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1 de febrero de 2013

Mujeres perfectas… ¿madres imperfectas?

En la sociedad en que vivimos, las exigencias culturales que recaen sobre las mujeres son muchas. Las presiones sobre nuestro físico, nuestra inteligencia, nuestro desarrollo profesional aumentan a medida que nosotras mismas vamos creciendo.

Así, se nos exige estar siempre guapas, con buena cara, pelo perfecto, talla ¿40?, subidas en taconazos, vestidas a la moda y ser eternamente jóvenes.

También tenemos que ser cultas y cultivadas, inteligentes, con una carrera profesional óptima, un buen puesto de trabajo y poseer una fuente de ingresos que nos permita vivir holgadamente.

No sólo eso, también debemos tener un ocio interesante, viajar, hacer actividades enriquecedoras fuera del trabajo y hacer deporte para tener ese cuerpo de talla 40(como mucho) que se nos exige.

Pero aún más, debemos encontrar una pareja estable, formar un hogar y cuidar de él.

En fin, la cultura en que vivimos nos transmite brutalmente esa necesidad de perfección a las mujeres. Nos arrastra hacia un objetivo inalcanzable de “divinidad” que nos condena a una permanente sensación de fracaso o, al menos, a sentirnos presionadas la mayor parte del tiempo.

Y, de pronto, la maternidad


Cuando las mujeres, presionadas a esa perfección socialmente construida, se convierten en madres, empiezan a surgir algunas transformaciones.

Tras el parto, el organismo de la mujer se predispone física y emocionalmente para dar respuesta a las necesidades de su bebé. Durante el puerperio, la madre está conectada sólidamente con su bebé, integrándose en el funcionamiento físico y mental del mismo.



De esta manera, el puerperio es una etapa en la vida de la mujer en la que ésta está naturalmente predispuesta a dedicarse casi exclusivamente a cuidar de su bebé, a establecer un vínculo afectivo adecuado con él y a la crianza.

Sin embargo, la organización social y las presiones sobre la mujer hacen muy difícil (por no decir imposible) que ésta pueda vivir el puerperio dedicada al cuidado de su bebé. Esto es así porque dichas presiones siguen estando presentes.

Después del nacimiento del hijo, la mujer experimenta cambios profundos a nivel emocional y de identidad personal que requieren una adaptación a la maternidad. Sus necesidades, prioridades y esquemas mentales van cambiando, pues ahora ha de cuidar a su bebé.

Maternidad y perfección social

 

En este punto es muy fácil que surja el conflicto: ¿cómo puede compatibilizar ser esa mujer perfecta (guapa, delgada, a la moda, con éxito profesional, activa, culta y dinámica) con hacer lo que su instinto natural le señala (dedicarse al cuidado de su bebé)?

Parece incompatible responder a todas las presiones sociales a la vez que se cría a un bebé. Las necesidades del bebé (físicas y emocionales) requieren una atención casi permanente por parte de su madre.



Entonces, la mujer se encuentra con que tiene que renunciar a algo: o bien a dar respuesta a todas las presiones sociales, o bien a dar respuesta a todas las necesidades de su bebé.

En función del carácter, circunstancias, necesidades y expectativas de cada mujer (y su pareja), ésta tratará de compaginar su vida profesional y social con su maternidad. Sin embargo, en nuestra cultura no se facilita esta compatibilización y los sacrificios que la mujer tiene que hacer son grandes.

Algunas mujeres decidirán renunciar al éxito profesional (entendido desde una perspectiva masculina, claro), reducirán sus ingresos económicos, buscarán otras modalidades de desarrollar su profesión, descuidarán un poco su físico o cambiarán su manera e desarrollar el ocio.

Otras, sin embargo, tendrán que renunciar a estar con su bebé todo el tiempo que desearían. Tendrán que contratar a una persona para que cuide al bebé o dejarlo muchas horas en una guardería, para así poder seguir dando respuesta a sus “obligaciones sociales”.

En ambos casos, las mujeres renuncian a algo: las primeras a la valoración social como mujer perfecta y las segundas a la crianza de sus bebés. Así, en cualquiera de los casos, la mujer experimenta un conflicto interior que le frustra y le culpabiliza.
Parece que la mujer perfecta se convierte en madre imperfecta y la madre perfecta en la mujer imperfecta.

Integrar la maternidad en la vida de la “mujer obligada a ser perfecta” es muy complicado. La mujer-madre se encuentra con la trampa de que esas exigencias sociales dejan de ser válidas en el momento en que se convierte en madre. Tiene que priorizar y elegir y esta elección no suele ser fácil.

La perfección de las mujeres

 

Sin embargo, la maternidad es una experiencia tan profunda y fuerte para las mujeres que permite que muchas de nosotras comencemos a seguir nuestro instinto y liberarnos, en cierta manera, de muchas de esas presiones sociales.

Cada vez hay más mujeres que sienten la necesidad de responder a las necesidades naturales de sus bebés y comprenden que las presiones sociales son un obstáculo para ello. Así, estas mujeres comienzan a buscar otras fórmulas (laborales, económicas…) que les permitan poder dedicarse más plenamente a la crianza de sus hijos.

De esta manera, tratan de resolver el conflicto social/maternal y comienzan a romper el peligroso círculo de la presión social femenina.

17 comentarios:

  1. Me ha encantado la entrada. De hecho, todo lo que cuentas en este blog. Es difícil, de momento (en mi humilde opinión) conseguir que el grueso de la sociedad, influenciada como está por patrones culturales erróneos, comprenda la verdadera naturaleza de la maternidad. Habrá que ir cambiando paso a paso, y el motor fundamental debemos ser las madres, estando bien informadas y comprendiéndonos a nosotras mismas.
    Recomendaré tu blog a madres recientea, lo veo una gran ayuda.

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  2. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado y de que me ayudes a acompañar a otras mujeres en su maternidad con la difusión de este Blog. Un abrazo fuerte. Mónica

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  3. A mi también me ha gustado,me parece cierto y muy nteresante

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  4. Sabes? Llevo dos años de excedencia laboral para poder criar a mi hijo, es la mejor decision q he tomado en mi vida. Me he sentido incomprendida x la mayoria pero me ha sido indiferente. He vivido y vivo, la etapa mas gratificantende mi vida.
    Enhorabuena x el articulo. Me encanta tu estilo de crianza, pensamos igual.
    Ana.

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    1. Muchas gracias, Ana. Te felicito por la decisión que tomaste y me alegro de que estés disfrutando plenamente de la crianza de tu hijo.
      Un abrazo fuerte,
      Mónica

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    2. Simplemente felicidades Ana.
      Prioridades son prioridades:primero lo más importante.

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  5. Yo hice lo mismo dejé mi trabajo y todo por cuidar a mi hija q ahora tiene dos años no fue tan fácil pero no me arrepiento de nada tengo gracias a dios un esposo que apoya mi decisión ya que lo más importante para nosotros es nuestra hija y nadie la va a cuidar y amar como lo hago yo así que mamiss decidanse a cuidar a nuestros bebes ahora que es cuando mas nos necesitan.

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    1. Me alegro mucho de que tu decisión haya sido beneficiosa para el desarrollo de tu maternidad. Es importante que seamos capaces de tomar decisiones libres y conscientes en etapas de nuestra vida tan sensibles e importantes.
      Un abrazo,
      Mónica Serrano

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  6. Con este tiipo de feminismo seguireis siendo inferiores e infelices

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    1. Estimado David. Gracias por dejar tu opinión en el blog. Quería comentarte que yo parto de la base de que no somos inferiores, por lo que no comparto esa idea que expresas en tu comentario. En cuanto a lo que comentas sobre la infelicidad, creo que estas haciendo referencia a un concepto muy subjetivo y personal ante el que no se puede generalizar. En cualquier caso, te invito a que expliques en otro comentario que propondrías tu para potenciar la felicidad de las mujeres en general, si es que consideras que esto es posible.
      Un abrazo,
      Mónica Serrano

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  7. Decidí abandonar mi profesión y aún tengo que escuchar a los demás que tengo que trabajar, que mis hijos se harán mayores y ¿yo qué? Pienso que gracias a mi decisión puedo estar con ellos e intento día a día que de mayores sean buenas personas.
    Cuando decides tener un hijo tienes que ser consciente de ello y no dejarte arrastrar por esta sociedad rota que nos rodea.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Realmente se trata de una toma de decisión importante y, sea cual sea la decisión que se lleve a cabo, supone ciertos sacrificios. El caso es que la tendencia social es a cuestionar o, incluso, demonizar a la mujer que decide dar prioridad a la crianza de sus hijos por encima de las exigencias profesionales. Sin embargo, cuando se prioriza el trabajo, el entorno no lo cuestiona apenas.
      En mi opinión, esto es produzco de la desvalorización social a la maternidad y la sobre valorización al trabajo de esta cultura orientada al consumo.
      Enhorabuena por tu decisión. Espero que disfrutes mucho de la crianza de tus hijos.
      Un abrazo,
      Mónica Serrano

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  8. ...y que pasa cuando una madre prefiere compartir la crianza y no dedicarse 100% a ello pues tiene otra vocación? tengo mellizas de 3 años, las amo y disfruto mucho y no me identifico con esta "mujer puro instinto", o acaso no tengo "vocación de madre". creo que los conflictos de la mujer no son sólo entre su instinto y lo impuesto socialmente... también está todo lo que ella ama hacer. me gustaría que volviéramos a una "crianza en tribu", donde no está todo el peso en una sola persona. en eso estamos! salud! y gracias por generar reflexión. Lucía

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    1. Estimada Lucía. Estoy completamente de acuerdo contigo en que paa criar un niño de necesita el apoyo del grupo (la tribu). De hecho, es un aspecto esencial cuando la mujer se convierte en madre, durante el puerperio. Sin embargo, nuestra organización socio laboral restriñe en buena medida el acceso a ese grupo, pues es enormemente individualista.
      Gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Mónica Serrano

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  9. A mi me ha costado dos años y medio de acoso laboral, lo que ha durado mi reducción de jornada. Saquen sus propias conclusiones ...

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  10. Hola me llamo Irene, tengo una bebita de 4 meses, le doy todo el amor posible, pero estoy estudiando, lo cual me encantaría dejar para estar con mi hija todo el tiempo, pero no es posible y me siento mal por ello, recibo por estudiar un apoyo económico mensualmente, sin el cual no podría mantenerme y a mi familia, mi suegra cuida de ella por las mañanas, pero ella no respeta mis decisiones de como criar a mi hija, y tendré que meterla a la guardería a los 6 meses, que me recomienda? Para mi es muy importante su opinión como experta!

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  11. Tomé junto a mi marido la decision mas consciente de mi vida; estaba estudiando ya faltando poco para terminar mi carrera de trabajo social, estudie hasta diciembre donde tenia ya 8 meses de embarazo y decidimos que me ocuparia exclusivamente del cuidado de mi hija durante al menos su primer año de vida, me costó muchisimo ya que no habia averiguado el tema del apego de la lactancia, etc pero seguí como pude mi instinto mientras amigos, familia y sociedad me presionaban para que dejara de ser tan "aprehensiva" y la hiciera mas "independiente" pensé en ciertos momentos que quizá debía retomar "mi vida" y dejar a mi hija en una sala cuna, total un montón de mamás lo hacian y mi hija iba a dejar de ser tan "mamona", pero no pude mi instinto y mi corazón no concibieron estar lejos de mi hija, yo en realidad si no fuera por esas presiones externas y comentarios sin sentido era y soy muy feliz criando a mi hija, no creo que me haya dejado de lado, solo estoy experimentando otro proceso de ser mujer, el ser madre y estar presente para mi hija creo es tan satisfactorio como tener una exitosa carrera profesional, ganar mucho dinero y tener una agenda social muy copada, solo que esta satisfaccion me da paz, sé que mi hija no podria estar mejor, la disfruto y doy gracias de poder haber tomado esta decision. Mi hija tiene 2 años 3 meses ahora, habla todo el día, es muy sociable y quiere ayudar todo el día en las cosas de la casa, vamos de compras juntas, a hacer tramites, a los parques, etc :)

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