila, pero sólo quiere estar conmigo, cuando su papá la quiere cargar llora cosa que antes no sucedía.

Yo le pregunto a mi madre si durante el día está tranquila y me dice que SI, juega, es muy activa, y ya quiere caminar, su papá me dice lo mismo cuando se queda con ella en las mañanas está tranquila. Entonces ¿por qué mi bebé se porta así?, ¿acaso se me está tomando el pelo?.

Hay noches en que se despierta una vez en la noche y cuando le cogemos se vuelve a dormir, y cuando amanece se despierta llorando, por favor dígame qué hacer. ¿Está bien que la estemos criando prácticamente en dos casas?, ¿todo eso influye en ella? Gracias por su respuesta.


Respuesta:


Estimada amiga. Gracias por dirigirte a mí para realizar tu consulta. La cuestión que planteas es muy interesante y su respuesta puede resultar importante para muchas familias con bebés de alrededor de 8 meses de edad.

Hacia los 8 meses de edad, los bebés experimentan grandes cambios en las distintas esferas de su desarrollo evolutivo. Conocerlos es fundamental para poder comprender, de una manera empática, las necesidades emocionales de los niños de esta edad.

En el ámbito psicomotor, muchos bebés de 8-9 meses de edad inician la deambulación independiente mediante el gateo. Esto es un hito importantísimo en el desarrollo del bebé, pues le abre numerosas posibilidades de exploración y experimentación que le permitirá aprender y desarrollarse.

Asimismo, la deambulación independiente permite al bebé alejarse y acercarse de otras personas voluntariamente. Esto es una capacidad importantísima, pues posibilita al bebé gestionar la proximidad física con su madre, determinar por sí mismo el nivel de contacto que necesita y pasar a la acción para conseguirlo.

En relación con el desarrollo del pensamiento, hacia los 8 meses, el bebé va siendo capaz de establecer relaciones causales y emitir conductas intencionales, con un propósito (centrado en aspectos sensoriales y motores). Del mismo modo, se va consolidando la capacidad de conservación, la noción de permanencia del objeto (mantener conciencia de la existencia del objeto aunque éste deje de estar visible para el niño).

En cuanto a la esfera afectiva, los bebés, desde su nacimiento, y debido a la dependencia y necesidad absoluta de los cuidados que otras personas le proporcionan, se encuentran en un estado emocional fusionado con su cuidador principal (generalmente su madre). Se trata inicialmente de una simbiosis biológica con su madre y, posteriormente, existencial.

Sin embargo, hacia los 8-9 meses, los bebés comienzan a mostrar signos de autorreconocimiento. Esto indica que es en torno a esta edad cuando se inicia el proceso de adquisición de conciencia del yo personal, que culminará alrededor de los 24 meses de edad.

Por otra parte, en torno a los 6 meses de edad, el establecimiento del vínculo afectivo (apego) se ha consolidado y las relaciones interpersonales del bebé comienzan a hacerse más complejas. El bebé ya es capaz de distinguir entre varias figuras de apego y establecer jerarquías entre ellas.

Entre los 6 y los 12 meses, el bebé comienza a manifestar una clara preferencia por sus figuras de apego respecto a otras personas y rechaza a los desconocidos. Las figuras de apego no sólo son reconocidas, si no que pueden ser evocadas por el bebé cuando no están presentes, gracias a las capacidades de representación, permanencia de la persona y memoria.

Esto hace que, a partir de esta edad, el bebé experimente reacciones de protesta y ansiedad ante la separación y reacciones de alegría y sosiego ante el reencuentro. Este fenómeno se conoce como angustia por la separación, y tiene su expresión máxima hacia los 8 meses de edad.

Además, entre los 4 y los 10 meses, el bebé ha generado y consolidado el sentimiento de efectancia, que es el sentimiento de que es capaz de provocar cambios en su entorno y en sus cuidadores (por ejemplo, si sonrío, los demás sonríen, si lloro, me atienden…). Esta capacidad se va intensificando y sofisticando a partir de los 10 meses y es la base de la seguridad básica del bebé, de su autoestima y de su sensación de autoeficacia.

Así pues, teniendo en cuenta las características evolutivas de los niños de la edad de tu bebé, comprenderemos que las reacciones que está experimentando tu hija son propias de su edad.

El desarrollo de su pensamiento le permite ser más consciente de lo que sucede a su alrededor que en edades más tempranas. De ahí que ahora los sonidos fuertes le asusten en mayor medida que antes.

Por otra parte, la capacidad de diferenciar entre sus figuras de apego y de establecer jerarquías afectivas entre ellas explicaría la clara preferencia por estar contigo antes que con cualquier otra persona.

La noción de efectancia le permite llevar a cabo las acciones adecuadas para conseguir que se satisfagan sus necesidades, como llorar para que la tomes en brazos tú, en vez de su padre. Esto es una expresión de una necesidad emocional real. En ningún caso debe tomarse como un intento de manipulación.

La capacidad de entender estados emocionales de otras personas no aparece hasta en torno a los 2 años de edad,

Teniendo en cuenta que pasa varias horas separada de ti durante el día, es completamente normal que por las tardes, cuando vuelves del trabajo, tu bebé busque proximidad permanente contigo y atención emocional intensa por tu parte.

El hecho de que respondas a estas demandas afectivas de tu hija es muy positivo, pues le ofrece seguridad y confianza y reduce su angustia por la separación.


En ningún caso tu hija está tratando de tomarte el pelo. Por el contrario, esta expresando una necesidad emocional real, que es la de contacto, interacción y afecto con su madre.


Todas estas nuevas capacidades de tu hija inciden en su sueño. El sueño de los bebés de entre 8 meses y dos años se caracteriza por ser un sueño alterado. Muchas veces, a estas edades, los despertares nocturnos se incrementan en cuanto a su frecuencia. En muchos casos, dormir acompañados reduce la alteración en el sueño de los bebés de estas edades.

Respecto a la pregunta que realizas en tu consulta sobre si el hecho de estar criando a la niña en 2 casas podría estar afectando negativamente a su desarrollo, hemos de tener en cuenta que lo que probablemente está influyendo en la niña es la angustia por la separación, más que el estar en 2 casas concretamente.

El hecho de tener que separarse a diario de su figura de apego es un acontecimiento estresante para los niños. El manejo de esta angustia en edades tempranas es complicado y los niños pueden sentirse alterados. No obstante, debido a las obligaciones sociolaborales de los padres, la inmensa mayoría de los bebés han de experimentar inevitablemente períodos de separación.

El hecho de que el bebé quede al cuidado de personas familiares (como, en vuestro caso, los abuelos) es positivo. Esto le ofrece a la niña el poder permanecer en un entorno conocido y seguro en el período de separación, lo cual le facilita el bienestar emocional cuando sus padres no están.

Por ello, el hecho de criarla en dos casas diferentes parece ser la mejor opción ante vuestras circunstancias.

Para reducir el malestar emocional que la angustia por la separación genera a tu hija es recomendable que estés emocionalmente disponible en los períodos de reencuentro, que respondas a sus demandas afectivas en todo momento.

En cuanto al hecho de que se despierta llorando al amanecer, tal vez esté asociando ese momento del día a la separación que se avecina. Te aconsejo que te muestres muy afectuosa en ese momento, la consueles y dediques un tiempo a estar con ella antes de la despedida.

Con todo esto, espero haberte ayudado. No obstante, quedo a tu disposición en la dirección de correo psicologa@bambulah.es.

Un fuerte abrazo,

Mónica 

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