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13 de febrero de 2013

Feminidad silenciada, maternidad frustada

En la sociedad occidental (y también en las no occidentales) existe una fuerte tendencia a negar o, al menos, invisibilizar los procesos naturales de la sexualidad femenina.

La primera gran negación de estos procesos sexuales fenmeninos aparece con la menarquia. La aparición de la menstruación en las adolescentes se silencia socialmente. Muchas niñas lo viven con vergüenza o con miedo. La mayoría desean que no les llegue por primera vez en el colegio, pues no encontrarían ningun apoyo fiable que las acompañase en dicho momento.

La menarquia indica la capacidad reproductiva de la mujer, marca el comienzo de su potencial procreador. Sin embargo, suele vivirse como algo tremendamente negativo y en silencio, pues avergüenza.



Con el desprecio a la menarquia se sientan las bases sobre las que se asienta el silencio y la negación del resto de procesos sexuales femeninos.

La libido de la mujer se trata como tema tabú, conceptualizando el papel de la mujer en las relaciones sexuales como un mero objeto de placer al servicio del deseo y del disfrute del hombre.

Esta negación a nivel social repercute en la identidad sexual de la mujer, pues ésta se elabora como constructo aprendido. Es decir, aprendemos a vivir nuestra sexualidad con pudor, miedo y culpa. La mujer niega sus propios procesos sexuales, dejándolos en el más profundo desconocimiento, sin llegar a tomar conciencia de cómo le afectan emocionalmente.


Sin embargo, la sexualidad, como importante proceso natural inherente a todo ser humano, afecta a todas las esferas de su ser, no es un proceso independiente. Por ello, la falta de conciencia femenina sobre sus procesos debido a la negación de los mismos deja a la mujer en un plano de gran vulnerabilidad afectiva.

¿Cómo afecta la negación de la sexualidad femenina a la maternidad?

Las mujeres alcanzan su plenitud sexual y de capacidad reproductiva inmersas en el desconocimiento y la negación de sus procesos sexuales.

Este desconocimiento conlleva a que la mujer no pueda vivir su embarazo de una manera consciente. La negación de su propia sexualidad bloquea la conexión emocional con la gestación de su hijo.

Este bloqueo emocional dificulta el proceso de identificación de la mujer con su propia maternidad. Cuando una mujer se convierte en madre, ha de integrar emociones, sentimientos, pensamientos y funciones nuevas a su identidad personal.
 
La mujer, en el puerperio, está elaborando su nueva identidad de madre al tiempo que construye, con su bebé, el vínculo afectivo. Estos procesos requieren tiempo. El puerperio finaliza cuando el bebé comienza a percibirse como un ser separado de su madre, alrededor de los dos años de edad.

Por tanto, puede entenderse que los procesos identificativos y afectivos de la mujer, en plena transformación, pueden requerir dos años de evolución fácilmente. En estos dos años, el trabajo emocional de la mujer es intenso.

Si a este trabajo se le añade el bloqueo y la falta de conexión con sus procesos reproductivos y sexuales, el desarrollo de la identidad y del vínculo puede requerir un esfuerzo aún mayor a la mujer negada.

Por ello, considero fundamental el movimiento actual que promueve una maternidad instintiva y consciente. Sin embargo, considero que sería muy positivo trabajar la sexualidad femenina desde la preadolescencia para concienciar a las niñas de la importancia de sus ciclos menstruales y de sus procesos sexuales.

De esta manera, podría comenzarse a romper la ley del silencio y la negación social de la sexualidad femenina, facilitando, así, la valoración de la capacidad reproductiva de la mujer y su proceso de identificación y vinculación afectiva al convertirse en madre.

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5 comentarios:

  1. Hola Mónica:

    Has expresado perfectamente algo a lo que llevo dándole vueltas ya un tiempo.
    Soy fisioterapeuta especializada en salud femenina y me estoy dando cuenta del gran desconocimiento y tabú que hay en todos estos temas.
    Sería precioso transmitir a los adolescentes que existe otra visión de nuestra menstruación y nuestra sexualidad, tanto desde lo físico como desde lo emocional.
    Te comparto y empiezo a seguirte.

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  2. Muchas gracias, María. Estoy completamente de acuerdo con tu reflexión. Si quieres puedo informarte de algunas asociaciones que están trabajando con adolescentes y sus madres en estos aspectos. Puedes contactar conmigo en psicologa@bambulah.es
    Muchas gracias por seguirme.
    Un abrazo,
    Mónica Serrano

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  3. Gracias Mónica, acabo de escribirte.

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  4. Sabias y por supuesto acertadas palabras; por no hablar de que se pasan la vida achacando cualquier aspecto que no satisfaga de nuestra personalidad a que estamos con la regla, al síndrome pre, post, etc, etc...

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  5. Enhorabuena, excelente el post, lo comparto!

    http://coolsilkara.wordpress.com/

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