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18 de junio de 2012

El pecho ¡siempre a demanda!

La lactancia a demanda es la manera en que se ha amamantado a los bebés desde siempre en todas las culturas.

Dar el pecho a demanda significa amamantar al bebé siempre y cuando éste lo pida. Cada madre tendrá que ir conociendo a su bebé para poder comprender sus formas de pedir el pecho. No sólo es mediante el llanto, puede moverse, gemir, etc.

Cuando se da el pecho a demanda no existe una frecuencia fija, no hay horarios establecidos, el horario de cada toma lo determina el bebé cuando tiene hambre. Así, la frecuencia de las tomas es la que el bebé necesite.

Algunos dicen que deben esperarse entre 3 y 4 horas entre toma y toma para dejar descansar el estómago del bebé. Esto no es así en absoluto. Un bebé puede necesitar mamar con más frecuencia porque no ingiere mucha cantidad en cada toma, por ejemplo. Nunca debe establecerse un intervalo fijo entre una toma y otra.

Del mismo modo, la duración de cada toma también la establece el bebé. Los recién nacidos maman más despacio, por eso sus tomas suelen ser más largas que las de los bebés de más edad. Cuando el bebé ya sabe succionar bien, la duración de las tomas suele reducirse porque consigue la cantidad que necesita en un intervalo más breve de tiempo.

Algunas madres dudan sobre si deben despertar al bebé para darle de mamar. En condiciones normales, cuando se trata de bebés sanos con un aumento de peso adecuado, no debe despertárseles para amamantarlos. Ellos mismos se despertarán cuando necesiten el pecho de su madre.

La actitud y expectativas de la madre influyen mucho cuando se amamanta a demanda. Ella es la que tiene que interpretar las señales del bebé que indican que está demandando. Los movimientos o llantos del bebé pueden interpretarse de muchas maneras, ya que el bebé no sabe hablar y no puede explicar lo que necesita.

Algunas madres interpretan la demanda del bebé basándose cuánto tiempo ha transcurrido desde la última toma, por ejemplo, e interpretan más veces que el bebé no tiene hambre, respondiendo a su petición con otra acción diferente de ofrecerle el pecho.

Otras madres ofrecen la teta al bebé siempre que éste indica que podría tener hambre. Si el niño bebé mama aunque en realidad no tenga hambre, no pasa nada.

Ofrecer el pecho al bebé siempre que éste dé muestras de inquietud o malestar es una respuesta acertada. El pecho materno no es sólo alimento, es afecto, tranquilidad, seguridad, calma y bienestar. El bebé puede querer mamar aunque no tenga hambre. Puede pdir pecho porque necesita la cercanía con su madre que el amamantamiento le proporciona.

Aun así, cuando se da el pecho a demanda, la madre puede regular en cierto modo cuándo va a amamantar al bebé cuando éste ya tiene unos 3 meses. Por ejemplo, una madre puede ofrecer el pecho a su bebé antes de salir de casa, evitando así tener que darle en la calle. De esta manera, estaría adelantando la toma, pero esto no genera ningún problema. Antes de los 3 meses, los bebés suelen necesitar que su demanda sea satisfecha de manera más inmediata.

Realmente, cuando la lactancia ya está bien instaurada, la madre conoce bien las necesidades de su bebé y sabe de qué margen dispone para adelantar o retrasar la toma en función del momento más adecuado para ambos.

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